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Publicado el 13 Octubre, 2016 por ACN en Mundo
 
 

Obama, el bloqueo y el cuento de nunca acabar

Lo cierto es que continúa la aplicación de su guerra generalizada contra Cuba, a partir de la concepción extraterritorial del bloqueo, sean o no filiales de monopolios estadounidenses en otras naciones
(Miradas Encontradas - WordPress.com)

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Por Lino Lubén Pérez

Si bien constituyen pasos positivos, la decisión de los Departamentos del Tesoro y de Comercio de Estados Unidos de aprobar varios paquetes de enmiendas a las regulaciones sobre Cuba, en la práctica son insuficientes y sin verdadero impacto en la madeja de leyes de su bloqueo económico, financiero y comercial contra nuestro país.

Hay quien razona, sin faltarle argumentos, que el fallo en ese sentido es algo parecido a quedar bien con Dios y con el Diablo, como lo intentó hacer el presidente Barack Obama en su visita a La Habana, en marzo pasado, cuando admitió que el bloqueo es obsoleto y llamó a olvidar el pasado.

Consecuentes con la estrategia de demolición de nuestra historia y de todo lo que creemos, en opinión del analista Iroel Sánchez, algo parecido hicieron los Departamentos del Tesoro y de Comercio de EE.UU. en sus modificaciones sobre el uso del dólar en las transacciones internacionales cubanas, y la posibilidad de que los bancos otorguen créditos a importadores de la Isla.

Lo cierto es que continúa la aplicación de su guerra generalizada contra la Antilla Mayor, a partir de la concepción extraterritorial del bloqueo, sean o no filiales de monopolios estadounidenses en otras naciones, sobre todo por el riesgo que implica para estas últimas operar con un país sometido a sanciones.

Muchos se preguntan con qué derecho las administraciones estadounidenses tratan de derrocar a otras por la fuerza o sutilmente, y la respuesta cae por su propio peso: el imperialismo, fase superior del capitalismo, descrito por Vladímir Ilich Lenin en 1916.

Un hecho evidencia el pragmatismo de su persecución financiera anticubana, cuando solo de 2015 a 2016 se calcula en más de 658 millones de dólares el valor de las multas a compañías, bancos, sociedades y asociaciones, aun cuando sean sucursales o no del sistema imperialista de dominación mundial.

La más voluminosa de ellas data del 20 de octubre de 2015, cuando la Oficina de Control de Bienes de Extranjeros (OFAC por sus siglas en inglés) tuvo la desfachatez de informar que en años anteriores el banco francés Crédit Agricole violó las regulaciones establecidas, por lo cual acordó el pago de mil 116 millones 893 mil 585 dólares.

En su red obsesiva cayeron hasta la subsidiaria de la empresa estadounidense FedEx, en Namibia, la cual se negó a prestar servicios de mensajería internacional a la embajada de Cuba en Windhoek, capital de ese país del sudoeste de África.

Incluso, el carácter universal de su asedio se puso de manifiesto nuevamente el 18 de febrero de este año, cuando el Banco de Las Bahamas rechazó una transacción solicitada por Havanatur Bahamas, por encontrarse en la “lista de sanciones de la OFAC”.

Para colmo, como si no se creyera en nada ni en nadie, el banco de la entidad norteamericana Eventbrite retuvo fondos recaudados por la Asociación de Cubanos en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

El presunto delito de esa compañía consistió en vender entradas para un concierto de música clásica, organizado por la citada Asociación, con el propósito de que la recaudación de sus fondos serviría para la compra y donación de un piano destinado al Conservatorio Amadeo Roldán, prestigiosa institución de música en Cuba.

Definitivamente, sobran las pruebas de la persistencia del genocidio más largo del mundo, y también la decisión de nuestra población de resistirlo, de elegir su sistema político y de controlar su futuro.
(Servicio Especial de la ACN)


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