0
Publicado el 13 Abril, 2020 por ACN en Nacionales
 
 

Aun sin una vacuna específica, muchas cosas se pueden hacer contra el coronavirus

Así lo aseguró en la Mesa Redonda de este lunes Vicente Pérez Bencomo, director del Instituto Finlay, quien reafirmó que lo primero es alejarse del virus, poner una barrera e intentar que no nos alcance, pero, si nos infectamos y el virus entra al organismo hay que enfrentarse a varias posibles situaciones, que comienzan por la batalla del padecimiento con el organismo
Aun sin una vacuna específica, muchas cosas se pueden hacer contra el coronavirus.

Foto: acn.cu

Por SAIMI REYES CARMONA

Aunque no existe una vacuna específica para combatir al nuevo coronavirus causante de la COVID-19 existen soluciones posibles que pueden aplicarse por el momento, desde las vacunas y medicamentos cubanos para otros fines, hasta las barreras que se pueden lograr con el aislamiento social.

Así lo aseguró en la Mesa Redonda de este lunes Vicente Pérez Bencomo, director del Instituto Finlay, quien reafirmó que lo primero es alejarse del virus, poner una barrera e intentar que no nos alcance, pero, si nos infectamos y el virus entra al organismo hay que enfrentarse a varias posibles situaciones, que comienzan por la batalla del padecimiento con el organismo.

Según el directivo, la buena noticia es que hay personas que ganan esa batalla contra el virus: los asintomáticos, quienes, -en terminos individuales- son individuos victoriosos, pues es importante entender que muchas veces la gravedad depende del equilibrio entre el virus y el organismo humano.

Estas personas que resultan asintomáticas no lo hacen porque tengan una inmunidad específica a la enfermedad, sino porque poseen la inmunidad inespecífica, llamada natural o innata, que no es igual en todos, pero que puede ayudar a mover el espectro del desarrollo clínico de la enfermedad.

Si el virus rompe el equilibrio aparecen los síntomas y comienza a hacer daño, por lo que las personas de grupos de riesgo empeoran no a consecuencia de la enfermedad, sino por la reacción inmune que esta provoca.

Al respecto, Pérez Boncomo aseguró que se pueden tomar acciones en lo que llega la solución: la industria cubana posee dos vacunas que pueden aplicarse, en el caso del Instituto Finlay existe una utilizada contra la meningoencefalitis y también se dispone de una que ha demostrado ser tan potenciadora del sistema inmune que se ha utilizado incluso en tratamientos de cáncer.

Por ello, en el Instituto han lanzado un proyecto en el que trabajan varias instituciones las cuales intentarán impactar en el espectro de la enfermedad que transita a grave o de los que se enferman, pues aspiran a cambiar la balanza para brindar a las personas enfermas y graves una inmunidad adecuada, a nivel del asintomático.
Adelantó que se empezará con algunos grupos de riesgo, pues ahora mismo están en los últimos momentos de la organización y pensando en las formas menos invasivas a la hora de romper con el aislamiento social.

Se espera que, luego de esta experiencia, los conocimientos que se adquieran serán utilizados en la investigación para las vacunas específicas, pues no se dejará de trabajar en la búsqueda de una solución al problema.

En Cuba ahora mismo el protocolo para el enfrentamiento a la enfermedad cuenta con 25 medicamentos,  algunos de los cuales son creados o producidos en el país, lo que garantiza sus disponibilidades para todos los pacientes de COVID-19.

Centros biotecnológicos cubanos colaboran para vacuna específica para la COVID-19

Durante la Mesa Redonda también se supo que varios centros de investigación biotecnológica de Cuba colaboran para el desarrollo de una vacuna específica para la COVID-19, la cual toma como referencia las tendencias más revolucionarias del sector a partir del impacto del nuevo coronavirus en la producción de este tipo de fármacos.

Se informó sobre los proyectos de la biotecnología de la mayor de las Antillas para enfrentar a esta pandemia y, si bien se trata de un proceso complejo que tomará tiempo se implementan cuatro estrategias de desarrollo en la que participan varias entidades del grupo BioCubaFarma.

Gerardo Guillén, director de investigaciones del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), explicó que el proyecto abarca obtener las secuencias virales para la síntesis de proteínas, los estudios toxicológicos y químicos, así como los distintos procesos de purificación.

Vicente Pérez Bencomo, director del Instituto Finlay, dijo que se desarrollan proyectos para entender más al coronavirus SARS Cov2 el cual ha desarrollado muchos mecanismos de escape, para lo cual se aplican metodologías similares a las del estudio del VIH/SIDA y el SARS.

Añadió que avanzan en la validación de una tecnología y utilizarán los conocimientos de otros fármacos ya producidos como los medicamentos que activan el sistema inmune innato, lo cual ahora mismo es una tendencia revolucionaria dentro del desarrollo de vacunas.

Guillén opinó que si bien para el ébola y el SARS no se pudo desarrollar un fármaco de este tipo la COVID-19 podría tener una historia diferente por su expansión por lo que es necesario avanzar en este proyecto.

Debido a las medidas de contención una parte de la población queda susceptible y mientras continúe circulando este nuevo coronavirus las personas siguen expuestas a padecer la enfermedad que provoca, añadió.

En la mesa redonda especial de este lunes participaron investigadores y directivos del grupo BioCubaFarma, quienes expusieron las principales líneas de investigación que desarrollan orientadas a la prevención y el tratamiento ante la COVID-19


ACN

 
ACN