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Publicado el 16 Junio, 2018 por Lázaro Barredo Medina en Mundo
 
 

 VENEZUELA

Caminos trillados

A Washington le quedan pocas alternativas para derrocar a la Revolución Bolivariana. Las utilizadas son muy parecidas a las puestas en práctica contra Cuba
La resistencia del pueblo venezolano hizo fracasar las guarimbas, pero vendrán nuevas acciones desestabilizadoras. (Autor: Latuff)

La resistencia del pueblo venezolano hizo fracasar las guarimbas, pero vendrán nuevas acciones desestabilizadoras. (Autor: Latuff)

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

Un político estadounidense de derecha dijo en un evento internacional que los cubanos debíamos comprender que para ellos la historia se remontaba a los acontecimientos de los últimos meses; lo demás era algo lejano y estaba superado por la disposición a conceder primacía al valor práctico de las cosas, y el tiempo. Por eso quizás en materia de acción política repitan, como un eco en papel carbón, caminos trillados que nunca han tenido salidas decorosas.

Eso es lo que ocurre ahora con Venezuela. Se pueden comparar varios indicios que muestran cómo intentan abrir paso al escenario para la intervención de los Estados Unidos con la “ayuda” de algunos lacayos del llamdo Grupo de Lima, porque no hay un diseño nuevo, sino una repetición de hechos que ya fueron aplicados a Cuba en épocas anteriores.

Por ejemplo, el plan Masterstroke (“Golpe Maestro” o “Plan para derrocar a la dictadura venezolana”), del almirante Kurt W. Tidd, jefe del Comando Sur de los Estados Unidos, donde se propone “alentar la insatisfacción popular incrementando la escasez y el alza en precio de los alimentos, medicinas y otros bienes, con la intención de provocar la deserción de los ciudadanos por todas las fronteras, poniendo en riesgo así la seguridad nacional de los países fronterizos. Causando víctimas y haciendo responsable al Gobierno de ellas. Exagerando ante el mundo la crisis provocada y a la cual ha sido sometido el país”.

Con el fracaso de la guerra no convencional, a Washington solo le está quedando la carta de la invasión militar, lo que el jefe del Comando Sur planifica bajo la idea de “comprometer a Brasil, Argentina, Colombia y Panamá para contribuir con un mayor número de tropas, y utilizar su proximidad geográfica y su experiencia en operaciones en regiones selváticas”

No hay mucha diferencia con el memorando secreto, fechado el 6 de abril de 1960, del Subsecretario del Departamento de Estado, Lester D. Mallory, que consignaba: “La mayoría de los cubanos apoyan a Castro: […]. No existe una oposición política efectiva […]. El único modo efectivo para hacerle perder el apoyo interno (al Gobierno) es provocar el desengaño y el desaliento mediante la insatisfacción económica y la penuria […]. Hay que poner en práctica rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica […] negándole a Cuba dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, con el objetivo de provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno”.

Igual ocurre con el uso de la desprestigiada OEA para acreditar el aislamiento internacional de Venezuela, donde Washington procura la expulsión de la nación suramericana, tal como hizo con Cuba hace 56 años, aunque en estos intentos no ha podido lograr sus propósitos. En la reciente reunión hemisférica solo consiguió 19 de los 24 votos que necesitaba. Sin embargo, se aprobó bajo la presión norteamericana una resolución que consideró ilegítimas las elecciones del 20 de mayo, y justifica con un exhorto la acción injerencista de los países miembros para implementar medidas políticas, económicas y financieras

De tal manera, ahora vendrán nuevos planes encubiertos, como ocurrió con nuestra nación desde la directiva del presidente Ike Eisenhower cuando aprobó, el 17 de marzo de 1960, un programa de acción contra la Revolución, incluida la invasión militar. Eso, insistamos, está en la urgencia del almirante Tidd al plantear en el caso venezolano la necesidad de “apelar a los aliados domésticos, así como a otras personas insertas desde el exterior en la escena nacional a fin de que generen protestas, motines e inseguridad, saqueos, robos, asaltos y secuestros de transportes de naves y de otros medios de transporte, con la intención de sumergir al país en una crisis a través de las fronteras y otras posibles vías […].”

Con el fracaso de la guerra no convencional, a Washington solo le está quedando la carta de la invasión militar, lo que el jefe del Comando Sur planifica bajo la idea de “comprometer a Brasil, Argentina, Colombia y Panamá para contribuir con un mayor número de tropas, y utilizar su proximidad geográfica y su experiencia en operaciones en regiones selváticas”. Esperemos que tal desenfreno sea derrotado, pues complejizaría a la región.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina