1
Publicado el 3 Marzo, 2021 por Redacción Digital en Mi veterinario
 
 

Salvan de la muerte a corzo* congelado que ‘pedía ayuda’ (+video)

Dos hermanos en Kazajistán salvan a un corzo de una posible muerte, debido a que tenía el hocico y los ojos cubiertos por una capa de hielo. Las imágenes del rescate son compartidas en redes sociales (Más sobre el corzo)
corzo casi congelado

Un corzo con la cara cubierta de hielo / Captura de pantalla
Youtube / Foto en RT

Dos hermanos en Kazajistán salvan a un corzo de una posible muerte, debido a que tenía el hocico y los ojos cubiertos por una capa de hielo. Las imágenes del rescate son compartidas en redes sociales.

En declaraciones a la prensa local, los jóvenes relataron que se dirigían a casa a bordo de un coche, cuando en su trayecto notaron al animal debilitado y como si estuviera pidiendo ayuda junto a la carretera.

El corzo no podía levantar el hocico debido al peso de la capa de hielo. “Le limpiamos la cara con el mayor cuidado posible y luego lo dejamos ir. Es una pena que otros conductores también vieran al animal en peligro, pero no se detuvieran. En tales casos, deberían parar e intentar ayudar”, comentó uno de los jóvenes.

Además, los hermanos señalaron que el mismo día y en la misma zona se encontraron con otro corzo herido, al que también querían auxiliarlo, pero el animal escapó por temor a las personas.

(Dar click en Ver en Youtube y el video se abre sin dificultad alguna) (Tomado de actualidad.rt.com)

*Corzo ¿Quieres saber más sobre estos animales?
Corzo

Foto en EcuRed

Es un mamífero cuadrúpedo familia de los cérvido, de pequeño tamaño y aspecto frágil, su coloración varía a la época del año que se transita. Se encuentra distribuido por toda Europa y Asia; su longevidad suele ser de 8 a 9 años.

Dentro del área que habita, el corzo vive tanto en los bosques de árboles de pequeña altura como en las grandes selvas de árboles corpulentos, lo mismo en la llanura que en la montaña. Los bosques pantanosos constituyen una de sus moradas predilectas. En invierno desciende a los valles y en verano retorna a las montañas, buscando mayor altitud a medida que la temperatura aumenta.

Es de pequeño tamaño, y con coloración uniforme, que varía con la época del año, pasando de una coloración grisácea en invierno a un pelaje estival de tonalidad castaña. Cuenta con una cola muy corta, de apenas unos centímetros, que se pierde en el característico escudo anal de la especie, este en forma de corazón invertido y color blanco en invierno y más amarillento en verano. El bozal negro, que contrasta con el color blanco de la barbilla y labio superior, es un rasgo muy marcado en la especie, que resulta inconfundible dentro de los cérvidos. Las crías poseen un pelaje rojizo salpicado de manchas blancas a lo largo del dorso.

Los machos tienen una cuerna poco ramificada que pierde entre octubre y noviembre, comenzando a crecer el mismo día del desmogue previo y está totalmente completa y mineralizada entre marzo y mayo. La cuerna se compone de una guía principal acabada en punta, que se inserta en los pivotes óseos del cráneo mediante un ensanchamiento denominado roseta.

Sus hábitos son crepusculares, viéndosele rara vez durante el día, que suele pasar escondido entre la espesa vegetación.

Es un herbívoro, muy exigente en cuanto a su alimentación, condicionada por el reducido volumen estomacal, lo que le obliga a modificar su alimentación, come en breves intervalos, seguido de pequeños periodos de reposo fundamentalmente ramonea, alimentándose de las hojas y brotes de las especies arbóreas y arbustivas que encuentra en su zona de distribución. Se estima que las necesidades alimenticias por kilo de peso, son superiores en el corzo que en el ciervo. El peso con el que el corzo llega al invierno es básico para su supervivencia, de modo que se considera que tan solo superarán el invierno los corzos que llegan a estación con un peso superior a los 12-14 Kgs.

Puede alcanzar los catorce años de vida, aun cuando su vida media está en torno de los 8 o 9 años. La mortalidad es muy alta en el primer año de vida del animal.

Cuando es joven resulta un animal muy simpático por su mansedumbre; pero al envejecer se vuelve testarudo, desabrido y de mal carácter.

Las hembras son fértiles al primer año de vida y carecen de climaterio lo que significa que hasta que terminan sus días continúan pariendo. En la época de celo (inicios del verano) se vuelven fuertemente territoriales y tratan de mantener a los otros machos lejos de su área de influencia en todo momento, al tiempo que tratan de atraer a las hembras para aparearse con ellas

Después de la fecundación, el óvulo de la hembra permanece estacionario cerca de cuatro meses, la gestación tiene una duración

Cuatro o cinco días antes del parto la hembra se retira a un lugar aislado del bosque. Las jóvenes suelen dar a luz una sola cría en cada parto, y las de edad más avanzada, dos y a veces tres. La madre esconde a los recién nacidos durante el mayor tiempo posible y al menor peligro les advierte del mismo golpeando el suelo con una pata o emitiendo un silbido especial. Durante la primera semana de vida de los corcinos permanecen escondidos entre el matorral, si son gemelos, permanecerán separados unos 20 metros el uno del otro.

Las crías, llamadas corcinos, también recentales, nacen con un pelaje salpicado de manchas redondeadas, blancas y negras, que irán desapareciendo con la edad. Las crías son muy indefensas en esta época de su vida, pero son defendidas con virulencia por las hembras que pueden dar fuertes coces con sus patas delanteras. A los ocho días del parto, la hembra lleva ya a sus hijos a pastar y pasados diez o doce días más ya son lo bastante robustos para seguirla a todas partes y comiendo material vegetal a partir de los dos meses que alterna con la leche materna hasta la entrada del invierno. (Tomado de EcuRed)

 


Redacción Digital

 
Redacción Digital