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Publicado el 7 Marzo, 2021 por Dariel Pradas en Mi veterinario
 
 

A la espera del día 91

En el camino a la entrada en vigor del ya aprobado Decreto-Ley de Bienestar Animal, crecen las expectativas

Por DARIEL PRADAS

Perro negro, sucio, tras barrotes

El Decreto Ley de Bienestar Animal representa una esperanza para que muchos animales tengan una vida digna. (Crédito: YASSET LLERENA)

Va más de una semana desde la aprobación del Decreto-Ley de Bienestar Animal y su contenido aún no se ha publicado en la Gaceta Oficial de la República de Cuba. Cuando ocurra, esta disposición jurídica empezará un conteo regresivo de 90 días antes de entrar en vigor, finalmente.

Mientras tanto, existe una comunidad formidable de activistas y protectores de los derechos de los animales que se mantiene expectante a la salida de este documento.

El 3 de marzo, en el horario nocturno del programa Hacemos Cuba, el ministro de Agricultura, Gustavo Rodríguez Rollero, habló de mejorar la situación de las clínicas veterinarias del país, de “dignificarlas” y de crear nuevos consultorios en los 54 municipios que carecen de esa institución. “Tenemos la obligación de hacerlos. Y es un gran reto”, admitió.

También prometió establecer, a través del Grupo Empresarial Labiofam, una red de farmacias veterinarias. Un hecho sin precedentes en Cuba, a menudo reclamado por los llamados “animalistas”. Esto sería sustentado por un nuevo programa de producción de medicamentos, que incluiría los de uso natural.

Otras acciones del decreto-ley consistirán, según el ministro, en ampliar la Asociación Cubana para la Protección de Animales y Plantas (Aniplant) –se añadirían en cada provincia filiales de esa organización, la cual actualmente solo tiene sede en La Habana–, y fomentar, mediante un convenio entre el Ministerio de la Agricultura (Minag) y los ministerios de Educación y Educación Superior, “una cultura del cuidado y manejo de los animales”.

“Estas son las tareas que vamos a enfrentar en los próximos meses o años”, aclaró Rodríguez, “Con esto no se resuelve todo. Es una primera etapa de trabajo. Ante la situación económica del país, habrá que dar prioridades, dirigir esfuerzos, buscar soluciones económicas y financieras, y muchas cosas en favor de estas tareas”.

A pesar de las consoladoras palabras, entre bastantes animalistas hierve la impaciencia y ciertas dudas:

“Nunca ha pasado algo como este proceso. La postura de la gente suele ser la de ‘hasta que no lo vea, no lo creo’. Realmente, hasta que tú no sepas lo que está recogido en la ley, no puedes tener certeza de nada”, afirma Neisbet Blasco Fanego, quien colabora desde 2017 con el grupo Protección de Animales de la Ciudad (PAC).

“Es cierto que es un paso de avance”, reconoce, “pero todavía falta mucho, porque hay que llegar al punto en que la gente no maltrate al animal, no por la multa que le pondrían, sino porque no es correcto. Sin embargo, para llegar a ese nivel de conciencia, hay que hacer otras muchas cosas”.

Los activistas esperan que, además, se resuelvan cuestiones como las peleas de perros y de gallos, o la indebida praxis del personal de zoonosis; el abandono de mascotas; los refugios para acobijar temporalmente a canes y gatos antes de ser adoptados; las campañas de vacunación, esterilización y desparasitación; el reconocimiento legal de los grupos protectores que existen aparte de Aniplant; y otras demandas más.

Mientras muchos ciudadanos esperan por la publicación del decreto-ley, la crisis del coronavirus se acentúa y “ya no entra comida, ni medicamentos o artículos de cualquier tipo de donación”, lamenta Neisbet Blasco, de 26 años.

“Muchos dueños botan a sus mascotas para las calles. Entonces hay que hacer más con menos, porque hay más animales desamparados, y menos recursos”.


Dariel Pradas

 
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