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Publicado el 20 Mayo, 2017 por Lázaro Barredo Medina en Mundo
 
 

VENEZUELA

 ¿Oposición o gatica de “María Ramos”?

 Han desatado la violencia para provocar una intervención extranjera
Activistas de la oposición confrontan a policías con armas en el municipio Chacao.: Foto AFP

Activistas de la oposición confrontan a policías con armas en el municipio Chacao.: Foto AFP

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

El actual presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, fue uno de los golpistas en 2002. El comandante Hugo Chávez Frías lo perdonó y propició el dialogo con la frustrada oposición que trató de derrocarlo para abrir un camino de paz, que ha sido la constante de la Revolución bolivariana en estos 18 años.

Ahora, este mismo Julio Borges quiere la cacería de brujas contra los chavistas y con total desenfado viajó a Washington, fue a la Casa Blanca y tramó con los principales arquitectos de la agresión contra Venezuela, la estrategia para caotizar a la sociedad de su país.

No pocos expertos consideran que todo lo que está ocurriendo en Venezuela es una guerra no declarada por los intereses internacionales que quieren desbancar al Gobierno Revolucionario para apoderarse de las mayores reservas petroleras del mundo. Por eso tras la prologada guerra económica y la política de desestabilización que convierta a esa hermana nación en un “Estado fallido”, han puesto en la agenda a la violencia como objetivo prioritario para que facilite el pretexto de la intervención externa.

Está probado que en la mañana son “pacíficos manifestantes”, pero en la tarde son grupos violentos que actúan coordinados para atacar a las fuerzas del orden, y por la noche aparecen los francotiradores, las bandas criminales saqueando los negocios, con la intención de provocar un estallido social tras sembrar el terror y desatar hechos atroces. En más de un mes, sus acciones vandálicas han dejado más de 40 fallecidos, más de 900 personas lesionadas, más de mil comercios afectados y unos 100 autobuses quemados, sin contar los atentados contra las oficinas públicas.

Hay denuncias documentadas sobre los medios que usan para sus acciones violentas, facilitados por más de 15 organizaciones desde Estados Unidos, así como el financiamiento que reciben desde esa nación bajo el supuesto de “ayuda humanitaria”.

Aunque como un oasis en el desierto, algunos medios denunciaron que la dirigencia opositora emplea a personas que andan en las calles buscándose el sustento diario, para utilizarlos como “escudos humanos” en sus manifestaciones violentas, a cambio de unos cuantos bolívares, un pedazo de pan o una arepa, en esto incluyen a menores de edad, que saquean o destruyen el patrimonio social como si se tratase de un juego.

Al conjuro de la intervención

Los diputados opositores Carlos Paparoni y Marco Bozo arremeten contra los escudos de los guardias rodeados de muchas cámaras para pasar por víctimas de la “represión”. Foto AFP

Los diputados opositores Carlos Paparoni y Marco Bozo arremeten contra los escudos de los guardias rodeados de muchas cámaras para pasar por víctimas de la “represión”. Foto AFP

Cada día hay más pruebas de que Estados Unidos está detrás de todo el proceso injerencista contra Venezuela. En los primeros cuatro meses y medio de 2017 Washington ha realizado más de 105 acciones y declaraciones hostiles que van desde pronunciamientos, sanciones unilaterales extraterritoriales, financiamiento económico a organizaciones en Venezuela con fines terroristas, bloqueo financiero, amenazas de intervención militar, entre otros.

En un artículo bajo el título “La guerra no convencional”, publicado en días pasados, el director del diario Ultimas Noticias y reconocido periodista venezolano, Eleazar Díaz Rangel, reveló detalles del informe que el almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur de EE.UU., envió a la Comisión de Servicios Armados del Senado estadounidense, en el que se demuestra su cooperación con la oposición escuálida: “Con los factores políticos de la MUD (coalición opositora venezolana) hemos venido acordando una agenda común, que incluye un escenario abrupto que puede combinar acciones callejeras y el empleo dosificado de la violencia armada bajo un enfoque de cerco y asfixia”, dice un extracto del citado informe que Díaz Rangel comenta como una primera interpretación de que “no es la vía electoral, democrática, la que quieren recorrer” los dirigentes de la oposición.

El periodista estima que “aquí no se va a producir una acción militar directa. Estados Unidos busca una intervención multilateral en Venezuela. De allí las conversaciones de Donald Trump con los presidentes de Argentina, Paraguay y Colombia”.

Por su parte, la reconocida periodista investigadora argentina Stella Calloni, también denunció: “Esta guerra tiene un comando político y diplomático en la Organización de Estados Americanos (OEA). Por ello acuso, personalmente, a Luis Almagro como responsable de todas las muertes que se han registrado en Venezuela. Gracias a su intervención se ejecutan las acciones violentas que son golpistas, desde todo punto de vista”.

Calloni alerta que “El Comando Sur y la OEA están preparando algún evento muy fuerte, para golpear muy duro al Gobierno. Por ello sostienen una guerra de cuarta generación, con una gran campaña mediática atroz, feroz, contra la hermana nación”.

Tienen horror a la Constituyente

Las bandas organizadas por la oposición  en sus “marchas pacíficas”. Foto AFP

Las bandas organizadas por la oposición en sus “marchas pacíficas”. Foto AFP

Los escuálidos se han dejado llevar por el apoyo exterior y persisten en el camino de la violencia y la confrontación con el Estado bajo la creencia de que al Gobierno de Nicolás Maduro lo que le falta es un empujón final si logran desmovilizar a las bases populares y desarticular el apoyo de las Fuerzas Armadas.

Pero la dirección bolivariana puso sobre la mesa la Constituyente como alternativa para imponer la paz en Venezuela, una propuesta que en opinión de los analistas puede “destrabar” el juego político en el país después que esa misma derecha se negara a seguir en la mesa de diálogo, rechazara ir a elecciones regionales e insistiera en pedir comicios presidenciales, que no están contemplados por ley.

Para el jefe de la Comisión Presidencial para la Constituyente, Elías Jaua, el rechazo de los dirigentes opositores al diálogo político es una “’negativa injustificable’, porque como explicó el presidente [Maduro] estamos dispuestos a cualquier elección, la de constituyentes es una elección universal, secreta y directa; si tenemos que ir a regionales y municipales a finales de este año, vamos, y en 2018 iremos a elecciones presidenciales”.

La oposición siente horror porque la convocatoria que ha hecho Maduro ante el Consejo Nacional Electoral plantea que no se hagan postulaciones de constituyentes por partidos políticos, sino por iniciativa propia, tanto en los circuitos municipales como territoriales. Es decir, cualquier ciudadano que quiera postularse como candidato a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), recogerá un número de firmas según lo que dictamine el Poder Electoral y con ese requisito podrá ser candidato.

“No será una Constituyente de partidos políticos sino del pueblo”, comentó Elías Jaua e igualmente explicó que los miembros de la ANC serán originarios y libres de discutir todos los temas que así decidan. “Confiamos en que, más allá de la decisión que tome la cúpula de la MUD, amplios sectores de dirigentes municipales, sindicales, empresariales y estudiantiles que son contrarios a la Revolución bolivariana, tomarán la iniciativa de postularse y por lo tanto se garantizará la pluralidad de la nueva ANC”.

La dirección opositora es la agresora en Venezuela, es la tira piedras, pero quiere comportarse como la gatica de “María Ramos”.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina