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Publicado el 27 Noviembre, 2015 por Delia Reyes Garcia en Nacionales
 
 

Industria: Flujos cruzados

Por DELIA REYES GARCÍA
Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA
Trabajando en los bastidores

trabajo-bastidoresLázaro Torres Cuevas, mecánico de profesión, está concentrado en moldear una pieza. Es un trabajo que conoce al dedillo, pues lleva más de medio siglo faja’o con hierros y palanquillas. No es casual entonces encontrar a la entrada del área donde labora un cartel que lo identifica como Mejor operario del torno universal C11-M.

En ocasión de la visita al taller, el también avezado innovador, trata de crear un dispositivo de acople para las barras de los equipos ferroviarios de procedencia rusa que se ensamblan en la empresa industrial José Valdés Reyes, de Cárdenas, Matanzas. Para ello, dos especialistas de ese país asesoran a los trabajadores cubanos.

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Las invenciones del mecánico Lázaro Torres le han sacado en múltiples ocasiones las castañas del fuego a la industria

Este centro, subordinado al Grupo Empresarial de la Industria Sideromecánica conocido por sus siglas Gesime, desarrolla dos líneas principales de producción para el actual año, precisa su director adjunto, Luis Alberto Santana Zulueta.
La primera, el ensamblaje de 40 equipos, incluidos 23 coches motores, 11 de arrastre y dos tripletas (con tres coches cada una), provenientes de Rusia, y destinados a la mejora del transporte público. La segunda, de conjunto con otras empresas de la rama sideromecánica, enfilada a la reparación de cien tolvas que activarán los trasiegos de la zafra azucarera.

Empero, a pesar del esfuerzo realizado, los resultados podrían ser superiores de no haber presentado demoras en la contratación y problemas con los financiamientos, precisa Reinaldo Luis González, vicepresidente primero de Gesime.

Por esas razones, al cierre de septiembre, de los equipos planificados para el período, alcanzaron en la primera línea de producción solo 88.8 por ciento de cumplimiento; mientras en la segunda, 42. Por ello, se resintió la productividad, y quedaron por debajo de la cifra pactada de 15 millones de pesos.

Aun en medio de estos contratiempos, ¿cuánto ahorra el país con el ensamblaje de los coches ferroviarios?, indaga BOHEMIA con directivos de la José Valdés Reyes.

 

La vestidura interior de los coches debe realizarse con elegancia y precisión
La vestidura interior de los coches debe realizarse con elegancia y precisión

“Desconocemos esos datos”, nos responden. “El ensamblaje de coches responde a una inversión en los ferrocarriles. Existe una ficha de costo que genera un precio para las dos entidades participantes en el proceso –la Unión de Ferrocarriles de Cuba y Gesime–. Pero no tengo los datos de cuánto se ahorra el país ensamblando esos equipos”, asegura Reinaldo Luis.

A pesar de tan significativo desliz, el directivo de Gesime sí tiene claridad meridiana en que no es lo mismo importar, que producir en el país. “Comprar materia prima y transformarla en la industria nacional cuesta menos y genera empleo. El Ministerio de Economía y Planificación nos exige hacer todo lo que podamos en Cuba. Ese es el concepto básico”, sostiene el ingeniero mecánico.

Sio jarachó

De un lugar a otro de la fábrica se mueve Arturo Rodríguez García, director de mantenimiento industrial, ataviado con su overol azul. Justo donde comienzan las labores, asegura en tono jocoso al asesor ruso -que también sigue a pie juntilla cada movimiento del ensamblaje-, “Sio jarachó” (Todo anda bien). Aquel devuelve la frase, mientras extiende la mano con el pulgar hacia arriba.

Rodríguez explica que los equipos ferroviarios vienen en partes, y van armándose como un rompecabezas. Son ensamblados de manera independiente: el piso, los laterales, el techo. Para eso trabajan con intensidad distintas brigadas de paileros, soldadores, mecánicos.

 

El plan de producción de las cien tolvas también incluye a otras entidades de Gesime

El plan de producción de las cien tolvas también incluye a otras entidades de Gesime

Después de montarle el tanque de combustible a uno de los coches motores, los soldadores Armando Hernández y Mario Taylor aseguran que es la primera vez que ensamblan coches en esta fábrica, por lo que es obligatorio mantener un riguroso control de la calidad.

En un tipo de vestidura sin telas ni tijeras, trabaja Pedro Baró D’Chapelle en el área de carpintería. “Hay que cubrir la cabina por dentro con madera para los laterales y cristales en las ventanas, lo que obliga a ser muy cuidadosos”, reconoce el veterano.

Si bien el ensamblaje de los coches motores y de arrastre logra mantener una relativa estabilidad en el proceso productivo, no corren igual suerte las reparaciones de las tolvas, reconoce el pailero Pedro Sánchez. “Quedamos sin contenido de trabajo porque faltan las planchas metálicas, luego la empresa no puede cumplir sus planes y a los obreros nos afectan el bolsillo”, dice con visible malestar.

¿Por qué existen esos baches productivos en la producción de las tolvas? Reinaldo Luis explica: “Hay que reconocer que hubo atrasos en las contrataciones. La empresa José Valdés Reyes tiene la obligación de salir a contratar sus recursos con dos empresas importadoras Acinox y Tradex, pero no lo hizo en tiempo.

“Además de ese contratiempo, también falló el crédito financiero que identificó el país para el programa ferroviario y fue necesario variarlo. Esos recursos deben estar arribando a finales de año.

El coche de arrastre tiene 48 confortables asientos Cada coche de arrastre tiene un elevado confort y capacidad de 48 asientos

El coche de arrastre tiene 48 confortables asientos

“Por eso convenimos con la Unión de Ferrocarriles de Cuba que este año solo vamos a trabajar las tolvas de la cintura hacia arriba. Es decir, en la parte de pailería. Hicimos un movimiento interno de laminado de las empresas de Gesime hacia la Valdés Reyes para que fuera adelantando. De lo contrario, nos atrasábamos más. Y luego se terminará la recuperación cuando entren los otros recursos especializados de rodamiento”.

El vicepresidente primero de la agrupación complementa que como parte del proceso de otorgar mayor autonomía a las empresas, para la confección del plan 2016 tendrán las puertas abiertas para contratar con el país que decidan, siempre teniendo en cuenta que los financiamientos se respalden en créditos a corto, mediano y largo plazo. “Es un paso de avance”, evalúa el ingeniero mecánico.

Multiplicar saberes

Temprano en la mañana, con sus mochilas al hombro, y un montón de ideas novedosas, llega un grupo de estudiantes de cuarto año de ingeniería industrial a la empresa José Valdés Reyes, donde funciona un aula anexa a la universidad matancera. Allí los jóvenes aprenden en la mejor de las escuelas: la industria.

“Después de unos días de familiarización con el colectivo, realizaron un diagnóstico de los problemas existentes. Entonces detectaron que el proceso industrial estaba mal distribuido y organizado; no contaba con un flujo continuo de trabajo, por lo cual se afectaba la productividad, y faltaban medidas de protección para la salud de los trabajadores, entre otros problemas”, explica el profesor Nguyen Ramírez, coordinador entre la universidad y la empresa.

 

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David Delgado

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Elián González

Isabel Martínez

Isabel Martínez

 

 

 

 

 

 

 

 

Con la inserción de los estudiantes a la producción ganan las dos partes. Los muchachos, porque tienen una oportunidad de acercar a la práctica los conocimientos que reciben. Incluso, sus tesis de curso encuentran en los talleres un terreno fértil. Y a su vez, la dirección de la industria puede nutrirse de las sugerencias estudiantiles para mejorar el proceso productivo.

En el área de maquinado, Lázaro Torres ya terminó varios dispositivos de acople. “Fue una faena dura, pero valió la pena”, reconoce, mientras, como es habitual en él, limpia meticulosamente el puesto de trabajo.

Un grupo de estudiantes llega hasta allí. Gratamente identificamos entre ellos a Elián González, quien es ya casi un ingeniero industrial. Lo acompañan Isabel Martínez y David Delgado, que seguramente cuando niños estuvieron presentes en la batalla que, en apoyo al padre Juan Miguel González, diera Cuba para lograr el regreso de Elián a la Patria. Su tarea en el momento de nuestra visita era entrevistar a los obreros para conocer el sentido de pertenencia al centro.

“¿Que si tengo arraigo al taller? Fíjense que ya llevo más de 50 años en esta fábrica”, responde Lázaro y sus ojos azules muestran un especial brillo de orgullo.


Delia Reyes Garcia

 
Delia Reyes Garcia