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Publicado el 24 Octubre, 2018 por Delia Reyes Garcia en Nacionales
 
 

SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES

Disponen los vueltabajeros de una “mina” vegetal en Macurijes

La Empresa Agroforestal pinareña pudiera aportar más al país, sin descuidar la protección de los bosques
Disponen los vueltabajeros de una “mina” vegetal en Macurijes.

Con agilidad se preparan los postes recién llegados a la planta.

Por IGOR GUILARTE FONT y DELIA REYES GARCÍA

Fotos: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA

Todavía no han salido los primeros rayos de sol, cuando Julio Santana Rodríguez comienza a “pelar al moñito” un centenar de troncos recién llegados del monte. La corteza de los pinos va cediendo y salta a los laterales de la filosa herramienta. El ruido estremecedor del raspado mecánico es común para este operador de la máquina torneadora-perfiladora, de la Unidad Empresarial de Base (UEB) de Postes Impregnados, única de su tipo en el país, y subordinada a la Empresa Agroforestal Macurijes, en Pinar del Río.

Julio realiza la misma rutina desde 2009, cuando se instaló esa nueva tecnología para arrancarles la corteza a los troncos y moldearlos. “En dependencia de la longitud que tengan, pelamos al día unos 120. La jornada de trabajo es de 12 horas diarias, por eso hay 0000dos turnos. De nuestro trabajo depende el resto de la cadena productiva”, afirma.

Disponen los vueltabajeros de una “mina” vegetal en Macurijes.

Etecsa, uno de los principales clientes de Macurijes, demanda 10 000 postes del mercado externo.

Después de quitarles la cáscara, los troncos se secan al sol, cuando hay buen tiempo, o pasan a una cámara de secado que tiene el aserradero UEB Combate de las Tenerías. Estos postes también se pueden hacer de eucalipto y en ese caso el pelado es manual, no como el pino, que es más duro, explica Jesús Romero Ledesma, director de la UEB de Postes Impregnados.

Pablo Montesinos Méndez, directivo de la actividad agroforestal a nivel de provincia, asegura que incrementan el eucalipto para esos fines. Esta especie maderera tiene un ciclo vegetativo mucho más corto, comparada con el pino, que demora más tiempo en alcanzar la altura de tala. No obstante, reconoce, los principales clientes prefieren el pino porque su tronco es mucho más erguido.

La Empresa Agroforestal Macurijes, la más grande del territorio vueltabajero, se abastece de la madera de Mantua, que luego se procesa en Guane, donde está la UEB de impregnación, con un plan anual de producción de 30 000 postes, que sustituyen importaciones, pero no satisfacen las necesidades del país, sostiene el director general de la entidad, Francisco Díaz Roque, más conocido por sus compañeros como Pancho.

Los principales clientes, la Empresa de Telecomunicaciones (Etecsa) y la Unión Eléctrica (UNE), demandan unos 50 000 postes por encima de lo que Macurijes puede ofertar.

Fajao’s con los palos

Disponen los vueltabajeros de una “mina” vegetal en Macurijes.

Mario Coca Vidal y José Luis Santoyo Barreto se precian del trabajo que realizan.

Los técnicos José Luis Santoyo Barreto y Mario Coca Vidal son los únicos operadores del equipo semiautomatizado (autoclave) donde se realiza la inyección de sales de cromo y bromo a la madera para alargarle la vida útil. Naturalmente, a la intemperie el pino dura un año, mientras con este tratamiento tecnológico llega “vivito y coleando” a las tres décadas, refieren.

José Luis y Mario llevan casi una década realizando esta faena en la UEB. Una vez que los troncos están dentro del autoclave, hay que poner la junta, cerrar la puerta y echar a andar la máquina en la pizarra electrónica. Pero se debe estar muy atento durante las tres horas del proceso de impregnado, por si ocurre algún fallo de corriente o técnico, explica José Luis.

“La autoclave trabaja a una presión de 13 atmósferas. De reventarse, imaginen una olla de presión en la casa, explota duro…”, dice Mario. Por suerte nunca han tenido que lamentar un incidente de ese tipo, porque el equipo tiene una válvula de seguridad que enseguida alerta del peligro.

Al mes, aseguran, deben dejar listos unos 2 700 postes y para cumplir con ese plan hay ocasiones en que los sorprende la noche “faja’os con los palos”. Para garantizar la durabilidad, hacen varias pruebas de calidad y de resistencia al viento.

A este trabajo no se puede faltar. Cuando José Luis descansa, es porque Mario está cubriendo el turno, y viceversa. Están mejor sincronizados que el reloj de un juez de cualquier competencia deportiva. Ambos tienen conciencia de la importancia de su labor. “Ahora mismo estamos esperando más de una decena de planchas de ferrocarril que cargarán miles de postes para el país entero”, agrega Mario.

Para garantizar que en la autoclave no falte materia prima que procesar, Juan Benito Soto Tamayo e Ismael Hernández Echevarría, también trabajadores de la UEB, preparan una nueva carga de troncos “afeitados”. Antonio Fajardo, con el cargador, los ayuda en la faena.

Disponen los vueltabajeros de una “mina” vegetal en Macurijes.

Francisco Díaz Roque (Pancho), director de la Empresa Agroforestal Macurijes, aboga por sustituir las importaciones de postes impregnados.

Antes de que se instalara la nueva tecnología de impregnación, había otra que era agresiva para el medioambiente y demoraba más el proceso. Por eso, en 2009, se hizo una inversión en Macurijes, argumenta Víctor Fidel Hernández Pérez, delegado de la Agricultura en la provincia.

A punta de lápiz

La madera cortada con motosierras se saca de los montes en equipos mecanizados o en carretas tiradas por bueyes. El esfuerzo y la pericia son claves para quitarles a puros hachazos la corteza a los eucaliptos en mejores condiciones. Los pinos seleccionados tienen que ser altos y rectos. Luego la madera se traslada para los aserríos. La tala se hace siguiendo las ordenanzas forestales, precisa Hernández Pérez.

Pinar del Río tiene el mayor índice de superficie boscosa del país, con un 45.1 por ciento, casi la mitad de Vueltabajo, y pudiera rendir mayores dividendos si la empresa contara con los medios necesarios de extracción y acopio en los montes.

El delegado provincial de la Agricultura asegura que “todos los años se realizan inversiones en esta empresa, han recibido módulos de mantenimiento, equipos de transporte para las brigadas de extracción. Pero estos equipos son bien costosos”.

La cifra de 30 000 postes impregnados anuales pudiera duplicarse con la misma planta instalada, enfatiza Pancho, el director de Macurijes, quien, con la experiencia de dos décadas dirigiendo primero la planta de impregnación y después la empresa, saca a punta de lápiz sus propias cuentas:

Disponen los vueltabajeros de una “mina” vegetal en Macurijes.

Las cinco empresas agroforestales pinareñas aportan al país 60 000 metros cúbicos de madera aserrada, y casi la mitad sale de Macurijes.

“Cada año hay que importar 50 000 postes, que a la Empresa Eléctrica les salen entre 240 y 250 dólares cada uno, y algunos a 500 dólares. Calculando un valor promedio de 200 dólares por poste, el país tendría que erogar 10 000 000 de dólares anuales. Los nuestros no pasan de 200 pesos, con sus dos componentes en CUC y CUP. ¿Cuánto no pudiera ahorrarse, de producirlos en Macurijes? ¿Cuánto empleo generan estas producciones? ¿Por qué no pensar hasta en exportarlos?”

Por otra parte, esclarece: “Recibimos una inversión fuerte de China, pero esa técnica ha tenido sus limitaciones, porque no han entrado las piezas de repuesto necesarias para garantizar la sostenibilidad de los equipos”.

De las cinco empresas agroforestales pinareñas, la de Macurijes cuenta con 1 502 trabajadores, y abarca Mantua, donde están los bosques, y Guane, donde se procesa la madera. La componen a su vez seis UEB, de las cuales dos producen madera aserrada, igual número son unidades silvícolas, encargadas de sembrar nuevas plantaciones y viveros; una se dedica al aseguramiento, incluyendo los talleres, y la otra es la planta de Impregnación.

Las otras cuatro están distribuidas en los municipios de La Palma, que incluye a Viñales; Minas de Matahambre; Pinar del Río, que extrae madera de Consolación del Sur, San Juan y Martínez, y San Luis, sin grandes reservas de bosques en tanto las tierras se dedican en lo fundamental al tabaco; y Sandino, con la península de Guanahacabibes.

Esas entidades producen carbón, para el consumo nacional y la exportación; palés, empleados en el embalaje de refrescos, y resina de pino, utilizada en las industrias farmacéutica y cosmética. Los mayores volúmenes de madera que se obtienen en el país, salen de los montes y aserríos pinareños, buena parte de Macurijes.

¿Impregnados o de hormigón?

Disponen los vueltabajeros de una “mina” vegetal en Macurijes.

Durante el proceso de impregnación en la autoclave, se inyectan las sustancias químicas que alargan la vida útil de los postes.

De las ventajas que tienen los postes impregnados también hablan los pinareños. La madera es un recurso renovable y tiene características físicas, químicas y mecánicas superiores, que otorgan mayor flexibilidad, explica Romero Ledesma.

Cuando un poste de concreto es derribado por la fuerza de los vientos se parte automáticamente, mientras que el de madera tiende a doblarse o salirse de los cimientos, y solo se parte cuando está viejo. “En los estudios realizados, nuestros postes resisten mayor fuerza de flexión que otros similares de diferentes países”, amplía.

Para los vueltabajeros, enfrentados en no pocas ocasiones a los inclementes ciclones tropicales, tomar en cuenta lo anterior es importante a la hora de decidir qué tipo de poste emplear en las redes eléctricas y telefónicas aéreas. En la fase de recuperación, luego de un desastre meteorológico, también se pueden ahorrar recursos materiales y financieros si los postes son de Macurijes.

 

Cuidados con esmero

Si algún color resalta en Pinar del Río es el verde. Y no es casual. Manos laboriosas se encargan de mantener los “pulmones” de la provincia, donde anualmente son reforestadas unas 700 hectáreas.

Los bosques naturales sobresalen por su belleza. Las áreas destinadas a la tala están bien definidas y ordenadas por las autoridades locales. Alrededor de un 10 por ciento de la superficie boscosa está sembrada de especies frutales entre las que sobresalen marañón, tamarindo e hicaco.

Disponen los vueltabajeros de una “mina” vegetal en Macurijes.

 


Delia Reyes Garcia

 
Delia Reyes Garcia