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Publicado el 30 Junio, 2018 por Lázaro Barredo Medina en Mundo
 
 

Más dinero para la subversión anticubana

Congresistas de origen cubano presionan por darle al exalcalde de Miami la “botella” al frente de la agresión telerradial
“Tomasito”, a la extrema derecha, con algunos de sus padrinos: los Díaz-Balart e Ileana Ross-Lethinen. (Foto: Internet)

“Tomasito”, a la extrema derecha, con algunos de sus padrinos: los Díaz-Balart e Ileana Ross-Lethinen. (Foto: Internet)

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

La Casa Blanca decidió nombrar a Tomás Regalado, exalcalde de Miami, para asumir la dirección de la controvertida Oficina de Transmisiones a Cuba, que tiene a su cargo las violatorias transmisiones de las mal llamadas Radio y Televisión Martí. El personaje reconoció públicamente por qué no necesitó aval. “No hice esfuerzos extraordinarios para ello…Todo el mundo sabe que yo soy una persona del exilio histórico cubano, de línea dura”.

A principios de año, una llamada Fundación Inspira América, que trata de rememorar las mejores épocas de la Fundación Nacional Cubano Americana, reunió a una constelación de representantes de la mafia anticubana para diseñar sus nuevos planes de ataque a la Isla y uno de los propósitos es revitalizar con “extrema prioridad” la agresión telerradial.

Los congresistas de origen cubano Marco Rubio, Mario Díaz-Balart, Ileana Ros-Lehtinen, Carlos Curbelo, Albio Sires y Bob Menéndez presionaron para que se designara a uno de sus secuaces más leales. “Es un hombre –dijo Rubio– con conocimiento de la democracia que va a llevar a cabo una función muy importante”. Quizás olvidó que eso de “democrático” es muy discutido, pues Regalado ascendió al cargo de alcalde de Miami, en el 2009, en unas elecciones marcadas por un elevado abstencionismo, del 75 por ciento, y fue elegido por solo 31 860 personas. O sea: democracia made in USA.

Pero tiene el aval de haber sido peón de los grupos extremistas anticubanos radicados en esa ciudad, que integró las organizaciones contrarrevolucionarias Abdala, Alpha-66 y el CORU; responsable de actividades de terrorismo contra nuestro país; instigador de violencia y causante del terror en la comunidad cubana por su intolerancia en los medios de comunicación de Miami.

Como dice la famosa frase, van a poner “la iglesia en manos de Lutero”, porque “Tomasito” ya ha tenido algunas acusaciones de prevaricación. Se hace cargo de un “negocio” altamente rentable, donde el Gobierno estadounidense ha gastado más de 700 millones de dólares en la creación de empleos para jugosos beneficios de cubanos aduladores a quienes se les paga generosamente por no desviarse de la línea partidaria establecida contra la Isla, en proyectos de una radio que virtualmente no se oye y una televisión que no se ve. La publicación Foreign Policy dijo acerca de este programa de la administración estadounidense: “Es difícil encontrar un programa gubernamental más despilfarrador”.

Lo sintomático es que más de medio centenar de investigaciones de irregularidades, entre auditorías, quejas e inspecciones de seguridad, averiguaciones congresionales y demandas por acoso sexual o manipulación de noticias, e incluso quejas de los sindicatos de la entidad, han demostrado que en esta Oficina de Transmisiones los actos de corrupción, fraudes, nepotismo y amiguismo han sido incesantes.

Por lo pronto, la Cámara de Representantes ha aprobado un presupuesto de 30 millones de dólares para programas relacionados con Cuba, y la Oficina de Transmisiones es un ente activo de la subversión y la guerra sucia contra nuestra nación.

Y como no importa ni la injerencia ni la violación de las normas internacionales en materia de telecomunicaciones, “Tomasito” se jactó de declarar con total impunidad: “Yo sé que nosotros vamos a ser criticados por el régimen de Cuba; sé que también va a haber mucha gente que nos va a decir que estamos interviniendo en los asuntos internos de la Isla, pero en definitiva la misión de Radio y Televisión Martí hay que cumplirla; así lo dice una ley del Congreso de los Estados Unidos, y nosotros tenemos que demostrarles a los contribuyentes norteamericanos que los fondos que ellos están pagando para esta organización son bien usados”.

Así que a otros con ese cuento. Seguiremos viendo la cueva de Alí Babá y sus 40 ladrones con la danza de los millones que le quitan al contribuyente norteamericano.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina