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Publicado el 14 Enero, 2017 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

MEDIO ORIENTE

Vencer al terrorismo: única opción

Asumir un papel más activo en la resolución del conflicto sirio es la clave para el triunfo definitivo.
Salieron a la luz las falsedades de la prensa occidental.

La victoria de Bashar Al Assad en Alepo sacó a la luz las falsedades de la prensa occidental (Foto: sputnik.mundo).

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Muchas veces se asegura que la situación en el Levante es caótica. Verdad a medias; por un lado el terrorismo sigue impactando la realidad regional, y trascendiendo fronteras, pero por otro, los gobiernos, los ejércitos y los pueblos de Iraq y de Siria se enfrentan a este mal con valentía, con la consiguiente mitigación del caos que provocan los grupos terroristas.

Para analizar cabalmente las circunstancias es preciso ahora, a inicios de 2017, voltear la mirada hacia el imperialismo con una interrogante esencial: ¿proseguirá el venidero ejecutivo de la Casa Blanca la misma política que la administración saliente?

Si bien esta cuestión no definirá el escenario general del área, en el caso sirio pudiera reportar algunas ventajas de suscitarse un cambio positivo con respecto a la legitimidad del gobierno de Damasco, artífice principal de las victorias en el campo de batalla.

Hasta el momento Washington ha insistido en la salida de Bashar al Assad del poder, y en esa persistencia no dudó en apadrinar una oposición supuestamente moderada, la cual derivó, en una de sus vertientes, en el tan temido Estado Islámico (EI, o Daesh en árabe)y en el grupo Al Nusra.

Sin embargo, ese “enemigo” de la democracia occidental, es decir Al Assad, en las últimas elecciones parlamentarias se alzó con una mayoría de votos, ratificado como Comandante en Jefe de unas Fuerzas armadas en movimiento táctico en contra del terrorismo. “La única opción que tenemos es triunfar y salir victoriosos en la lucha contra el terrorismo”, afirmó el presidente sirio en entrevista televisiva al cierre de 2016. “Combatir el terrorismo en Siria no sirve solamente a nuestro país sino también a todo Oriente Medio y Europa, aun cuando no sea asimilado en Occidente. No se dan cuenta de ello o no quieren reconocerlo”, subrayó.

A veces escudados en falsos derechos humanos, los líderes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y los miembros de la coalición internacional contra el terrorismo (comandada en Siria por Estados Unidos, y por Gran Bretaña en Irak), han acusado a Damasco de no respetar las treguas. En la práctica lo que sucede es que el EI aprovecha ese impasse para renovar energías, e incluso ha utilizado a comunidades enteras; mujeres, ancianos y niños, como escudos protectores.

Es entonces cuando Siria, Rusia, Irán y China han reclamado un compromiso real en el terreno con vistas a terminar con esos grupos beligerantes para después darle paso a la vía diplomática en la negociación del conflicto sirio con otros partidos políticos internos.  Incluso varios de los opositores en el exilio han decidido regresar de cara a una eventual vuelta de página a las discrepancias, que en lo adelante pudieran ser menores sin dejar de ser profundas.

Nawaf al Bashir, jefe de la mayor tribu local  ha vuelto a la política nacional, al campo de Al Assad. Este hecho fue interpretado por analistas en Medio Oriente como “el mejor regalo” del nuevo año, así lo calificó el periódico egipcio Rai al Youm.

Por su parte, el mandatario sirio confirmó la disposición de su Gobierno a participar en los próximos diálogos a celebrarse en Astaná, capital de Kazajistán, indicando que no impondrá ningún tipo de limitación a las conversaciones.

Señaló asimismo que un cese el fuego es viable siempre y cuando todas las partes detengan el combate. Por ello lamentó que no todos los involucrados actúan “limpiamente” dentro de varias localidades dominadas todavía por los grupos terroristas Al-Nusra o el Estado Islámico. Ambos, al cierre de esta edición, seguían las hostilidades.

Recalcamos el tema de Siria por cuanto esta es la llave de toda la desestabilización regional y hasta la de Europa. La recuperación de las ciudades sirias de Palmira y Alepo fueron por tanto cruciales en el viraje del panorama. Forzosamente Al Assad estaba obligado a reconquistar estas ciudades puesto que tal victoria militar es estratégica porque priva a los extremistas de la posibilidad de crear una capital, en la larga línea de grandes localidades que constituyen su espina dorsal.

Mucho se logró con los apoyos de la milicia libanesa Hizbolá, de asesores iraníes y de la certera actuación de la aviación rusa. Protagonistas que, a pesar de ser extranjeros, respetan el derecho internacional, algo que viola sistemáticamente Estados Unidos, la OTAN y otras naciones regionales y occidentales.

Pero como dice el refrán “tanto va el cántaro a la fuente que este al final se rompe”. La pujanza de Siria y sus aliados ha sido tan significativa que en estos momentos, al cierre de esta edición, Washington y Europa admitieron que comparten con Moscú, Teherán y también ahora, Ankara, la prioridad de combatir a Daesh.

Esta arquitectura de negociación, que implica vincular contrincantes entre sí para alcanzar un objetivo común como es la paz en Siria (y quizá en Irak), es una excelente oportunidad para hacer alta política y no presionar más a Bashar Al Assad, señaló el experto Vali Nasr.

La victoria sobre Alepo hizo que se “sentaran muchas cabezas”. Robert Fisk, analista del diario británico de The Independent, a propósito de ese resultado histórico, dijo que había llegado la hora de contar la otra verdad: que muchos “rebeldes” a quienes ha venido dando su apoyo Occidente, se cuentan entre los combatientes más crueles e implacables del Oriente Próximo. Y aun cuando hemos estado lloriqueando por las atrocidades del Estado Islámico durante el asedio de Mosul, hemos ignorado a propósito el comportamiento de los rebeldes en Alepo.

Esta postura se debe a una empecinada actitud de las principales potencias de Occidente, Estados Unidos y a algunos gobiernos de la zona, que se entrometen en asuntos de terceros en el momento del apoyo popular a gobernantes que no le son simpáticos; recuérdese Sadam Hussein, Muamar al Gadaffi y ahora Bashar al Assad. En esta parte del mundo también hemos sabido, y sufrido, de esas mismas políticas injerencista.

Implicaciones regionales e internacionales

El fin de año no frenó al terrorismo.

Turquía desplegó 17 mil policías durante las celebraciones por Fin de Año, pero eso no frenó al terrorismo. (Foto: internacionales país.com)

En el transcurso del pasado año, Turquía sintió el ensañamiento del terror: a doce ascendieron los atentados contra su población y fuerzas armadas de parte del Daesh. Unido a su inestable situación interna a consecuencia de un fallido golpe de estado, el pueblo turco ha sido rehén de su propia política exterior, que durante un tiempo jugó a dos cartas: de un lado apoyaba subrepticiamente a algunos “opositores”, y del otro condenaba el crimen.

Pues bien, la soga se rompió, como suele suceder en esos casos, por el lado más débil; la población civil. Atroz fue el ataque terrorista de la llamada Nochevieja en una discoteca de Estambul, con un saldo de 39 muertos, último de una larga lista de sucesos violentos contra esa nación, bisagra entre Europa y Medio Oriente.

De ahí la importancia de ver las interrelaciones de la geopolítica, pues cuando menos se espera, lo mal calculado se vira como un bumerán. Y en este punto del análisis, tras esbozar brevemente como los tentáculos del terrorismo medioriental se expanden, es preciso continuar en Siria y las perspectivas de un diálogo conciliador con aquellos que quieran efectivamente luchar por la paz.

Para que este encuentro tenga éxito deben asistir todos los actores internacionales claves, como lo es una representación de las Naciones Unidas (ONU). Se ha consensuado el criterio de que la entidad debe definitivamente ejercer su autoridad frente a la evolución de los acontecimientos en la región con énfasis en lograr treguas humanitarias así como hacer todo lo posible por sacar a los mercenarios de Siria.

Contrario a lo que se supone debería ser, no siempre este ente mundial ha logrado acercar posturas con las autoridades de Damasco, y más de una vez el Consejo de Seguridad de la ONU ha intentado condenar a Siria por supuestas violaciones de derechos humanos cuando en la práctica, es esa nación árabe diana de un complot. Los vetos de Rusia y China, incluso negativas de Venezuela en las etapas en que ha estado cubriendo su asiento en ese mecanismo internacional, han revertido la situación.

La ONU puede, y debe, jugar un papel creciente en el cese de los combates en Siria. A la larga lo que imperará será una negociación entre las potencias occidentales y las orientales. Pero esta deberá ser sincera y transparente sin dobles juegos y mucho menos ir en contra del derecho internacional.

Vencer al terrorismo contra Siria no sería entonces solamente una victoria de ese pueblo árabe, también podría ser modelo para todo el Medio Oriente, y vastas zonas de África, aquejadas por ese flagelo. Vencer al terrorismo contra Siria sería una estocada mortal contra el miedo que se quiere imponer en el mundo.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda