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Publicado el 10 Octubre, 2020 por Bohemia Digital en Nacionales
 
 

UNIVERSIDAD DE ORIENTE

Turquino universitario

Desde su fundación, las aulas de la Universidad de Oriente instruyeron e inculcaron valores patrios a sus educandos. A sus 73 años, sigue siendo un templo de ciencia y conciencia

Por CLAUDIA RAMÓN RODRIGUEZ

Universidad de Oriente, rectorado

(Foto en Sitio Web UO)

¡Joven!: si piensas ingresar en la Cuba actual a una universidad, supondrás que mínimo tendrás material de estudio, aulas y profesores preparados para tu formación. Con estudiar y aprobar los exámenes de ingreso será suficiente.

¡Ah!, pero antes del triunfo de la Revolución el panorama era totalmente distinto. Al igual que hoy, entonces muchos jóvenes y no tan jóvenes aspiraban a una formación académica superior.

Para finales de los años 40 un gobierno corrupto saqueaba la Isla y bailaba al son de la demagogia. La educación universitaria era un negocio más por el cual pagaban los que podían, en tanto otros, ni siquiera la posibilidad tenían pues la única universidad del país se encontraba en La Habana, a casi mil kilómetros de la capital oriental.

Amparados en el artículo 54 de la Constitución de 1940, que estipulaba la creación de universidades oficiales y privadas, se crearon varias organizaciones en la ciudad de Santiago de Cuba con el objetivo de fundar un centro de educación superior para la entonces provincia de Oriente.

Procedimientos burocráticos dilataron el proceso que finalmente se convirtió en un reclamo, principalmente del estudiantado de segunda enseñanza, hasta ganar la batalla. El Oriente cubano tendría su universidad. Su inauguración el 10 de octubre de 1947, con la Campana de Demajagua como testigo, describía a la perfección la estirpe patriótica de aquel centro.

Primer tiempo

El primer curso académico iniciaba en septiembre de 1947 sin local ni recursos económicos, a la caridad de la Escuela de Comercio y con el favor de profesores voluntarios. El empeño de maestros y alumnos permitió cruzar obstáculos y trazarse metas más ambiciosas.

Un grupo de intelectuales españoles -contratados por los gestores de la fundación- prestigió la casa de altos estudios. La mayoría asistió al llamado de manera desinteresada. Entre ellos figuran los doctores Francisco Prat Puig y Herminio Almendros Ibáñez, distinguiéndola así del otro centro de formación superior de la Isla, con aportes pedagógicos, culturales y científicos avanzados y distintos a los empleados en La Habana.

Con la experiencia de los problemas y vicios de la universidad capitalina, la institución se propuso no solo formar al profesional que aspirase únicamente a ganarse un sueldo, sino un conjunto donde los valores cívicos y morales integraran la personalidad de sus estudiantes y futuros egresados. Su misión se enfocaba a la utilidad social y al servicio del pueblo. No solo se cultivaba el saber y la investigación científica, sino hombres de buen corazón que padecieran los sufrimientos de su patria.

El Alma Mater Oriental había echado a andar, experimentando en su paso un crecimiento docente y una amplia actividad extensionista que demandaba mayor espacio físico. Sin embargo, no fue hasta 1949 cuando iniciaron las labores constructivas de sus locales en el lugar actual, en las Alturas de Quintero. Para esos fines, el gobierno local cedió el edificio donde se encontraba el antiguo hospital Joaquín Castillo Duany, el cual fue reestructurado y adaptado a las necesidades docentes.

Cátedra de rebeldía

En marzo de 1950 era un hecho, la Universidad de Oriente tenía un espacio material, tan palpable como lo es en nuestros días. Esto, unido a la aprobación de la Ley número 13, del 23 de diciembre de 1951, que le concedía plena autonomía a la universidad como centro de enseñanza superior.

De tales ideales progresistas y revolucionarios para su época, no sorprendió el fervor patriótico que emanó de sus aulas. Cuando el tirano Batista se impuso en el poder en 1952, profesores y estudiantes manifestaron su descontento y desaprobación total al menoscabo de la Constitución. Reuniones, mítines, carteles y vallas condenaron y exigieron el respeto al orden constitucional.

La ya conformada Federación Estudiantil Universitaria de Oriente (FEUO) se unió a su homóloga en la Universidad de La Habana en las actividades políticas en contra del agravio. Como era de esperarse la dictadura no simpatizó nunca con la rebelde universidad.

Los años posteriores no transcurrieron en calma. Eso era algo inadmisible para jóvenes conscientes que la solución a las dolencias sociales estaba en el cambio de gobierno, ahora más, pues un tirano golpista estaba al mando de la frustrada “República”.

Lógicamente, ese impulso no se contuvo y en el año del centenario del Apóstol divulgaron a través de investigaciones y eventos la vida y obra de José Martí; condenaron la prohibición de conmemorar el natalicio de Eduardo Chibás y el intento de suspender la lograda autonomía universitaria. Rechazaron el ultraje al busto de Julio Antonio Mella en La Habana. Paralizaron la Universidad ante el asesinato del joven Rubén Batista y le hicieron un sepelio simbólico en Santiago de Cuba.

Pensamiento democrático

El pensamiento democrático, contrario al gobierno de facto, y emanado del claustro y del estudiantado, fue blanco de ataques para frenar las acciones progresistas universitarias. La prensa los catalogaba de “agentes comunistas”. Surgía una polémica entre los distintos bandos del Alma Mater, por un lado, los estudiantes y profesores acusados en defensa de sus posiciones, por otro, los que habían iniciado la campaña servil a los intereses de la tiranía.

Entre aquellos jóvenes dispuestos a morir por sus ideales destacaron Frank País, Pepito Tey, Jorge Ibarra Cuesta, Oscar Lucero Moya. Ellos lideraban un pensamiento de cambio radical hacia una verdadera democracia.

Entre las grandes figuras de nuestra historia que se forjaron en la universidad destaca Vilma Espín. (Foto en Sitio Web UO)

Entre las grandes figuras de nuestra historia que se forjaron en la universidad destaca Vilma Espín. (Foto en Sitio Web UO)

La Universidad de Oriente desde la Federación Estudiantil pedía una Cuba martiana: con todos y para el bien de todos. Sus pronunciamientos cruzaron las palabras y en 1956 en el alzamiento del 30 de noviembre, en apoyo al desembarco del Granma, hubo una importante representación de sus estudiantes.

Acontecido el levantamiento la tiranía suspendió las actividades docentes, pero el apoyo a la lucha revolucionaria que se gestaba no cesó ni en recaudación de recursos ni en combatientes. Belarmino Castilla, Nilsa y Vilma Espín, Jorge Serguera, Willy Hodge, Jorge Ibarra, Alberto Muguercia, entre otros, fueron protagonistas del combate al régimen. Otros en cambio, cayeron honrosamente en el camino a la libertad. Frank País, José Tey, Francisco Bosch, Enma Rosa Chuy, José Mercerón, Eduardo Mesa y Oscar Lucero integran la lista de mártires de la Universidad de Oriente; y de la patria.

La Universidad en la Revolución triunfante

El 3 de enero de 1959 tendría lugar uno de los más honorables momentos de la casa de altos estudios de Oriente: se constituía en su Biblioteca el Gobierno Provisional Revolucionario. Quedaba oficializado el poder alcanzado por la Revolución y una satisfacción inmensa para la Universidad de Oriente que tanto había luchado por la victoria.

Sin sorpresa alguna el Alma Mater Oriental apoya totalmente a la Revolución triunfante, entre las principales propuestas de la FEUO estuvo reanudar las clases y la depuración de todos los que apoyaron a la dictadura.

La Universidad sufrió una serie de cambios estructurales que potenciaba el funcionamiento y orden administrativo. Uno de los más importantes acuerdos fue la creación de becas para los alumnos cuyas posibilidades no les permitían ingresar a ella, ya sea por lejanía de su lugar de residencia o por cuestiones económicas. A la par de los principios promovidos por la Revolución, la Universidad permitió el ingreso de los hijos de campesinos y obreros, que antes tenían las puertas cerradas a la educación superior.

Universidad para el pueblo

El 10 de enero de 1962 se publicaba en la Gaceta Oficial de la República de Cuba las Bases fundamentales de la Reforma de la Enseñanza Superior. Se introdujeron nuevos métodos de enseña y se potenció la formación integral cívico, moral, estético y corporal.

Universidad para el pueblo promovía la Revolución, y a lo largo de los años sucedieron transformaciones en consonancia con las demandas de profesionales y con el aumento de matrículas. Se creó la primera ciudad universitaria “Antonio Maceo”, con residencia para los estudiantes que no vivían en Santiago de Cuba. Al paso del tiempo el número de estudiantes fue en aumento y también el de becados, así como la llegada de estudiantes extranjeros. Surgieron nuevas carreras y nuevos espacios para la residencia.

Más de 68 000 estudiantes han salido de las aulas de la Universidad de Oriente en sus 73 años de fundada. (Foto: Prensa Latina)

Más de 68 000 estudiantes han salido de las aulas de la Universidad de Oriente en sus 73 años de fundada. (Foto: Prensa Latina)

La Universidad de Oriente ha apoyado todos los procesos de la Revolución. Ha estado a tono además con todos los cambios a los que ha estado sujeto el sistema de educación superior nacional.

De sus aulas han salido muchos de los profesionales e intelectuales del país, suman más de 68 000 en sus 73 años de fundada. Su historiografía orgullosa recoge las múltiples visitas de grandes personalidades nacionales y extranjeras. Con especial cariño recordarán por siempre estudiantes y profesores las del Che y nuestro invicto Comandante en Jefe.

La Universidad de hoy

Heredera de los más altos valores patrios, se reafirman hoy día la entereza y voluntariedad de su primer alumnado. Pero sobre todo el deber, al igual que los fundadores, de servir a su país y a su pueblo con su formación profesional y sus aportes al desarrollo científico técnico y local.

Actualmente, los más de 16 000 estudiantes de la se distribuyen en 63 carreras de los cursos diurnos, por encuentro y la educación a distancia; así como ocho en la modalidad de ciclo corto. Repartidas estas en 13 facultades y ocho Centros Universitarios Municipales. Unos 3 000 jóvenes viven en las residencias estudiantiles.

De Excelencia fue acreditada la Universidad de Oriente en 2018, resultado obtenido por los logros que alumnos y profesores han alcanzado en el trabajo conjunto al servicio de la ciencia y la técnica. A ello se suman 15 carreras de Excelencia, 18 certificadas y 4 calificadas.

Integran su claustro más de 400 doctores en ciencias, 17 Honoris Causa, más de 900 masters, 19 Profesores Eméritos, más de 1 000 licenciados, ingenieros y arquitectos, y 139 profesores consultantes.

Asimismo, tiene suscritos 225 convenios de colaboración con países de Europa, Asia y América Latina y el Caribe. Todos ellos favorecen acciones de intercambio académico, participación en eventos, reuniones y formación de recursos humanos.

Su aporte a la ciencia

Escudo Universidad de OrienteLa Universidad de Oriente desarrolla su actividad científica atendiendo a las prioridades del país a través de 11 líneas de investigación, destacándose los resultados que tributan al desarrollo y la aplicación de tecnologías y servicios para el mejoramiento de la salud humana. Con impacto en el sector estratégico de la industria farmacéutica, biotecnológica y biomédica.

También se vincula con las empresas. Destacan las acciones de respuesta a las demandas de la Fábrica de Producciones Mecánicas para la Industria Azucarera, la Planta de Biofertilizantes y la Fábrica de Fósforos del municipio de Palma Soriano; la fábrica de equipos médicos Retomed (fase de conceptualización de los prototipos de brazo robótico y cama magnética), así como las demandas de la empresa azucarera, la agricultura, la Dirección Provincial de Servicios Comunales y la Empresa Recuperadora de Materias Primas.

En todas las actividades de ciencia están presentes 114 grupos científicos estudiantiles que mantienen una activa vinculación a los proyectos de investigación que se desarrollan en la academia.

Donde se es más útil

Identificador UOAsí es esta universidad: mambisa, patriótica y cubana. Reflejo de su tiempo desde hace 73 años. Su estudiantado y claustro se vinculan al servicio del pueblo, de la localidad y la nación.

Ante el actual y complejo escenario de la COVID-19 que enfrenta el país y el mundo, no estuvieron detrás. Más de 800 litros de hipoclorito de sodio producidos en una máquina artesanal existente en un laboratorio del centro fueron destinados a la población, así como la producción de loción y gel de alcohol para la desinfección de manos y superficies. Una aplicación móvil desarrollada por sus estudiantes informaba y promovía sobre salud y la actualidad de la enfermedad.

Otro aporte significativo fue la asesoría al Consejo de Defensa Provincial de profesores expertos en Matemáticas, Física e Informática para la toma de decisiones en cada etapa de enfrentamiento a la pandemia en el territorio.

Es la actitud que define a esta institución de ciencia y conciencia, como reza su lema. Si Oriente se enorgullece de su Turquino histórico, también lo hace de su Turquino universitario.


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