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Publicado el 15 Marzo, 2020 por Redacción Digital en Nacionales
 
 

EDITORIAL: ¡Ningún patriota se dará por vencido!

Fidel-Raúl, Maceo, Baraguá

(Collage con fotos de RHC y ACN)

La lección no aprendida por Donald Trump y sus asesores, mucho menos por la derrotada mafia de Miami, es que los cubanos tenemos una tradición histórica y el legado que nos dejó Fidel de que  no existe en nuestro idioma ni rendición ni derrota.

Como recordó el Comandante en Jefe el 15 de marzo de 1978, en el centenario de una página gloriosa de nuestra historia: “Nosotros tuvimos nuestros reveses, duros; los tuvimos en el Moncada. ¡Ah!, pero nunca nos dimos por vencidos. Los combatientes del Moncada nunca se dieron por vencidos, nunca aceptaron la derrota. Era el espíritu de la Protesta de Baraguá. En la cárcel jamás se humilló ningún combatiente, jamás aceptó la derrota. Era el espíritu de Baraguá. Después del desembarco del Granma los reveses fueron grandes, pero muy grandes, podrían parecer insuperables; pero nadie se dio por vencido. Los que sobrevivieron, decidieron continuar la lucha. ¡Era el espíritu de Baraguá!”.

Esa es la savia patriótica ante la cual la política de aislamiento contra nuestra Patria no ha logrado nunca el efecto deseado. Durante 60 años las administraciones que han pasado por la Casa Blanca han puesto en vigor miles de medidas agresivas, sobre todo económicas, para tratar de rendir por hambre y enfermedades al pueblo cubano, y todas nos han hecho mucho daño, pero no han podido doblegar el orgullo nacional.

Siempre han subestimado que hemos aprendido a prepararnos no solo para sobrevivir, sino para luchar por salir adelante aun en las peores circunstancias, porque no seremos jamás vasallos de nadie.

Trump, desde el 17 de junio del año 2016, ha multiplicado la   despiadada guerra económica para amedrantar, chantajear a países y empresarios, con el deseo de privarnos de los medios de subsistencia, dejarnos sin combustible, sin alimentos, sin medicamentos, y despiadadamente atentar contra nuestro derecho humano principal, que es el derecho a la vida.

Fidel siempre estuvo convencido de que el gran héroe de la proeza en el desafío a Estados Unidos es el pueblo, que aporta sus grandes sacrificios y su inmensa confianza en la dirección revolucionaria. Por eso se ha podido hacer frente a esa descomunal avalancha de agresiones y amenazas a la seguridad del país, los actos de terrorismo, los planes de subversión, la desestabilización de leyes como la Helms-Burton, la Torricelli, y otras numerosas enmiendas para asfixiamos  y obstaculizar nuestro desarrollo.

Los cubanos aprobamos en referendo una Constitución, tras un amplio debate popular, en el cual refrendamos el derecho a construir un modelo de sociedad que se ajuste a nuestra historia, idiosincrasia y actuales realidades, capaz de desarrollarse con equidad y transformarse con justicia social para lograr un país posible y deseable donde prevalezca el consenso nacional.

Tenemos salidas frente a esa brutalidad del actual equipo gobernante estadounidense. El presidente Miguel Díaz-Canel ha reiterado la certeza de que, más que resistir, el reto está en lograr la mayor prosperidad posible en medio de esa guerra económica, recrudecida ahora por Donald Trump. Y lo ha dicho bajo el convencimiento de la capacidad que tenemos para crear las condiciones internas que fortalezcan el proceso revolucionario, especialmente la economía, lo cual requiere de un alto grado de preparación e inteligencia por parte de las instituciones.

Nos jugamos la nación ante los agresores, pero con la unidad como escudo no podrán torcer el camino socialista emprendido.  Como nunca reiteramos lo que dijo Fidel aquel memorable 16 de abril de 1961, en vísperas de la batalla de Playa Girón: Lo que no pueden perdonarnos los señores imperialistas es que estemos aquí, en sus propias narices, con una Revolución que ha vencido y vencerá todos los obstáculos.


Redacción Digital

 
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