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Publicado el 16 Noviembre, 2019 por Liset García Rodríguez en Nacionales
 
 

Y se hizo lo más grande por La Habana (+video)

Una presentación del Ballet de San Petersburgo a la que asistió el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, Esteban Lazo, presidente de la Asamblea Nacional y del Consejo de Estado, y las autoridades de la provincia, dieron inicio a los festejos por el aniversario 500 de la ciudad en el Gran Teatro Alicia Alonso
Y se hizo lo más grande por La Habana.

Foto: JUAN PABLO CARRERAS VIDAL/ACN

Por LISET GARCÍA

Cuando las 12 campanadas anunciaban que llegaba el 16 de noviembre, ya La Habana estaba de fiesta para celebrar sus 500 años. Los fuegos artificiales llenaron de luces multicolores el cielo en todos los alrededores del sitio fundacional de la villa, donde cientos, miles de personas hacían fila para entrar al Templete, dar las tres vueltas a la ceiba y soñar.

Desde la tarde se había dado inicio al festejo, en el Gran Teatro Alicia Alonso, con la presentación del Ballet de San Petersburgo, un regalo a la ciudad, al que asistieron el Presidente de la República Miguel Díaz-Canel, Esteban Lazo, presidente de la Asamblea Nacional y del Consejo de Estado, y las autoridades de la provincia. Una presentación de lujo con espectaculares bailarines que recrearon fragmentos de Giselle, Romeo y Julieta, Don Quijote, Anna Karenina, Sherezade y otras. El público de pie ovacionó a la compañía varias veces durante la hora y media que duró el programa, hecho para recordar.

Más tarde, una lluvia insistente retrasó el plan previsto, y hasta se pensó que malograría la celebración. Algunos dijeron que San Pedro no se lleva bien con San Cristóbal. En parte fue así, pues los conciertos programados en diversos sitios de la ciudad no pudieron hacerse, tampoco la cantata que tendría lugar en la Plaza de Armas. Las muchachas de la Camerata Romeu que dirige Zenaida Castro Romeu tuvieron que recoger sus instrumentos, quitarse sus trajes de gala y marcharse a casa con las ganas de tocarle a La Habana. Pero ya lo harán, como lo han hecho siempre.

Y se hizo lo más grande por La Habana.

Foto: JUAN PABLO CARRERAS VIDAL/ACN

A la espera muy cerca de El Templete estaban decenas de niños que participarían en la ceremonia que cada año se realiza allí para celebrar el cumpleaños de la ciudad. En cuanto escampó irrumpieron en la plazoleta que se abre delante de la monumental edificación junto a donde ha estado por años la frondosa ceiba en torno a la cual se hizo la primera misa que según recoge la leyenda marca el día de la fundación de la villa.

“Aquí estamos Eusebio, junto a la obra que durante más de medio siglo tú has realizado para embellecer la ciudad y con ella a Cuba”, fueron las primeras palabras del rector del Colegio Universitario San Gerónimo de La Habana, Félix Julio Alfonso, al dirigirse a los presentes, entre quienes se encontraban el primer secretario del Partido, Luis Antonio Torres Iríbar, y el presidente del Gobierno, Reinado García Zapata.

Rememoró la historia originaria de San Cristóbal de La Habana, que según se cuenta fue fundada a mediados de 1514 en un lugar no precisado del occidente de Cuba y resultó como muchas otras del continente “villa trashumante que se movió hacia el norte hasta las cercanías del chorro que colmaba el río que los aborígenes llamaban Casiguaguas y los españoles bautizaron luego como Almendares. Encontró asiento definitivo el 16 de noviembre de 1519 al pie de una tupida ceiba, guardiana de la tradición y la memoria de la ciudad”.

Allí puede leerse la frase que al parecer fue escrita como bienvenida permanente a quienes frecuentaban la ciudad: Detén el paso, caminante; adorna este sitio un árbol, una ceiba frondosa, más bien diré signo memorable de la prudencia y antigua religión de la joven ciudad… Que no perezca en lo porvenir la buena fe habanera.

La intención de no perecer ha marcado siempre a La Habana, resistente al ataque de corsarios  y piratas, la invasión de los ingleses, los huracanes… Por eso, remarcó el historiador Alfonso, siempre debemos preguntarnos “qué sueños por cumplir se esconden todavía en el misterio de tus muros”.

Homenajeó a Emilio Roig de Leuchsenring y a Eusebio Leal por sus batallas colosales para preservar la ciudad, cuyo acervo patrimonial estuvo amenazado de muerte en tiempos de la dictadura de Batista, y que ahora cuenta con una propuesta de gestión que integra las dimensiones de lo cultural y lo social como bitácoras, en un desafío incesante contra el tiempo.

“La Habana crece, vibra, canta, baila. Ni amenazas ni bloqueos han podido quebrantar la voluntad ni la alegría del pueblo”, apuntó en su discurso que concluyó diciendo que el 500 aniversario no debe ser una meta cumplida sino un punto de partida para alcanzar nuevas realizaciones, y un desafío permanente para la imaginación y la utopía por una ciudad mejor.

Los festejos continúan este 16 de noviembre con la sesión solemne de la Asamblea Provincial del Poder Popular, en el Gran Teatro Alicia Alonso, y en la tarde-noche se realizará una gala cultural en el Capitolio.

Y se hizo lo más grande por La Habana.

Foto: OMARA GARCÍA MEDEROS/ACN


Fuente: ACN


Liset García Rodríguez

 
Liset García Rodríguez