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Publicado el 30 Diciembre, 2017 por ACN en Nacionales
 
 

Festejos por el fin de año: familia, tradición y cubanía

Probablemente la tradición más arraigada que exista entre los holguineros y otros muchos cubanos es la de lanzar un buen cubo de agua a la medianoche, de hecho, no conozco en mi cuadra vecino que no lo haga, es algo así como desaparecer lo malo junto con el último minuto del año
Festejos por el fin de año: familia, tradición y cubanía.

Foto: caridad1986.files.wordpress.com

Por CLAUDIA PATRICIA DOMÍNGUEZ DEL RÍO

Un año que termina y otro que comienza, nuevos desafíos tocan la puerta y es que el cambio de año más allá de una cuestión de calendarios  es para muchos la oportunidad que da la vida de revaluar el camino emprendido 12 meses atrás.

Visitar amigos o sencillamente sentarnos junto a la abuelita, esa viejita a la que a veces no dedicamos todo el tiempo que ella merece y que nos hace reír a carcajadas en sus intentos, casi siempre frustrados, de dominar la tecnología.

Algunos intercambian regalos, otros queman listas con los deseos y anhelos para el 2018 o deciden vestirse de blanco al estilo de las telenovelas brasileñas de O´Globo, como símbolo de paz y confianza en el advenimiento de un año mejor.

Sin embargo, probablemente la tradición más arraigada que exista entre los holguineros y otros muchos cubanos es la de lanzar un buen cubo de agua a la medianoche, de hecho, no conozco en mi cuadra vecino que no lo haga, es algo así como desaparecer lo malo junto con el último minuto del año.

Por supuesto, el lechón asado no falta en ninguna mesa que se respete el 31 de diciembre, no importa si se hizo en la cazuela, en el horno del primo, o el abuelo despertó a todos con el cantar del gallo para preparar la púa, pero el cerdo va y lo hace acompañado de la yuca con mojo, unos buenos tamales, arroz con frijoles y casabe, alimento que tiene su origen en el territorio nororiental.

Así transcurre el día y al marcar el reloj las 12 de la noche la música para de inmediato, todos cantamos el himno nacional y tras el último acorde nos fundimos en un fuerte abrazo.

Este es el día más importante del año, y lo digo así de forma categórica, pues no creo que exista otro que resuma mejor que esta fecha la familiaridad, simpatía e identidad del cubano.

Nuevos y numerosos serán los retos en el 2018 pero los afrontaremos unidos y seguros, siempre bajo la guía de Fidel, que como bien dijo Martí: “hasta muertos dan ciertos hombres luz de aurora”.

Procuremos entonces que no nos falte nunca esa luz en el recuerdo.  (ACN).


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