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Publicado el 24 Marzo, 2016 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

SIRIA: Momento de la verdad

Al cabo de seis meses de golpes aéreos, los rusos se retiraron parcialmente con vistas a consolidar la paz

 

Los 70 cazas ruso Su-34 son decisivos en la lucha contra el terrorismo en Siria. (www.dw.com)

Los 70 cazas ruso Su-34 son decisivos en la lucha contra el terrorismo en Siria. (www.dw.com)

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Rusia se retiró exitosamente de Siria este 15 de marzo luego de haber realizado más de nueve mil misiones de combate, de haberle destruido al grupo terrorista Estado Islámico 209 instalaciones clandestinas de producción de petróleo. Su participación fue asimismo decisiva por cuanto ayudó al ejército sirio gubernamental a retomar 400 asentamientos en manos del enemigo y también contribuyó a recuperar el control de 10 mil kilómetros cuadrados de territorio.

Ahora, con todos estos logros sobre sus espaldas, Moscú pretende reforzar su papel como actor esencial en las labores diplomáticas donde se supone que las autoridades sirias y la oposición se sienten a conversar para después de llegado a un acuerdo enfilar acciones conjuntas cuyo objetivo final, y definitivo, debe ser salir del atolladero de una guerra que acaba de cumplir cinco años, con el lastre de un mar de muertos y cientos de miles de desplazados por el mundo.

En un intercambio con los ministros rusos de Defensa, Serguéi Shoigú y de Exteriores, Serguéi Lavrov, el Presidente Vladimir Putin tomó esta histórica decisión, calificada por medios de prensa occidentales como sorprendente, pues en los círculos políticos de la Vieja Europa e incluso en los Estados Unidos se afirmaba que Moscú tenía a Siria como un as bajo las mangas de las geoestrategias globales, solo para la defensa de sus intereses internos. Sin embargo, con la declaración de “creo que la misión ha sido cumplida”, Putin cortó por lo sano con estas malintencionadas opiniones, tendientes a recrudecer las sanciones contra Moscú.

Esta decisión fue coordinada con el presidente sirio, Bashar al Assad, y guiada por el derecho internacional. Se hizo pública el mismo día 14 de marzo cuando se reanudaban en Ginebra las conversaciones de paz, esta vez en un clima más distendido al estar vigente un cese de hostilidades desde febrero de este año, aunque el mismo no contemple para nada un relajamiento en la lucha contra el extremismo islámico. Al contrario, este debe seguir.

La retirada de Moscú es parcial ya que en suelo árabe permanecerán todavía cerca de 30 aviones de combate, más un contingente para protegerlos, además de un número no especificado de consejeros y fuerzas especiales en el terreno operando con el ejército local, así como sus dos bases militares, informa Russia Today. También se corroboró que el sistema de misiles tierra-aire S-400, continúa activo.

Y ya en el plano específico de las relaciones bilaterales de dos colosos, trascendió que Putin y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, habían hablado por teléfono, llegando al consenso de seguir en el proceso de una eventual solución política. Esto es importante subrayarlo porque hasta este momento la Casa Blanca insiste en una salida incondicional de Al Assad, pero tal vez pudiera estarse dando una posibilidad de entendimiento entre las partes del conflicto y el gobierno legítimamente elegido en las urnas, y esto sienta un precedente favorable aun cuando a la larga se elija otro mandatario. Con el Estado Islámico debilitado, Siria tiene ahora la oportunidad de una transformación adecuada.

Una estrategia de “transición política”, es lo que pretende Washington, acostumbrado a dar ordenes a todos, y a descabezar gobiernos que no le son simpáticos. Esta manera de ver las cosas de Estados Unidos fue factible en una etapa de la humanidad donde primó el unilateralismo, pero ahora se demuestra que emergen otros factores en la palestra global, la Casa Blanca entonces se ha visto obligada a revalorizar su actitud ingerencista.

El mundo ha cambiado, por eso Rusia levanta su voz y defiende el derecho de cada pueblo a ejercer su voluntad con libre determinación y con respeto del derecho internacional. Putin había ordenado la intervención aérea en Siria el 30 de septiembre de 2015 a petición de Al Assad al tiempo que solicitaba en las Naciones Unidas una coalición internacional contra el terrorismo. La cruzada se ha cerrado con logros sustanciales entre los que sobresale la ofensiva local en Alepo, bastión de los grupos beligerantes, quienes a partir del nuevo giro de los acontecimientos están en desventaja.

La oposición siria celebró con cautela los acontecimientos. Según el portavoz del Comité Supremo para las Negociaciones (organización que agrupa a las fuerzas de oposición), Salim al Muslat, el escenario actual significa “solo un empujón”. Mientras que para Staffan de Mistura, enviado especial de la ONU a Siria, se trata de un viraje; del “momento de la verdad”.

 


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda