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Publicado el 12 Febrero, 2018 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

BRASIL

A pesar de todo, Lula se mantiene

El pueblo del gigante sudamericano junto a su líder obrero

 

Frente a la “justicia” de las corporaciones, el pueblo apoya a su líder. (TELEVISA NEWS)

Frente a la “justicia” de las corporaciones, el pueblo apoya a su líder. (TELEVISA NEWS)

Por MARUJA PROENZA

Verdad irrefutable la dicha por el sociólogo brasileño Emir Sader: “Muchos sectores de la derecha brasileña ya consideran a Temer un cadáver político, pero su mal olor no ha sido hasta ahora suficiente para que se genere una nueva unidad entre los golpistas para sustituirlo”. Esta reflexión pertenece a un minucioso análisis donde, el también coordinador del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estadual de Rio de Janeiro, asegura que “la derecha brasileña ha engendrado el golpe en contra de los gobiernos del Partido del Trabajo (PT), pero ahora no sabe qué hacer con su gobierno. La izquierda ha producido a Lula y la derecha no sabe qué hacer con Lula”.

De ahí que se hayan enfilado todo tipo de cañones para desprestigiarlo.

Esta patraña se viene orquestando desde el 29 de enero de 2016 cuando la Fiscalía de Sao Paulo citó a Lula para que declarara sobre supuestas prebendas durante su gestión de gobierno, asociadas a empresas de la trama corrupta de Petrobras. La prensa, aliada de la oligarquía empresarial de Brasil, habla de que ahora sí se está ejerciendo la democracia cuando en realidad esta ha sido vilipendiada desde el momento en que el Senado efectuó el impeachment contra Dilma Rousseff, quien todavía cuenta con el respaldo de las masas.

Michel Temer por el contrario, se enfrenta casi a diario a las protestas callejeras. Pero él y sus secuaces, entre los que sobresale la Casa Blanca, están empeñados a fondo en desarticular a las fuerzas izquierdistas del gigante sudamericano, para impedir que el PT vuelva al poder.

No estamos hablando de una filiación política cualquiera, sino de una que en sus 13 años de mandato logró darle alimento a su población al menos tres veces al día, empleo seguro e incluso estabilidad financiera. Y a pesar de algunos errores en su gestión, el PT sorteó con relativo éxito los embates de la crisis económica, la misma que ahora ahoga y pone hasta en peligro los intereses de las clases dominantes y de grupos foráneos. Si Lula tomara las riendas, adiós medidas de choque neoliberales.

Lo curioso del caso es que Temer al asumir su cargo –usurpado a Dilma– juró estar por entero a merced de los intereses de la población. Por supuesto, se refería a las clases dominantes y a los beneficios de las transnacionales.

El actual presidente brasileño, así como otras emblemáticas figuras políticas, están acusados por corrupción y esperan ser procesados según las leyes nacionales, algo que como se ve no ha ocurrido porque la esencia del asunto es sacar del escenario político a la izquierda.

De modo que, este 24 de enero, el Tribunal Regional Federal de la Cuarta Región (TRF4), con sede en la ciudad de Porto Alegre, ratificó y aumentó la condena impuesta por el juez Sergio Moro al expresidente Lula da Silva. Esta decisión es otra mascarada en ese carnaval, no precisamente festivo y alegre, en el que hoy se encuentra la nación. Asimismo esa instancia ignoró los alegatos utilizados por la defensa de quien sigue siendo una de las figuras más queridas y respetadas por la gente de pueblo.

En un amago de “consideración” el Tribunal anunció que por el momento no daría la orden de encarcelamiento. Claro, las pruebas son insuficientes puesto que Lula es inocente, así que en un alarde de “democracia” la instancia justificó su actuación como “señal de respeto hasta que el expresidente agote sus últimos recursos”.

Entonces, la pregunta que muchos se hacen es si Lula podrá presentarse a las presidenciales el 15 de agosto venidero. Todavía quedan varios pasos para atrasar el proceso e impedir que el antiguo obrero metalúrgico sea considerado no elegible. Ni con todas las artimañas esgrimidas, supuestamente legales, han podido sacarlo del ruedo, y cada día gana mayores simpatías, las cuales se evidencian en todos los mítines efectuados por él en su recorrido dentro del país.

Ya lo dijo Sader: “Una figura como la de Lula no se elimina así, mágicamente, como le gustaría a la derecha, mediante una pena de un juez de quinta categoría. Lula ya está inscripto definitivamente en la historia de Brasil como su presidente más popular, más importante, de más trascendencia en la vida de todos los brasileños”.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda