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Publicado el 6 Abril, 2017 por Maryam Camejo en Mundo
 
 

BREXIT

Divorcio en Europa: Reino Unido se despide

La primera ministra británica, Theresa May, inició la separación de su país y la Unión Europea.
La líder conservadora invoca el artículo 50 del Tratado de Lisboa que inicia el Brexit.(Foto: eleconomista.es)

La líder conservadora invoca el artículo 50 del Tratado de Lisboa que inicia el Brexit.(Foto: eleconomista.es)

Por MARYAM CAMEJO

El matrimonio inglés con el bloque comunitario, después de más de 50 años de unión, comenzó a disolverse con la entrega de una carta al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, cuyo contenido invoca el artículo 50 del Tratado de Lisboa. Tal como afirmó la primera ministra británica y líder del Partido Conservador, Theresa May, “este es un momento histórico que no tiene marcha atrás”, y que inicia un período de dos años de negociaciones durante el cual se decidirán los términos de la salida de la Unión Europea (UE).

De cara al futuro, May tiene que garantizar la estabilidad económica del país, y ahora con Nicola Sturgeon, ministra de Escocia, mirando sobre sus hombros y presionando para la realización de un nuevo referéndum de independencia para su nación, ya que el 62 por ciento de los escoceses votó por la permanencia en la UE, en el plebiscito sobre el BREXIT. El plan de Surgeon es convocar un plebiscito entre el otoño de 2018 y la primavera de 2019, y en caso de victoria, ingresar a la UE.

Tal vez, esa sea una de las razones por la que May declaró su compromiso de defender “lo antes posible” los derechos de los comunitarios que viven en Reino Unido, algo que quizá podría calmar los ánimos independentistas de Escocia.

La líder conservadora aspira a una ruptura “clara y neta” con la UE, para tener las manos libres y limitar la llegada de inmigrantes europeos. Según ella, ese fue el mensaje que los británicos transmitieron el 23 de junio de 2016 y si Londres optara por permanecer en el mercado único, Bruselas le impondría la entrada ilimitada de inmigrantes europeos en cumplimiento de su principio de libre circulación de mercancías, servicios, capitales y personas.

Pero este nivel de autonomía en materia de inmigración no es lo único que recuperará Reino Unido, aumentará también su poder en las áreas de agricultura, pesca, medio ambiente, el impuesto sobre el valor añadido y la política regional y de competencia con la Great Repeal Bill (ley de la gran derogación). Esto evidencia que el Brexit puede convertirse en el primer paso para la centralización del país, ya que Londres ganará capacidad de decisión. Hasta ahora es poco probable que la situación se torne en una nueva oportunidad para devolver poder y crear una nación más descentralizada, lo que significa abrir más el diapasón para que Escocia no opte por la independencia.

Por otro lado, está el problema de que el norte y la región interior de Inglaterra, que son más pobres, dependen entre un 50% y un 100% mayor que Londres del comercio con Europa, por tanto, estos lugares pueden verse afectados por una gran pérdida de empleos. Y si se tiene en cuenta que la tasa de desempleo en el noreste asciende al doble que en el sureste, la división histórica entre norte y sur puede ampliarse aún más.

Estos puntos críticos del futuro de la nación, provocan un gran desconcierto frente a lo que va a suceder tras los próximos dos años. Según Tusk, el presidente de la Consejo Europeo, lo prioritario ahora es “minimizar la incertidumbre causada por la decisión de Reino Unido a nuestros ciudadanos, empresas y Estados miembros”, y agregó que “paradójicamente, también hay algo positivo” en el Brexit, pues “nos ha hecho a los 27 más determinados y unidos que antes”. El funcionario adelantó, además, que el proceso de negociación por iniciar consistirá sobre todo en un control de daños. A finales del presente mes, en una cumbre extraordinaria, los líderes de los veintisiete adoptarán las directrices que fijarán los principios básicos de estas negociaciones.

El trabajo que Theresa May tiene por delante no es nada fácil. Además de tener el desafío de convertir el Brexit en algo realmente beneficioso para el país, deberá lidiar con el hecho de que el porvenir de Inglaterra depende ahora del resultado de las negociaciones, las cuales serán el primer paso para saber si el preciado reino de la conservadora se mantendrá unido.


Maryam Camejo

 
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