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Publicado el 24 Marzo, 2017 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

EUROPA

¿Será posible un Reino Unido sin Escocia?

Llega al Parlamento británico una nueva petición de referendo de independencia
Aumentan las tensiones entre la primera ministra de Theresa May y la principal ministra de Escocia Nicola Sturgeon. (juventudrebelde.cu)

Aumentan las tensiones entre la primera ministra de Theresa May y la principal ministra de Escocia Nicola Sturgeon. (juventudrebelde.cu)

Por MARYAM CAMEJO

Theresa May es probablemente la primera ministra europea con más estrés de la región. A cada paso que da, le sobreviene un tropiezo. Vale decir que hasta ahora ha tenido bastante suerte pero con el logro del BREXIT, tan defendido por la conservadora británica, Nicola Sturgeon, la principal ministra escocesa volvió a poner sobre la mesa la exigencia de la independencia de Escocia.

En 2014, los escoceses votaron por el “no” y quedó zanjado el tema de emerger una vez más como país separado de Reino Unido, pero como ya es evidente no sería por mucho tiempo. Primero, porque la condiciones han cambiado y los dos próximos años serán de conversaciones y acuerdos sobre la salida de los británicos de la Unión Europea (UE), pues la primera ministra ya anunció que activará el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que dará inicio al período de negociaciones. Además, en el referéndum celebrado para decidir la permanencia de Inglaterra en la UE, el 62 por ciento de los escoceses votó por quedarse en el bloque.

May puede seguir aferrada a la idea de que “no es el momento” de pensar en separaciones cuando todas las energías se concentran en las próximas conversaciones con la comisión europea, pero lo cierto es que su obstinación, la negativa intransigente que le dio a Sturgeon o las aspiraciones de concretar un BREXIT sin estrés añadido, no le pondrán freno a la ministra escocesa que ha desempolvado viejas declaraciones, argumentos ya dichos y advertidos que justifican su petición. Al mismo tiempo la alta funcionaria nacionalista ha sentenciado que sería antidemocrático quitarle a Escocia su justo derecho de decidir si quiere mantener su unión al gobierno de Londres, después de que May ignorara sus propuestas para garantizar que Escocia mantuviera el acceso al mercado único tras el BREIT. Hasta el momento, la primera ministra rechaza el diálogo sobre el tema, afirma que no habrá trato preferencial.

La moción La elección de Escocia, presentada por la líder del  Partido Nacionalista Escocés (SPN), pretende “dar al pueblo escocés una elección sobre la futura dirección y gobernanza de su país, en un tiempo, y con una pregunta y una franquicia electoral, determinados por el Parlamento escocés“. Entre el otoño de 2018 y la primavera de 2019, supuesta fecha para la realización del referéndum, momento en el que habrá claridad sobre el resultado de las negociaciones y cercano a que Reino Unido deje finalmente la UE.

May considera que los escoceses deben primero tener la información de cómo será el país fuera del bloque y solo después podría celebrarse un nuevo plebiscito.

El mapa político europeo cambia cada vez más rápido y los próximos dos años serán cruciales para definir un nuevo Reino Unido y una Unión Europea diferente, donde tal vez otros países vengan con la petición de salida del bloque.

Pero ¿qué puede cambiar en Inglaterra si Escocia se independiza?

En materia económica hay una pérdida indiscutible para el gobierno de Londres porque esa nación aporta cerca de 155 mil millones de dólares (7,7%) en bienes y servicios al Índice de Valor Agregado, que es la medida utilizada por la Oficina Nacional Estadísticas de Reino Unido para medir la producción del país.

Desde 2005, Escocia tiene 59 escaños en el Parlamento de Westminster y estos puestos podrían desaparecer si la nación del norte sale de Reino Unido y, por ende, de su sistema de gobierno.

Sin embargo, no tendría muchas implicaciones en cuanto a las mayorías parlamentarias o las posiciones de los dos grandes partidos británicos -conservador y laborista- debido a que 56 de los 59 escaños escoceses pertenecen a una sola formación, SPN, que lidera Sturgeon.

El cambio se cocina a fuego lento en la estufa europea. UE sin Reino Unido ya es casi un hecho. La separación de las dos naciones es por ahora el posible camino de solución si Escocia pretende mantenerse en el bloque. Los medios desestiman considerar un diálogo entre Londres y Edinburg (capital escocesa) pero es una vía de evitar la escisión. Así se abren las puertas, en este segundo decenio del siglo XXI, a un nuevo momento político donde la posibilidad de separación es más real que en 2014.


Maryam Camejo

 
Maryam Camejo