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Publicado el 2 Abril, 2018 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

PENÍNSULA COREANA

Las dos Coreas cada vez más cerca

La propaganda occidental ha tratado de desviar la atención en aspectos superfluos, pero lo cierto es que el encuentro entre Corea del Norte y China es de la mayor importancia
Las dos Coreas cada vez más cerca.

China da un paso adelante con Corea del Norte. (Foto: xinhua.net).

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Tremenda alharaca mediática tiene lugar por estos días en relación al encuentro entre el Presidente de la República Democrática de Corea (RPDC, o Corea del Norte) Kim Jong-un y su par de la República Popular China, Xi Jinping. Algunos periodistas han calificado el intercambio como de sorpresivo cuando la gravedad de la realidad mundial desautoriza tomarse las cosas a la ligera.

De ahí que esta reportera sea de la opinión que la mentada cita en Beijing debe haberse planeado de antemano dada las siempre crecientes tensiones en la Península coreana. Además, quienes sostienen que ha habido improvisación de parte de Corea del Norte han desdeñado del análisis el hecho de que el propio mandatario norcoreano ya había enviado a su hermana Kim Yo-jong, al frente de una delegación de representantes de nivel, de visita en Corea del Sur, entre el 9 y el 11 de febrero, a propósito de los Juegos Olímpicos de Invierno en Pyeongchang. Yo-jong fue portadora de una misiva del líder de Corea del Norte, Kim Jong-un en la que invitó al presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, a visitar Pyongyang.

Este gesto traído entonces al contexto actual denota un amplio conocimiento de las reglas de la alta política así como una correcta apreciación de la correlación de fuerzas en el tablero geopolítico, al cual le sobra una eventual conflagración nuclear. De modo que las conversaciones con Xi Jinping están enmarcadas en una estrategia de largo alcance con vistas a un acuerdo de paz con Corea del Sur, pues el lector debe recordar que desde la llamada Guerra de Corea, de 1950 a 1953, solo existe un armisticio entre las partes.

Si bien es cierto que este es el primer viaje al extranjero del líder norcoreano desde que asumió el cargo en 2011, no es en absoluto una decisión de última hora como se pretende descalificar a ambas naciones asiáticas. Y es preciso acotar este aspecto porque la Casa Blanca tiene mucho interés en “robarse” el Show, y muy especialmente Donald Trump quien apenas unas horas atrás insistía en nuevas medidas de bloqueo contra la RPDC. Sin embargo, Kim Jong-un ha vuelto a reiterar que está “comprometido con la desnuclearización”. Y si para lograrlo es preciso reunirse con el presidente surcoreano, Moon Jae-in, pues lo hará.

“Nuestra postura es consistente en estar comprometidos con la desnuclearización en la península, de acuerdo con la voluntad del fallecido presidente Kim Il Sung y el difunto Secretario General Kim Jong Il”, dijo Kim a la agencia china XINHUA. Fue incluso mucho más lejos cuando reafirmó ante la prensa su disposición a “dialogar con Estados Unidos y a celebrar encuentros con otros países”. Por supuesto que no es ingenuo y por ello recalcó que la desnuclearización tendría lugar siempre que

“Corea del Sur y Estados Unidos responden a nuestros esfuerzos con buena voluntad, creando una atmósfera de paz y estabilidad, mientras toman medidas para la realización de la paz”, dijo el líder norcoreano. Y como era de suponer Trump emitió su parecer con un twitter donde aseguró que no se reunirá con Kim Jong-un “a menos que vea algún tipo de acción concreta de Pyongyang”. Ante este mensaje la portavoz de la Casa Blanca Sarah Sanders, en una conferencia de prensa, lo admitió con estas palabras: “el presidente no tendrá la reunión si no ve pasos concretos y acciones concretas por parte de Corea del Norte, por lo que el presidente realmente obtendrá algo”.

Las dos Coreas cada vez más cerca.

La televisión surcoreana muestra imágenes del presidente de EE. UU. Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong Un (Foto: AP).

Y es esta última frase sumamente elocuente del verdadero cariz de la política exterior estadounidense, la cual se sustenta únicamente en sus intereses geopolíticos, en el caso que nos ocupa el hostigamiento a China a través de Corea del Norte. Baste para ejemplificarlo el mayor ejercicio militar aéreo conjunto entre Estados Unidos y Corea del sur, el pasado 4 de diciembre. Dicha operación fue calificada por Pyongyang como una “provocación total”. El ministerio norcoreano de Relaciones Exteriores acusó a la administración de Donald Trump de “querer la guerra nuclear a cualquier precio” con este simulacro aéreo. Y en medio de las tensiones, en días pasados, Lindsey Graham, un influyente senador republicano, agitó el fantasma de una guerra preventiva.

El supuesto pretexto yanqui fue el lanzamiento, unos días antes, de un potente misil norcoreano. No obstante, la respuesta fue desmesurada: más de 230 aviones, incluyendo cazas furtivos F-22 Raptor, y la movilización de decenas de miles de tropas, en consonancia con las perspectivas financieras del gran complejo militar industrial estadounidense. Cabe destacar aquí que desde el fin técnico de la Guerra de Corea, estas maniobras se efectúan con sistematicidad lo cual obligó a la RPDC a implementar su Teoría Judge (Huche) que le da un gran valor y prioridad al desarrollo militar defensivo.

En ese sentido, China ha sido respetuosa con el desenvolvimiento estratégico de sus vecinos coreanos del Norte, pero sin dejar de abogar por un entendimiento a nivel diplomático con llamados reiterados al diálogo. Y a pesar de que las relaciones bilaterales entre China y la RPDC se habían tensado en los últimos años a causa del apoyo creciente de Beijing a las sanciones económicas de la ONU ( destinadas a frenar los programas balístico y nuclear de Corea del Norte), la mira de una probable mediación china está enfocada a la superación de las diferencias, pensando en el objetivo cardinal de la desnuclearización de toda la Península coreana, lo cual sería muy beneficioso no solo para la región, sino también para el mundo.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda