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Publicado el 19 Diciembre, 2016 por Liset García Rodríguez en Nacionales
 
 

DEFENSA CIVIL

Nada vale más que la vida

Hace casi 55 años se creó una institución destinada a salvar, cuyo modelo de gestión de riesgos y de prevención de desastres es ejemplo en nuestra área geográfica
Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil.

La historia de la Defensa Civil en Cuba está signada por la historia de la Revolución. Por eso, a la entrada del Estado Mayor, ubicado en el poblado de Casablanca, varias imágenes recuerdan la participación de Fidel en el enfrentamiento a fenómenos naturales.

Por LISET GARCÍA

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA y Archivo de BOHEMIA

Flora es para los cubanos algo más que un nombre de mujer. Se asegura que es posiblemente el segundo huracán más poderoso que ha asolado el país hasta ahora. De su historia inolvidable en una tierra donde de cada suceso quedan enseñanzas, no se ha dejado de hablar porque a su paso con saña por la zona oriental dejó sin vida a casi dos mil personas, áreas arrasadas e inundaciones sin comparación.

Los ojos de Cuba no descansaron durante esos días de octubre de 1963. Las imágenes de entonces traen a la memoria el estupor y la tristeza provocados por aquel fenómeno meteorológico, y la preocupación de los principales dirigentes de la Revolución, quienes acudieron enseguida al lugar. Se recuerda a Fidel encima de un anfibio con sus ropas mojadas, tras recorrer los sitios dañados e intentar preservar lo que fuese salvable, pensando y trazando estrategias.

Pero ese fue también el hecho que marcó un antes y un después en el devenir de la Defensa Civil cubana, creada oficialmente –como parte de las FAR–, con la intención inicial de proteger a la población de los ataques terroristas, organizados por la CIA y las bandas contrarrevolucionarias. Fue a partir de aquel huracán que se amplió la mirada hacia los azotes naturales, y luego abarcó otras contingencias tecnológicas y sanitarias, hasta llegar a lo que es hoy: un sistema integrado de prevención de riesgos y vulnerabilidades de todo tipo, que pone énfasis en una cultura de participación de la población, pensada en primer lugar para poner a salvo la vida y resguardar bienes y recursos.

Fidel y Raúl, en primera fila, en ocasión del ciclón Flora, dando aliento, pensando, trazando estrategias.

 

Guerra avisada

Aquel episodio no solo dejó como saldo el esbozo del programa que sustenta la Defensa Civil y su estructura nacional –respaldada por la Ley 1194 de julio de 1966, y después con la que norma su perfeccionamiento, de julio de 1976–, sino la decisión de construir embalses y micropresas, conocida como voluntad hidráulica; la creación del Instituto de Meteorología para la detección, vigilancia y monitoreo de fenómenos hidrometeorológicos, aparejado al desarrollo científico que en esta materia cuenta con una amplia red de centros de investigación.

Cuba tiene en la actualidad 93 Centros de Gestión para la Reducción de Riesgos, algunos con carácter municipal y otros provinciales, así como 332 puntos de alerta temprana asociados a estos, expresión de una política centrada en la prevención. Sus objetivos: estudiar cada sitio con probabilidades de sufrir los embates de ciclones, sismos, incendios, derrames de hidrocarburos…, identificar qué los convierte en vulnerables, modelar los impactos y planificar lo que haga falta con el propósito de minimizar las consecuencias.

Raúl Castro en las provincial del Oriente, durante el huracán Matthew.

Raúl llegó antes que el Matthew a las provincias de Oriente, azotadas por ese huracán en octubre último.

La máxima que persigue esa política es que los gastos –y debe ser elevada la inversión  para tales estudios y planes, programas educacionales y otras acciones–, siempre serán ínfimos si se comparan con los costos posteriores, y sobre todo si falta una cultura de cambio de comportamiento en cuanto a construcciones  resistentes a fuertes vientos, abundantes lluvias, movimientos telúricos, impactos del mar, inundaciones costeras y desbordamientos de ríos…

De ahí el énfasis en los últimos años en que se sedimenten y crezcan los conocimientos en función de la prevención, y lograr el consenso en cada entidad estatal y gubernamental, y desde las propias familias para que asuman actitudes de protección.

En este sentido, y como nada vale más que la vida, desde hace casi tres décadas el Estado Mayor Nacional de la Defensa Civil organiza anualmente en todo el territorio nacional el ejercicio Meteoro, oportunidad para chequear, actualizar, puntualizar, poner a prueba el abecé de qué hacer en cada centro de trabajo, en cada barrio, frente a cada probable situación. También, para evaluar los estudios de peligro, vulnerabilidad y riesgos, y la preparación de la población sobre cómo protegerse.

La prevención se encamina, esencialmente, a preservar la vida.

Para la Revolución todo es importante, pero nada supera la necesidad de cuidar las vidas humanas.

Aunque la naturaleza se encarga de poner a prueba a menudo e in situ los conocimientos adquiridos, la población también demuestra lo aprendido e, incluso, aporta por encima de planes y previsiones. Fruto de la educación recibida y del país que es Cuba, hospitalario y dado a la solidaridad, en cada evento aflora la voluntad del cubano de tender la mano a los demás. Por eso fluye de modo natural dar y recibir el amparo del vecino, ayudar al necesitado.

El saldo es apreciable y reconocido por quienes estudian las experiencias de la Isla, incluyendo la rápida actuación de sus principales autoridades. Es ejemplo para otras naciones de nuestra región donde, por lo general, ante desastres naturales se suelen lamentar altas cifras de pérdidas humanas y materiales.

Ramón Pardo Guerra, jefe del Estado Mayor de la Defensa Civil de Cuba.

La prevención sigue siendo el objetivo principal, asegura Ramón Pardo Guerra, jefe del Estado Mayor de la Defensa Civil de Cuba

De acuerdo con estimaciones de organismos especializados de la ONU, el modelo cubano de reducción de riesgos funciona de manera sumamente armónica. Por su naturaleza multidimensional, incluye elementos esenciales y complementarios, que abarcan desde la existencia de una legislación y presupuestos dirigidos a la mitigación de desastres, hasta el desarrollo de una cultura de la seguridad, pasando por la movilización comunitaria.

Cuando está próximo a cumplirse el aniversario 55 de la creación de la Defensa Popular, así llamada en 1962 la que hoy se conoce como Defensa Civil, la prevención sigue siendo su divisa, y objetivo principal. Así lo ratifica su experimentado jefe, Ramón Pardo Guerra, general de división (r), por que como dijo Martí y ha puntualizado Raúl: Gobernar es prever.


Liset García Rodríguez

 
Liset García Rodríguez