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Publicado el 19 Octubre, 2020 por Marieta Cabrera en Nacionales
 
 

Aprendiendo a vivir con nuevos códigos

Cuba ante la nueva normalidad.

El presidente Díaz-Canel y el primer ministro Marrero Cruz comparecieron en la Mesa Redonda para informar al pueblo. (Foto: Estudios Revolución).

Por MARIETA CABRERA

Tras siete meses de incertidumbres, angustias y privaciones, pero también de esfuerzos, aprendizajes y heroísmos cotidianos y, sobre todo, de una resistencia tenaz, Cuba inició el 12 de octubre el paso a la nueva normalidad, con la entrada en esa fase de 12 provincias y el municipio especial Isla de la Juventud. La Habana, avanzó a la tercera fase de la etapa de recuperación, en tanto Ciego de Ávila y Sancti Spíritus permanecían en la etapa de transmisión autóctona limitada.

El anuncio tuvo lugar el ocho de ese mes, en el programa televisivo Mesa Redonda, el cual contó con la presencia del presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, quien se refirió al complejo contexto mundial, a los desafíos en el escenario nacional, y mencionó tres frentes de trabajo del país en estos momentos: el enfrentamiento a la pandemia, la denuncia al bloqueo y la persecución financiera, y la implementación de la estrategia económica y social.

Acerca del plan nacional de prevención y control de la COVID-19, el mandatario consideró que ha sido una estrategia “eficaz y con resultados”, cuya actualización fue aprobada en reunión del Buró Político del Comité Central del Partido, presidida por su primer secretario, el general de ejército Raúl Castro Ruz. Esta estrategia, comentó Díaz-Canel, define bien cada etapa y conceptualiza la nueva normalidad.

Se trata de ir reanimando la actividad económica y social del país, fortaleciendo los protocolos y aspirando a esa nueva normalidad en la que es posible convivir con la enfermedad con un mínimo de riesgo, precisó el mandatario, quien también abogó por una responsabilidad más compartida, entre los esfuerzos del Gobierno, las instituciones de salud, las organizaciones de masas, y cada individuo en escuelas, fábricas, comunidad, lugares públicos, tiendas.

En el recuento de lo logrado por la mayor de las Antillas en el combate contra la pandemia, el Presidente cubano destacó el aporte de la comunidad científica –con 700 investigaciones y 16 ensayos clínicos en ejecución, además de 13 bioproductos– y de los profesionales de la salud que integran las 52 brigadas que luchan contra la COVID-19 en el mundo, a las que se han sumado los cooperantes que ya se encontraban trabajando en otras naciones.

Asimismo, elogió la labor de los médicos, personal de enfermería, técnicos de laboratorio y todos los que han participado en esta tarea dentro del país, así como el papel de los jóvenes y estudiantes, de los gobiernos provinciales y municipales, las organizaciones políticas y de masas, y el pueblo.

Mayor actividad demanda mayor vigilancia y control

Cuba ante la nueva normalidad.

La nueva normalidad busca promover un nuevo estilo de vida. (Foto: JORGE LUIS SÁNCHEZ RIVERA).

La nueva normalidad busca promover un nuevo código y estilo de vida adaptado a un contexto epidemiológico, para lo cual se ha diseñado también una estrategia comunicacional y educativa, explicó el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, en dicho programa televisivo.

Ninguna de estas acciones responde a la improvisación, afirmó. Los protocolos de actuación de Cuba respecto a la COVID-19 han ido perfeccionándose en correspondencia con la experiencia propia en el tratamiento a esta enfermedad y los conocimientos compartidos a nivel internacional, añadió.

Acerca del nuevo plan de enfrentamiento a la pandemia, el primer ministro detalló que se divide en tres objetivos: transitar de manera gradual y asimétrica hacia una nueva normalidad, mitigar el impacto económico y social ocasionado por la COVID-19 y el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos a Cuba, y desarrollar las capacidades para enfrentar los eventos que se produzcan en la nueva normalidad.

Acerca de esto último ejemplificó: si ocurre algún evento de transmisión en una localidad serán aplicados todos los protocolos de salud y de cuarentena en esa cuadra, en esa manzana, pero sin detener la vida económica y social del municipio o de la provincia.

Como parte de esa actualización se definen tres etapas: epidémica (incluye dos fases: la primera, de transmisión autóctona limitada, donde se establecen nexos epidemiológicos y aparecen casos positivos en diferentes localidades de un territorio; y, la segunda, de transmisión comunitaria, en la cual no se establecen esos nexos y se diagnostican casos en un mismo territorio de manera dispersa y sostenida. En ambas fases, se cierran y limitan las actividades y servicios).

La segunda etapa es la de recuperación (en cuyas tres fases se restituyen servicios y actividades productivas de forma gradual, garantizando el cumplimiento de las medidas higiénico-sanitarias aprobadas en cada una), y la tercera es de nueva normalidad. En esta se restablecen la actividad productiva y los servicios, y se fortalece la vigilancia epidemiológica, así como el cumplimiento y control de las medidas higiénico-sanitarias que aseguren la protección de la salud con la participación responsable de las personas.

En las tres fases de la etapa de recuperación se establece el uso obligatorio del nasobuco, puntualizó Marrero Cruz, y agregó que tal disposición hay que verla no como algo impuesto –cuya violación implica sanciones o multas– sino como útil y de gran valor por los beneficios que trae para evitar el contagio.

Por tal motivo, en la llamada nueva normalidad se mantiene la anterior medida en los espacios cerrados (escuelas, centros de trabajo, servicios de salud, actividades religiosas, centros de elaboración de alimentos, entre otros), mientras que en los lugares donde no exista concentración de personas, y las condiciones lo permitan, se flexibiliza el uso del nasobuco.

Junto al imprescindible distanciamiento físico, en esta etapa se intensifica la prohibición de la entrada a escuelas y centros de trabajo de personas con signos o síntomas de la COVID-19, así como su remisión inmediata a un centro de Salud Pública. También resulta obligatoria la desinfección de las manos y las superficies en cada entidad laboral, centro educacional y medios de transporte público, entre otros.

Cuba ante la nueva normalidad.

El uso del nasobuco sigue siendo una medida necesaria para contener la propagación del SARS-CoV-2. (Foto: telecubanacan.icrt.cu).

Se decidió asimismo que, desde el lunes 12 de octubre, el grupo temporal de trabajo del Gobierno no sesione diariamente, sino martes y viernes, “lo cual no quiere decir que nos vayamos a desentender del tema, pues de alguna forma siempre estamos analizando y chequeando los indicadores epidemiológicos en cada territorio del país”, aclaró Marrero Cruz. Igualmente, la conferencia de prensa del Ministerio de Salud Pública, que actualiza sobre la situación de la COVID-19 en Cuba y el mundo, tendrá lugar solo los viernes.

En las 12 provincias y el municipio especial Isla de la Juventud, que inician la etapa de nueva normalidad, se desactivan sus Consejos de Defensa Provincial y Municipales, y quedan activados solo los de los territorios que estén en otra fase.

Sin descuidar las fronteras

La pesquisa activa para la búsqueda de pacientes con sintomatología en las áreas cerradas y de riesgo es igualmente una herramienta esencial en la nueva normalidad. En esa etapa, indicó Manuel Marrero, ingresan en el domicilio, con todos los protocolos, los contactos de casos confirmados y sospechosos, excepto los adultos mayores vulnerables, quienes no tengan condiciones en sus casas, o aquellos que por sus características no garantizan una conducta adecuada.

También continúa la vigilancia epidemiológica a los viajeros internacionales en aeropuertos, puertos y marinas. A estas personas se les exigirá, en el momento de arribar al país, una declaración de sanidad y se les realizará una prueba de PCR en tiempo real.

En el caso de los extranjeros, irán a sus hoteles, donde serán observados por el personal sanitario, y los nacionales cumplirán el aislamiento en sus hogares e igualmente recibirán la atención por el sistema primario de Salud. En cada provincia habrá al menos un hospital acondicionado para recibir a los adultos positivos a la COVID-19 y otro para pacientes pediátricos.

Respecto a otros servicios, se restablece el transporte urbano, intermunicipal y rural, tanto estatal como privado, los ruteros, y por tanto las medidas y regulaciones en este sentido. A la par, abren círculos sociales, cines, teatros, parques, con estricto cumplimiento de las medidas, así como la gastronomía con regulaciones muy específicas para bares y centros nocturnos.

En materia de Educación, el primer ministro confirmó que se avanza en la culminación del curso escolar 2019-2020 y en los preparativos para el inicio el 2 de noviembre del período lectivo correspondiente al 2020-2021 y remarcó que es prioridad cumplir las medidas higiénico-sanitarias. Aclaró que en los lugares donde existan problemas epidemiológicos, las clases serán suspendidas en las escuelas específicas donde estén los riesgos, no en todo el municipio.

La Educación Superior deberá, por su parte, concluir el curso 2019-2020 en diciembre, como fecha máxima, y comenzar el próximo en febrero.

 

 Cifras al cierre

Hasta el sábado 11 de octubre (desde marzo) Cuba reportaba un total de: 691 743 muestras realizadas, 5 978 (0.86 por ciento) positivas a la COVID-19; 5 540 personas se habían recuperado de la enfermedad, y se registraban 123 decesos.

 

 

 Otras disposiciones

En el programa televisivo también se hizo alusión a los otros frentes de trabajo: continuar impulsando la estrategia económica y social cubana y mitigar el recrudecido bloqueo del Gobierno estadounidense. Estas otras medidas, que igualmente comenzaron a aplicarse desde el 12 de octubre, estuvieron dirigidas a reactivar la actividad económica y social, sobre la base de la estabilidad epidemiológica. Entre ellas destacaron:

–La apertura del turismo nacional y extranjero, así como los vuelos internacionales (excepto a La Habana) con todos los requisitos sanitarios.

–En materia laboral y salarial se restableció lo legislado, a la par que se potencia el teletrabajo y trabajo a distancia en los cargos y puestos que así lo permitan.

–Se extiende hasta el 31 de diciembre la bonificación del cinco por ciento del pronto pago de los tributos y se podrán hacer algunas excepciones con personas que tuvieron determinadas afectaciones económicas.

–Reabrieron centros recreativos y servicios gastronómicos bajo estrictas medidas sanitarias.

–Se restableció el transporte urbano, intermunicipal, rural, tanto estatal como privado, con debidas regulaciones. A la par que se continúa impulsando la comercialización de pasajes vía electrónica mediante la aplicación Viajando.

 

En este sentido, el presidente Díaz Canel anunció que próximamente se tratarán temas de actualidad económica, complejos y en los que hay decisiones que permitirán caminar buscando la luz si participamos todos de una manera responsable.


Marieta Cabrera

 
Marieta Cabrera