0
Publicado el 19 Mayo, 2016 por Walfrido López Gonzàlez en Mi veterinario
 
 

Accidentes profesionales

Por el Dr. Walfrido López González

La noticia nos llega desde Indonesia: una veterinaria fue atacada y aplastada por un elefante que era sometido a tratamiento medico. El paquidermo se tornó violento, tiró a su cuidador al suelo y arremetió contra la joven de 24 años. Un hecho lamentable que nos enfrenta a una realidad: el ejercicio de la medicina  veterinaria esta lleno de accidentes profesionales.

Viene a mi memoria una patada por un torete a la boca del hoy doctor Ramón Fernández siendo estudiante 50 años atrás. Lo dejo sin dientes en la flor de la juventud. Yo estaba a su lado… y pude ser la victima.

El doctor Cosme Zulueta fue atacado por un toro que clavó su cuerno apenas a 2 centímetros de la arteria femoral, la cornada mortal de los toreros; después, contrajo la brucelosis, una zoonosis de graves consecuencias que lo obligó a una hospitalización prolongada y por ultimo fue atacado por una cerda parida cuando descolmillaba sus crías en un cubiculo de maternidad. La paridora enojada  mordió las partes intimas del veterinario. ¡De todas salió triunfante y aun ejerce la profesión!

Puntualizo que algunos  veterinarios contrajeron  la brucelosis en los años 60-70.

En la cría porcina intensiva, el veterinario puede contraer la sarna sarcóptica, la brucelosis o infectarse con lombrices intestinales, algo que ocurre por igual en el ganado vacuno y caballar.

Si de patadas de caballos se trata, son muchas las coces descargadas sobre algún sitio corporal del veterinario y en el ganado cebú los accidentes son frecuentes en el cepo durante  la extracción de sangre para análisis.

En las pollerizas es frecuente contraer piojillo, unos diminutos ácaros que causan un escozor abusivo. Qué decir de mordidas de perros traídos de la mano de su amo a la clínica veterinaria.

Y no les cuento de mis propios accidentes, para que no lloren. ¡Nos vemos!


Walfrido López Gonzàlez