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Publicado el 15 Enero, 2021 por Pastor Batista en Nacionales
 
 

SARS-CoV-2 Y CONTAGIO: usted puede ser el próximo

Sobre todo si se empeña en continuar haciendo todo lo que no debe, en contra de conocidas y reiteradas orientaciones de la autoridades sanitarias, protocolos e indicaciones que solo buscan proteger la salud de todos, la vida, frenar la propagación de la pandemia y evitar los millonarios gastos que esta le ocasiona a la economía nacional
SARS-CoV-2 Y CONTAGIO: usted puede ser el próximo.

La preocupación y ocupación no debe quedar solo en terreno sanitario o estatal.

Texto y fotos PASTOR BATISTA VALDÉS

Este viernes 15 de enero Cuba reportó 547 nuevos casos de Covid-19. La víspera (con cierre del día anterior) el país había contabilizado 505. El SARS-CoV-2 sigue empecinado en alojarse dentro del organismo humano. A más de 17 000 asciende la cantidad de personas que han resultado positivas a la enfermedad desde que esta irrumpió en territorio nacional. ¿Quiénes engrosarán la relación mañana, pasado mañana, en las jornadas siguientes? Nadie lo sabe. Habría que buscar anticipada respuesta dentro de las más de 14 000 muestras que cada día analiza la red de laboratorios diseminada por todo el país.

Pero una gran verdad se empeña en saltar a ojos vista: usted, que ahora lee estos apuntes, puede ser el próximo contagiado, e incluso una de las futuras víctimas fatales: 162 hasta hoy. No tenga la menor duda.

Quizás tal afirmación le parezca un poco dramática o sensacional, pero contagiarse puede resultar lo más fácil del mundo, sobre todo para incrédulos, descuidados, irreverentes, irresponsables, negligentes…

Basta con que usted se levante, desayune, salga a la calle y no se coloque el nasobuco o ande con él a modo de prenda de vestir colgada en cuello, por toda la ciudad.

Las posibilidades de éxito (para el virus, desde luego) se incrementarán si, además, usted es de esas personas que sienten predilección por concentraciones humanas o “moloteras” como las que suelen armar coleras y coleros “en una cuarta de tierra” para, en medio de río bien revuelto, halar a  punta de astuto cordel la mejor tajada y en vez de multiplicar panes y peces, restarlos.

Otra alternativa que tampoco falla es la de seguir jugando dominó, como si nada ocurriera, toda la tarde, noche, o ambas… con sujetos que bajan de diferentes barrios, unos frente al fichero, otros encimados sobre los jugadores. ¿Sucede o no? ¿Me acepta otro ingrediente, sin alterar la realidad? Muy bien, agregue entonces  algún que otro vasito de ron pasando de mano en mano, de boca en boca, o la botella misma, “a pico limpio”.

SARS-CoV-2 Y CONTAGIO: usted puede ser el próximo.

¿Será 100 por ciento efectivo el nasobuco en un lugar así?

O sea, no hay que llamar a voces al nuevo coronavirus para que venga ¡No hombre no! Él puede llegar solito, por sus propios (cien y más) pies, listos para enrumbar sobre quienes consideran que es un formalismo desinfectarse manos y calzado a toda hora del día, donde quiera que uno llega, o para caerles encima a  quienes piensan que eso de mantener distancia con respecto a otros ciudadanos es un artificio de las autoridades sanitarias para meterle miedo a la gente.

Usted –escuche o léalo bien- puede ser perfectamente la próxima víctima si se deja arrastrar por la irresponsable actitud de ese viajero (familiar o amigo suyo) que llegado del exterior, con prueba realizada o no, inventa un fetecún apenas traspasa el umbral de la casa, sale a devorar la ciudad, muchas veces en alarde de po$ibilidade$ financieras, creyéndose por encima de la ley o dueño del mundo, cuando en verdad lo que termina siendo, muchas veces, es un esclavo de la pandemia, propagador de ella y eslabonador de desgracias para familiares y amigos.

La mayor probabilidad de infectarse, por tanto, no está fuera, sino dentro de usted mismo, en particular si se cree el tipo o la tipa más saludable del mundo: un verdadero roble, un cañón, “porque nada tengo que ver con los síntomas de esa enfermedad”…   como si el Doctor Francisco Durán García, director nacional de epidemiología no alertara una y otra vez acerca del alto por ciento de casos asintomáticos en el momento del examen.

El problema, como también reitera el propio Durán, es que por lo general esos negligentes e irresponsables ni siquiera se toman el “trabajo” (en verdad privilegio) de mantenerse informados por la radio, televisión, prensa escrita o espacios digitales.

Más claro, pienso que ni el agua: siga jugando con la muerte y pondrá en un hilo su salud, su vida y la de quienes le rodean.

Solo que, conforme a lo que opina y pide el grueso de la población, y a lo previsto en nuestras leyes, ya es hora de darle un giro de tuerca al asunto y pasar del consejo sano, de la orientación, de la llamada de alerta y hasta de la “multica” al procesamiento judicial de quienes, con todo conocimiento, incurren en propagación de epidemia o “fertilizan” constantemente el terreno para ello.


Pastor Batista

 
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