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Publicado el 21 Mayo, 2016 por Arsenio Rodríguez en Mundo
 
 

ARGENTINA: Preocupación en la Casa Rosada

Las medidas antipopulares colocan al presidente Mauricio Macri en una incómoda posición a solo cinco meses de su elección

 

Reiteradas movilizaciones populares se suscitan en contra de todas las medidas antipopulares del actual Gobierno.

Reiteradas movilizaciones populares se suscitan en contra de todas las medidas antipopulares del actual Gobierno. (cubadebate.cu)

Por ARSENIO RODRIGUEZ

Sin cumplir aún el semestre de iniciar su gestión de gobierno, Mauricio Macri, no ha tenido siquiera argumentos convincentes para que los despedidos, y quienes esperan serlo, así como los casi dos millones de personas que pasaron recientemente a formar parte de la extrema pobreza en el país, sean capaces de creer en sus discursos y, sobre todo, cuando impúdicamente dijo ante las cámaras que le “dolían” algunas de las duras medidas que tomó porque resultaron imposibles de evitar.

A esto hay que sumar el aumento de las tarifas en casi todos los servicios y la subida de los precios de los alimentos, por solo citar dos de los más criticados. A la par, se ha dado una disminución de las compras personales por el miedo a perder el trabajo y que el dinero no les alcance para vivir, fenómeno que, en una sociedad altamente consumista, ha deteriorado el mercado interno. Es un elemento que los economistas toman como medidor de cualquier recuperación económica del país. Pero el jefe de Gobierno no cambia su discurso, aunque aumenten las protestas y las manifestaciones en su contra.

Paralelamente, nada le favorece lo que en cualquier momento se convierte en un escándalo internacional, donde su nombre y el de la familia, según revelaciones recientes de prensa, aparecen vinculados a los Papeles de Panamá. Se trata de balances contables, registros comerciales, actas de asambleas de acciones, inscripciones y actuaciones notariales de diferentes empresas creadas por el Grupo Macri en Brasil, donde él y sus colaboradores más cercanos, integrantes de la Sociedad Offshore Fleg Trading, radicada en Bahamas, mantenían supuestamente actividades legales.

Según un artículo de Tomás Lukin, del diario Página 12, “la offshore Fleg Trading, donde el Presidente figuró como director, fue establecida en 1998 por la familia Macri con la colaboración de los expertos panameños de Mossack Fonseca. Al momento de su creación, esa empresa era presidida por su padre Franco Macri pero, de acuerdo con datos proporcionados por las guaridas fiscales, se emitieron acciones al portador, volviendo prácticamente imposible rastrear quiénes fueron sus dueños. Por esa razón, el mandatario se justificó en cada oportunidad señalando que, aunque se prestó a ocupar el cargo de director, no fue accionista ni cobró honorarios por sus tareas en la offshore de Bahamas”.

Pero volvamos a sus preocupaciones nacionales. Un despacho de Martin Hacthoun, de Prensa Latina fechado en Buenos Aires a mediados de mayo, destacaba los enfrentamientos de la oposición en relación con una ley antidespidos en la Cámara de Diputados, lo que provocó fuertes enfrentamientos por parte de las organizaciones gremiales, que exigen se aprueba una emergencia ocupacional y alertaron que si Macri la veta, se irían a una huelga general. Una diputada del Frente de Izquierda señaló que se enfrentaban a una nueva ofensiva patronal contraria a la ley en discusión. De vetar esta propuesta el Ejecutivo, según analistas, sería ir en contra de una legislación que le provocaría un alto costo político.

Esta posición oficial se contradice con los anuncios de inversión que el Gobierno anuncia casi semanalmente y que no logra sacar al país del estancamiento de la economía, afectada sensiblemente por los despidos en los sectores público y privado. Una muestra de la delicada situación que se le crea al gobernante, se dio recientemente en la Cámara de Diputados cuando se intentó dialogar con los representantes de las principales centrales obreras, quienes no solo rechazaron la invitación, sino que exigieron que finalmente se aprobara la polémica ley. En esta controversia, donde el Ejecutivo pensó que podría servir para dividir a la oposición, todo indica que ha logrado lo contrario, ya que las diferentes fuerzas que la conforman se han cohesionado, incluso dentro del peronismo, que según observadores de la realidad argentina, inició un camino de unificación, lo que realmente debe preocupar al inquilino de la Casa Rosada.

 

 


Arsenio Rodríguez

 
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