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Publicado el 22 Mayo, 2017 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

EDITORIAL: Tarea Vida para el medio

 

En buen momento asume el Gobierno cubano el más grande compromiso con el medioambiente, aprobado recientemente por su Consejo de Ministros en reunión presidida por el general de ejército Raúl Castro Ruz.

Como de cuestión vital se trata, acertadamente han nombrado a la nueva estrategia Tarea Vida, porque es apuesta de cara o cruz para intentar mantener, más que la salvaguarda de los habitantes de la Isla, la persistencia de la humanidad en todo el contaminado pero aún azul planeta.

Estamos, pues, ante el más ambicioso plan asumido en Cuba a favor del medioambiente, y por su tamaña importancia se decidió presentarlo ante una próxima sesión de la Asamblea Nacional.

Vale recordar que en el contexto mundial no es este archipiélago el que mayor impacto negativo provoca sobre la naturaleza y, en particular, el clima. Y si bien el país tiene un digno expediente de silencioso trabajo por mantener los estándares de calidad ambiental; si ha trabajado en revertir los daños causados al entorno durante siglos por la sobreexplotación de los recursos que definieron su biosfera, y por la galopante y desordenada industrialización y expansión agrícola, a pesar del esfuerzo, los resultados han sido insuficientes y en diversos casos, poco sistematizados.

Pesó, por ejemplo, la incomprensión del conflicto por parte de no pocas autoridades y de muchísimos ciudadanos, como si el dilema fuera solo asunto de otros. Se minimizó, digamos, el papel de la ciencia y la cultura, como si bastara la voluntad política.

Pero ya los embates son visibles hoy, en particular los severos efectos de subsiguientes sequías, incrementadas significativamente desde 1960 su frecuencia y extensión. Incluso, son tangibles cuando algunas enfermedades comienzan a ser riesgo presente todo el año, al borrarse la otrora frontera estacionaria.

Estudios científicos ratifican que el clima nacional es cada vez más cálido y extremo, con gran variabilidad en la actividad ciclónica. Desde 2001 hasta la fecha, el país ha sido afectado por la llegada de nueve huracanes intensos, algo sin precedentes en la historia.

Es más: corre peligro el mapa de la República en un futuro hipotético pero axiomático, cuando zonas bajas queden anegadas por la subida del nivel del mar. Sépase, antes de alarmar, que está sucediendo así de forma acelerada desde el último lustro.

Las inundaciones costeras ocasionadas por la sobreelevación del mar y el oleaje –producidos por huracanes, frentes fríos y otros eventos meteorológicos extremos–, representan el mayor peligro debido a las afectaciones que causan al patrimonio natural y al construido. Elementos de protección del litoral como playas arenosas, humedales y crestas de arrecifes de coral, que de modo integrado amortiguan el impacto del oleaje provocado por fenómenos naturales, revelan diversos grados de deterioro.

Afortunadamente, hoy el conocimiento es mayor y más interdisciplinario, la conciencia social crece y se torna participativa, mientras comienza a existir la disponibilidad de recursos sustentables. Así, la nueva estrategia aprobada como Plan de Estado se erige con alcance y jerarquía superiores a todos los anteriormente elaborados para darle ambiente al medio.

Según su letra, este Plan se implementará bajo un programa de inversiones progresivas que se irán ejecutando a corto (año 2020), mediano (2030), largo (2050) y muy largo (2100) plazos.

La Tarea Vida contempla un conjunto de acciones dirigidas a contrarrestar las afectaciones en las zonas vulnerables, tales como no permitir construcciones de nuevas viviendas en los asentamientos costeros y reducir las áreas de cultivo próximas a las costas o dañadas por la intrusión marina a los acuíferos subterráneos.

Esta contiene a su vez 11 tareas, entre las que aparecen asegurar la disponibilidad y el uso eficiente del agua como parte del enfrentamiento a la sequía; dirigir la reforestación hacia la máxima protección de los suelos y las aguas; detener el deterioro de los arrecifes de coral, rehabilitarlos y conservarlos; así como desarrollar otras medidas en programas, planes y proyectos vinculados a la energía renovable, la eficiencia energética, la seguridad alimentaria, la salud y el turismo.

Será implementada y controlada por el Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente, y resultarán decisivas las acciones encaminadas a que la población aumente la percepción del riesgo, sus conocimientos sobre el tema y la participación en la mitigación y adaptabilidad a los efectos del cambio climático.

Asumámosla de esa manera, y no como campaña de rengo ritmo. Porque es, realmente, tarea de todos: Decide, la Tarea Vida, la vida de todos.


Redacción Digital

 
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