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Publicado el 23 Octubre, 2020 por Redacción Digital en Medio ambiente
 
 

En Fukushima próximamente

Aguas radioactivas causarían enfermedades genéticas

En el proceso se va a expulsar al mar una gran cantidad de carbono-14, un isótopo radioactivo con una vida de 5.370 años y un potente agente contaminante, miles de veces superior al tritio y“capacitado para dañar el ADN humano”.
Central Nuclear de Fukushima

Foto de la Central Nuclear de Fukushima tomada de nippon.com

MADRID, 23 Oct. 2020 (Europa Press) – El vertido de 1,23 millones de litros de agua de la central nuclear de Fukushima Daichi que discuten las autoridades japonesas, podría causar una catástrofe dado el alto contenido radioactivo del material.

Este llamado de alerta lo dio la ONG para la protección del medioambiente Greenpeace. También sugirió que provocaría deficiencias genéticas en la población por intermedio del consumo de peces contaminados.

El Gobierno nipón asegura que el vertido de la planta, destruida durante el gran terremoto y el correspondiente tsunami de 2011 en Japón, será de “agua tratada” y que solo contiene tritio, un isótopo relativamente inocuo.

Sin embargo, la organización asegura que en el proceso se expulsará al mar una gran cantidad de carbono-14, un isótopo radioactivo con una vida de 5.370 años y un potente agente contaminante, miles de veces superior al tritio y “capacitado para dañar el ADN humano”.

La responsabilidad

En su informe “Conteniendo la marea 2020: la realidad de la crisis radioactiva de Fukushima”, Greenpeace acusa tanto al Gobierno japonés como a la operadora de la planta, la estatal TEPCO, de “construir una serie de mitos en un intento de justificar sus planes de vertido”.

“Casi diez años después del desastre, TEPCO y el Gobierno encubren la escala de la crisis y ocultan información sobre el material radioactivo de agua contaminada”, según el autor del informe y especialista en contaminación nuclear Shaun Burnie.

La investigación acusa además a TEPCO de recurrir a tecnologías de limpieza muy por debajo de los procedimientos óptimos de procesamiento que ofrecen otras compañías, para optar en su lugar por la instalación de una depuradora no capacitada para limpiar el carbono-14 del agua.

Esta depuradora es operada por dos compañías japonesas, Toshiba e Hitachi, carentes de la experiencia necesaria para lidiar con este problema, denuncia Greenpeace.

“El Gobierno japonés es incapaz de explicar tanto a los ciudadanos de Fukushima como a los de Japón entero, así como a otros países vecinos, como Corea del Sur o China, que el vertido contiene niveles peligrosos de carbono-14”, añade el informe.

“Combinado con otros materiales existentes, el carbono-14 seguirá representando un peligro durante miles de año y podría causar un daño genético, de ahí que sea necesario abandonar este plan”, ha explicado Burnie.

Para el experto, “se trata de un problema de voluntad política”, y reprocha a las autoridades japonesas por elegir “la opción más barata” de recurrir al vertido.

“La política del Gobierno japonés de tirar estos residuos al océano Pacífico no se basa ni en la ciencia ni en los principios de protección medioambiental, ni tiene justificación alguna”, concluye la organización.


Redacción Digital

 
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