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Publicado el 31 Enero, 2020 por María Victoria Valdés Rodda en Mundo
 
 

Libia

Caos total. ¿Quién lo originó?

El conflicto ha dejado de ser uno de baja intensidad, por lo que la comunidad mundial impulsa un proceso de paz
Occidente atiza el conflicto libio (foto: expansión.mx)

Occidente atiza el conflicto libio (foto: expansión.mx)

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Conforme a Bernardino León, exenviado especial de la ONU en Libia, el enemigo de esa nación es el caos. Criterio que parte de un concepto muy centrado en los intereses de Occidente, porque para el funcionario el país norafricano es principalmente un ente negativo, una “inmensa puerta que conecta el descontrolado Sahel con Europa”. Sin restarle veracidad, cabría preguntarse quién fue el responsable de este estado de cosas. Y entonces no queda más remedio que remontarse a 2011, cuando los Estados Unidos impulsaron dentro del Consejo de Seguridad de la ONU la acción bélica que desembocaría en la llamada zona de exclusión, por donde la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) bombardeó a sus anchas, lo cual dio pie al posterior linchamiento de Muammar Al Gadafi y a un desastre humano.

Hasta esa fecha, la avalancha migratoria hacia el Viejo Continente era contenida en gran medida por el orden de Trípoli, el mismo que propiciaba el entendimiento entre las tribus, base histórica de esa sociedad. Y sin que minimicemos los problemas internos, es inobjetable que existía un programa político de justicia social y reparto equitativo de la riqueza. Aquí se impone un alto para reiterar que las pingües ganancias del Estado eran codiciadas por las transnacionales y los círculos de poder occidentales, incluida la administración de Barack Obama.

Desafortunadamente, el argumento de luchar por la democracia es, y sigue siendo en otros casos conocido, un burdo pretexto: Libia descansa sobre las mayores reservas probadas de petróleo de África y las novenas del mundo. Tras la injerencia occidental, compañías de más de 15 países de Europa y los Estados Unidos se reparten el botín de un millón de barriles diarios. El territorio cuenta además con un vasto acuífero, escondido en sus arenosas tierras, casi inexplotado pero que constituía un plan a futuro, visionado y proyectado por Gadafi. Se sabe que la carencia del agua será causa de guerras por venir. Razón latente en el conflicto de Israel con el universo árabe y por la que el régimen sionista de Tel Aviv es un ladrón de las tierras palestinas y sirias.

Actualidad libia

El lector bien informado conoce que, desde 2011, se multiplicaron las rivalidades tribales y penetró como nunca antes el terrorismo islámico. Libia soporta también las acciones beligerantes de alrededor de 1 700 grupos de diferente signo, que alimentan un cuantioso tráfico de armas. No obstante, esta calamitosa situación queda opacada por la guerra civil entre el general Khalifa Hafther, líder del Ejército Nacional Libio (ENL), y Fayez al-Sarraj, jefe del Gobierno del Acuerdo Nacional (GNA).

El analista Gaudi Calvo evalúa los intentos de Rusia y Turquía por hallar una solución negociada a la actual crisis, en escalada desde abril de 2019. Moscú lo intentó este 13 de enero, aunque sin resultado patente, porque Hafter decidió no platicar. Pero, a pesar de lo complicado del asunto, los actores internacionales insistieron y hubo otro encuentro en Berlín, el cual puede ser interpretado como constructiva tentativa de alto al fuego.

Del actual jefe del reconocido Gobierno libio, Fayez al-Sarraj, hay poco bueno que decir, empezando porque no ha logrado controlar a su contendiente, pero hay que andar prevenidos contra Hafther, objeto de los elogios de Donald Trump, quien le atribuye méritos y un “importante papel… en la lucha contra el terrorismo y la seguridad de los recursos petroleros de Libia”.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda