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Publicado el 1 Agosto, 2020 por Prensa Latina en Mi veterinario
 
 

Keku salió volando… y no volvió, ‘es parte de la familia’

Loro escapado en Buenos Aires, Keku

Foto: en cronoca.com.ar

“Hola, hago un pedido especial. Soy de Pablo Nogués, Malvinas Argentinas”, comenzó escribiendo Noemí Villalva (47) en un posteo de Facebook a través del cual pidió encarecidamente que si alguien tiene o vio a su loro Keku, por favor se lo devuelva.

De un segundo para el otro y de forma completamente inesperada, el ave se fue volando de su casa localizada en esa localidad bonaerense, el último 19 de julio.

La mujer contó que ese día, como estaba soleado, lo sacaron afuera y, sin imaginarlo, el animal los abandonó. “Keku es parte de nuestra familia”, lamentó Noemí, en diálogo exclusivo con cronica.com.ar. 

“Es muy triste levantarse y ver que no está. Siempre nos saludaba a la mañana, desayunaba y almorzaba con nosotros. Nos hacía compañía”, lamentó. El animal estaba siempre suelto en un aro de la cocina. Sin embargo, no se quedaba en el interior de la vivienda todos los días, la familia también lo soltaba para que esté en el patio al aire libre.

“Creo nos debe extrañar, lo crié cuando era un bebé, no tenía ni plumas cuando lo compré. Le daba de comer en el pico, él en casa se acostumbró a todo, aseveró en declaraciones al citado medio.

La mujer le compró el loro a un conocido suyo hace casi tres años, ya que era un sueño que tenía desde muy pequeña. “Me encantan los loros porque son hermosos y muy divertidos, me encantaron siempre”, afirmó, al tiempo que enfatizó: “Lo quería desde que yo era un bebé”.

Desesperados por la ausencia de Keku en la familia, Noemí contó que publicaron “en todos lados” la desaparición del ave. Lo compartimos en todos los grupos, hice una página que se llama ‘Buscando a Keku’ en Facebook y hasta pegamos carteles en las paradas de colectivodetalló, a la vez que describió que “todas las respuestas fueron muy positivas”.

Lo que hacen, además, es ir a buscarlo por las proximidades con una corneta, ya que el ave siempre imitaba ese sonido. En el barrio deben decir que somos los locos de la corneta, pero para nosotros es una manera de llamarlo“, comentó entre risas.

Con mucha esperanza y sin perder la fe, la mujer se mostró ilusionada de volver a ver a Keku una vez más. “Apelo a la buena voluntad de la gente y si aparece en el árbol de algún vecino me va a hacer muy feliz igual porque voy a saber, por lo menos, que está libre“, concluyó.

 

 


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