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Publicado el 29 Julio, 2016 por Lázaro Barredo Medina en Mundo
 
 

CUBA-EEUU: ¿Vuelta a los tambores de la guerra?

 

La Plataforma Republicana contra Cuba es una embestida que esgrime la brutalidad. Foto: EFE

La Plataforma Republicana contra Cuba es una embestida que esgrime la brutalidad. (Foto: EFE)

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

El feroz odio que sienten hacia la nación cubana asomó en el ambiente de la Convención del Partido Republicano, cuando atrapados en su intolerancia y en los constantes errores de una política que antepone los intereses de grupos de poder a los legítimos intereses nacionales, retoma en su Plataforma para con Cuba los mismos tambores de la guerra de los últimos 55 años, en contra de la creciente opinión pública que apoya el derrotero que estableció el presidente Barack Obama para iniciar el proceso de normalización de las relaciones con la Isla.

Lo llamativo es que desde semanas antes el candidato Donald Trump había asegurado que le parecía bien el acercamiento con Cuba, aunque no estaba de acuerdo con la manera en que Obama lo había hecho, por lo que se proponía conseguir un mejor trato bilateral que obligara a Cuba a hacer concesiones. La Plataforma aprobada por la Convención le va a la contraria; es explícita de que hay que desalojar del poder a los gobernantes revolucionarios y establecer las políticas hacia Cuba de los presidentes Lindon Johnson, Ronald Reagan, Bush padre y Bush hijo, además de la implementación de la Ley Helms-Burton, así como el apoyo a la labor de la Comisión parta Asistencia a una Cuba Libre y los principios de la Ley de Ajuste Cubano.

“Llamamos al Congreso a hacer cumplir las leyes vigentes de los EE.UU. que establecen condiciones para el levantamiento de las sanciones a la isla: legalización de partidos políticos, prensa independiente, y elecciones libres y limpias con supervisión internacional”, dice el documento entre otros muchos asuntos, y donde se añade: “abogamos por una plataforma consagrada a las transmisiones de Radio y TV Martí…”

En Washington se sabe muy bien que los congresistas de origen cubano no tienen suficientes neuronas para concebir estrategias políticas de tal calibre, y que detrás de todo esto están los ultraconservadores norteamericanos que no le perdonan el desafío a la Isla.

Desde hace semanas, y se ve que ahí está presente el cogollito republicano, los representantes de la mafia de Miami vienen reclamando retomar el fondo batistiano de la Helms-Burton.

La Helms-Burton hará imposible una negociación para cualquier generación de patriotas cubanos por las 19 condicionantes establecidas en el Título II de esa legislación que propugna reconvertirnos con total humillación en su neocolonia; son imposiciones de cómo tenemos que ser y cómo tenemos que hacer para que esos sectores recalcitrantes de Estados Unidos puedan calmar su obsesión y donde se establece que aun con un gobierno contrarrevolucionario, estaría vigente el bloqueo si no se cumplen sus demandas.

Ese capítulo ignominioso termina diciendo que cuando el presidente determine que se encuentra en el poder un gobierno cubano de transición, y devolvió las propiedades nacionalizadas desde el 1ro de enero de 1959 hayan sido o no de ciudadanos norteamericanos en ese momento, quedará autorizado a tomar medidas destinadas a suspender el embargo económico de Cuba.

Los seguidores de la política del presidente Obama, que consideran hay que implementar nuevos métodos para conseguir los mismos objetivos, califican a tales criterios de “decepcionantes”. Para los cubanos, esas ignorancias, esa impotencia, son la reiteración de un fracaso ampliamente reconocido al no lograr ninguno de los objetivos que se propusieron.

 


Lázaro Barredo Medina

 
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