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Publicado el 9 Enero, 2018 por Prensa Latina en Mundo
 
 

Rechaza Cuba acusaciones de alto funcionario de EE.UU

Declaraciones a la prensa de la Directora General para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Josefina Vidal Ferreiro

ACN FOTO/Jorge LEGAÑOA ALONSO

Cuba calificó hoy de irresponsables las declaraciones del secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento norteamericano de Estado, Francisco Palmieri, sobre los incidentes de salud alegados por diplomáticos de Washington en esta capital.

La directora general de Estados Unidos en el ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) de la isla, Josefina Vidal, dijo que para el Gobierno cubano son además inaceptables y no tienen ningún basamento en la realidad los planteamientos de dicho funcionario en la audiencia celebrada este martes en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.

Según Vidal, la reunión en ese panel legislativo, organizada por el senador republicano Marco Rubio y su colega demócrata Robert Menéndez, la gran víctima fue la verdad, y constituyó una muestra adicional de la total falta de escrúpulos y credibilidad de estos dos legisladores, reconocidos por su agenda política destinada desde hace años a llevar a nuestros dos países hacia la confrontación.

La funcionaria reiteró categóricamente que las autoridades cubanas no tienen responsabilidad alguna en las afectaciones de salud reportadas por diplomáticos estadounidenses, tras señalar que Cuba nunca ha perpetrado ni perpetrará, ni ha permitido, ni permitirá que terceros actúen contra la integridad física de ningún representante del servicio exterior, sin excepción.

El Departamento de Estado no tiene evidencia alguna que le permita afirmar que hubo ataques contra sus diplomáticos en La Habana ni que Cuba pueda ser responsable o tener conocimiento de esas acciones, añadió.

Rechazó además la politización de este asunto y las medidas injustificadas que adoptó la Casa Blanca con un alto costo para la emigración cubana y la población de la mayor de las Antillas en general.

Un reciente informe del Buró Federal de Investigaciones (FBI) corroboró que en sus múltiples viajes a La Habana, los agentes de dicha entidad no encontraron pruebas de que las misteriosas enfermedades sean resultado de estos supuestos ‘ataques’, como los califican las autoridades estadounidenses y que sirvieron de pretexto para frenar el acercamiento con la nación antillana.

Así también lo reconoció el senador republicano por el estado norteamericano de Arizona Jeff Flake, quien el viernes se reunió con el canciller Bruno Rodríguez.

En declaraciones a la prensa, el también miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara alta afirmó en dicha ocasión que las autoridades de Estados Unidos no poseen evidencias de que los diplomáticos hayan sido víctimas de ataques con un arma desconocida. La historia de diplomáticos que habrían sufrido migraña, mareo, pérdida de la audición y lesiones cerebrales leves durante su trabajo en Cuba se publicó en los medios de comunicación en agosto pasado; el primero de los supuestos incidentes se remonta a noviembre del 2016 y el último a hace pocos meses.

A fines de septiembre, el departamento de Estado ordenó la retirada del 60 por ciento del personal de la embajada en Cuba y poco tiempo después la Casa Blanca anunció medidas que restringen los viajes individuales a la isla, aprobados durante el gobierno del presidente Barack Obama (2009-2017). (PL)

Declaraciones a la prensa de la Directora General para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Josefina Vidal Ferreiro

Foto: cubaminrex.cu

En la mañana de hoy, 9 de enero, se realizó una audiencia en el Subcomité del hemisferio Occidental del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, organizada por el senador republicado de Florida, Marco Rubio y copresidida por el senador demócrata de Nueva Jersey, Robert Menendez, ambos con un vasto récord de trabajo en contra de mejores relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, y promotores de todo tipo de propuestas legislativas y políticas que afectan los intereses de los pueblos cubano y estadounidense, y solo benefician a una minoría cada vez más aislada que históricamente ha lucrado con la agresión a Cuba.

Desde su propio título “Ataques a diplomáticos estadounidenses en Cuba”, se evidenció que el verdadero propósito de esta audiencia, a la que fueron convocados tres funcionarios de alto rango del Departamento de Estado, no era establecer la verdad, sino imponer por la fuerza y sin evidencia alguna una acusación que no han podido demostrar.

A nadie le sorprenden las acusaciones infundadas ni las fabricaciones de los senadores anticubanos, cuya única agenda política a lo largo de los años ha sido llevar a nuestros dos países hacia una confrontación, sin importarles las consecuencias. Su total falta de escrúpulos y credibilidad es reconocida. La gran víctima de la audiencia del día de hoy ha sido la verdad.

Para el gobierno cubano resultan inaceptables las irresponsables declaraciones realizadas en la audiencia por el secretario adjunto para los Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Francisco Palmieri.

El Director de Asuntos de Servicios Médicos del Departamento de Estado, Dr. Charles Rosenfarb, dijo que hay una multitud de síntomas que no son atribuibles a una causa específica y que hay falta de certeza sobre el agente causal. El Director Adjunto de Programas Internacionales del Buró de Seguridad Diplomática, Todd Brown, expresó que los expertos no han podido identificar la causa ni el perpetrador. Y el Sr. Palmieri utilizó repetidas veces el término ataques. Quedó claro que se trata de una acusación infundada contra Cuba.

El Departamento de Estado no tiene evidencia alguna que le permita afirmar que ha habido ataques contra sus diplomáticos en La Habana, ni que Cuba pueda ser responsable o tener conocimiento de acciones de terceros.

Por el contrario, meses de investigaciones exhaustivas han demostrado que no ha existido ataque alguno.

Reitero categóricamente que el gobierno cubano no tiene responsabilidad alguna en las afectaciones de salud reportadas por diplomáticos estadounidenses. Cuba nunca ha perpetrado ni perpetrará, ni ha permitido ni permitirá que terceros actúen contra la integridad física de ningún diplomático sin excepción. El gobierno cubano tiene conciencia de sus responsabilidades y las cumple de manera ejemplar.

Una vez más afirmo que la investigación realizada por las autoridades cubanas, a cuyos resultados el Departamento de Estado y las agencias especializadas de los Estados Unidos han tenido amplio y sistemático acceso, ha arrojado que no existe evidencia alguna sobre la ocurrencia de los alegados incidentes y no se ha producido ataque de tipo alguno.

Nada de lo aportado por el Gobierno de los Estados Unidos a lo largo de este período e incluso hoy apunta con evidencias que los problemas de salud reportados por los diplomáticos hayan tenido su origen o su causa en Cuba.

Rechazamos la politización de este asunto y las medidas injustificadas que ha adoptado el Gobierno de los Estados Unidos, con un alto costo para nuestra población, la emigración cubana y el pueblo estadounidense.

Denunciamos también la manipulación política de estos hechos por los elementos anticubanos, que buscan agravar el clima bilateral, con el único propósito de volver a una etapa de confrontación, con consecuencias negativas para ambos países y la región.

Cuba es un país seguro, pacífico y saludable para los cubanos, para los extranjeros, para los diplomáticos acreditados y para los millones de personas que nos visitan cada año, incluyendo los estadounidenses.

( Granma)


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