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Publicado el 11 Abril, 2021 por María Victoria Valdés Rodda en Mi veterinario
 
 

DÍA DEL PERRO EN CUBA: ¡Mamá, de nuevo a estas alturas!

Este 11 de abril de 2021, segundo domingo del mes, se celebra en Cuba el Día del Perro, oportunidad para ponderar el Decreto-Ley de Bienestar Animal.
Perro salchicha sobre mueble de un apartamento

Foto en Mascotas amadas

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Mi Día de las Madres cambió desde que Haisemberg llegó a la familia, y no porque sea la primera vez que tengo mascota. Pero mi gata Tuti, la muy arrabalera, se fue tras el olor de un impresionante macho y jamás volvió sobre su deseo. Ahora experimento similar cariño por un perrito salchichas, impuesto a la “cañona”. Mi hijo, al tratar de convencerme, aseguró: “Te va a encantar”. Y sí, de tan travieso y leal se ha hecho dueño del sofá.

Por él me comporto como una mamá con todas las de la ley: qué si le falta el boniato, allá voy y me planto en colas tan largas como las de las papas; qué si toma poca agua, entonces observo el color de la orina para prevenir infecciones; qué si la puerta del balcón está cerrada, me levanto de golpe para abrírsela y volver corriendo a la cama otro poquito más.

Escenas parecidas deben conformar la realidad de miles de mis conciudadanos, lo mismo si tienen un perico, una jicotea o pececitos. Sin embargo, los canes nos han acompañado desde nuestros orígenes como especie. De modo que, mamíferos bastante equivalentes a los seres humanos, los perros encabezan las preferencias de nuestros sentimientos más profundos. Para homenajearlos, Cuba le ha rendido pleitesía el segundo domingo de abril. El país, animado por varias organizaciones, muy especialmente la Asociación Nacional para la Protección de los Animales y las Plantas (ANIPLANT), retomó (1994-1995) la iniciativa de mediados del siglo pasado.

La activista Zoila Portuondo Guerra, en la publicación digital El Refugio, cuenta que la fecha se escogió, presumiblemente, para recordar a Jeannette Ryder, gran benefactora y fundadora de la Sociedad Protectora de Animales o Bando de Piedad de la Isla de Cuba, el 27 de octubre en 1906, coincidiendo con el día de mi cumpleaños, muchísimos años después. Hasta 2019, dueños y mascotas peregrinaron al cementerio de Colón, donde ella “reposa”. Desafortunadamente, la Covid-19 impidió reeditar el hermoso gesto en 2020, y de seguro este año tampoco se podrá.

Hay, no obstante esta limitación, mucho para celebrar en los hogares de nosotros, los canófilos, porque el 26 de febrero se aprobó por el Consejo de Estado el Decreto-Ley de Bienestar Animal, norma jurídica que sustenta la implementación de la Política de Bienestar Animal en Cuba, aprobada en enero de 2021. Antes de que el amor hacia los animales tomara cuerpo en respaldo al máximo nivel del Estado, se contó con la labor del Grupo de Trabajo Temporal, intersectorial y multidisciplinario, constituido en 2020 e integrado por cuarenta y dos representantes de diferentes Organismos de la Administración Central del Estado (OACE), centros de investigación, productores, criadores y asociaciones vinculadas con la crianza y la producción animal.

Pero ¿solo es el fruto de un interés gubernamental? No. La preocupación por el cabal cuidado de esos “otros” que conviven en existencia social y afectiva tuvo el empuje decisivo de la sensibilidad ciudadana (y de muchas organizaciones de la sociedad civil reconocidas por el Ministerio de Justicia relacionadas con animales). Indignada ante un perro apaleado, una gatica abandonada en la calle en pleno parto o ante el aluvión de piedras contra los gorriones de la arboleda del barrio.

Ahora, con la norma jurídica se establecen las responsabilidades de los Órganos del Estado y formas asociativas vinculadas al bienestar de los animales y los principios que lo rigen. Se destaca lo relativo a la responsabilidad  individual que tienen los propietarios, tenedores y poseedores de animales (en entidades agrícolas, científicas, deportivas, domésticas…) para velar por sus necesidades básicas, su seguridad y, por qué no, su felicidad. También contempla sanciones contra el maltrato animal en cualquier lugar donde ocurra. Y vaya coincidencias en febrero, mes universal del Amor y la Amistad, los amantes de las macotas nos sentimos completos como familia: hubo brindis, abrazos y hasta alguna que otra lágrima por la victoria y la significación de esta política, veladora de la dignidad para con el resto de los seres vivos.

Por lo tanto, cuando este 11 de abril rompa la mañana en mi balcón, saldré corriendo a cambiarle el agua a mi perrito salchichas, le daré unas caricias en el lomo alentándolo a echarse fuera del apartamento para que respire un aire más sano y los rayos del sol le aporten vitaminas. Lo trataré con igual amor de mamá, porque eso soy para alguien que me ha regalado la encarnación de una maternidad diferente. Y usted, si no tiene mascotas no importa, sé que comprende y asume que los buenos tratos y el respeto benefician a la triada inseparable de hombre-animal-medio ambiente. El gato, el conejo, el panal de abejas, son seres que sienten placer o dolor, y aun así nos quieren y nos retribuyen con sus bondades. ¡Felicidades en tú día, Haisemberg!


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda