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Publicado el 8 Febrero, 2015 por Armando Hart Dávalos en Opinión
 
 

Cuba y la universalidad martiana

Por ARMANDO HART DÁVALOS
En Cuba ha existido siempre muy arraigado un sentimiento y una vocación de universalidad. Nosotros no hemos tenido nunca un sentimiento de fronteras estrechas. Partimos de una tradición que se sustentaba en el principio de que en Cuba para ser marxista consecuente había que ser martiano articulando creadoramente el pensamiento de Marx, Engels y Lenin con el de José Martí. De ahí que nuestro Partido se defina como marxista, leninista y martiano.

Del mismo modo, en su Primera Conferencia Nacional de enero de 2012, orientó “profundizar en el legado ético, humanista y antimperialista del pensamiento y obra de José Martí, como fundamento esencial de la práctica revolucionaria”. Esto constituye un mandato que nos concierne de manera directa.

En Cuba poseemos una tradición jurídica que nos viene desde la Asamblea de Guáimaro y la aprobación de la primera Constitución de la naciente República en Armas. Por la ética y por el derecho comenzó la revolución. Por eso debemos tomar como bandera la importancia de lo jurídico. En el caso de Cuba, aunque la Revolución triunfó por la vía de la insurrección armada, hay que subrayar el hecho de que el golpe de Estado del 10 de marzo de 1952 se produjo poco antes de unas elecciones generales en las cuales iba a triunfar un partido de amplia base popular. Fulgencio Batista, con el apoyo norteamericano, derrocó al Gobierno constitucional y abolió la Constitución de 1940. Fue precisamente la defensa del orden constitucional sustentado en aquella Constitución, que tomamos como bandera, y el rechazo del pueblo al régimen tiránico de Batista, lo que generó un proceso revolucionario radical que nos condujo al triunfo de la Revolución.

De ahí, la importancia de asumir en este continente la defensa de una tradición jurídica que consagre los derechos de los pueblos y de sus instituciones. No habrá socialismo en Cuba ni en ninguna parte sin que el sostén de la ley se corresponda con sus exigencias.

Esto debe tomarse en cuenta no solo hoy, sino para cuando por ley de la vida otros revolucionarios asuman la dirección del país. Entonces, quien intente gobernar en Cuba sin fundamentos jurídicos o con artimañas legales le abriría el camino a la contrarrevolución y al imperialismo. Por eso, hay que dejar bien claro en la conciencia revolucionaria del país que quienes mañana traten de quebrantar la ley, cualesquiera sean sus propósitos o motivaciones, provocarán la división en el pueblo y, por tanto, facilitarán la acción del enemigo. De ahí, la insistencia del compañero Raúl en el respeto a la institucionalidad como garantía de la continuidad del socialismo en nuestro país.

Tenemos muchas razones para defender nuestro sistema de derecho basado en la Constitución socialista. Hoy tenemos una fuerza enorme, al haber creado nuestras leyes y haber sabido defenderlas y respetarlas. Eso es lo principal. El respeto al sistema jurídico que hemos creado y los principios éticos que emanaron de la Revolución resultan esenciales para hacer frente a los cambios legislativos que necesariamente trae consigo la actualización del modelo económico y social de nuestro país.

Poseemos también una rica tradición pedagógica que está presente desde los tiempos forjadores de la nación, desde Varela, Luz, Martí, Varona, hasta Fernando Ortiz. Todos los grandes pensadores en nuestro país tenían una vocación decidida a favor de la cultura general integral.

Ahora se ha venido subrayando el papel de la escuela y que esta se convierta en la institución cultural más importante de la comunidad. Al logro de ese objetivo debemos brindarle todo nuestro apoyo.

Siempre los cubanos le hemos dado gran relevancia a la conmemoración del natalicio del Apóstol y a otras efemérides relacionadas con su vida y su obra. Es una tradición que nos viene de la escuela cubana, de los maestros y de muchas figuras intelectuales y políticas que mantuvieron vivo y actuante su pensamiento entre nosotros. En el año 2015 se cumplirán 120 años del inicio de la guerra necesaria que él organizara y convocara, del Manifiesto de Montecristi, de su desembarco en Playita de Cajobabo, de su nombramiento como Mayor General y de su caída en combate, en Dos Ríos entre otras efemérides. Este año la Sociedad Cultural José Martí desarrollará iniciativas que destacarán la significación de esos hechos históricos y del papel desempeñado en ellos por esa figura entrañable para nuestro pueblo y para los pueblos de Nuestra América. Estamos comprometidos con la defensa de la tradición democrática, revolucionaria y socialista de la nación cubana y de los valores que están en lo que podemos llamar el ADN de Cuba, es decir, de nuestra identidad. Nuestras responsabilidades se han acrecentado, pues no solo estamos defendiendo la cultura cubana, sino también la cultura latinoamericana, caribeña e incluso mundial. Sobre todo hoy en que está entablado un combate a escala continental entre los pueblos que quieren profundizar los cambios económicos, políticos y sociales que han tenido y tienen lugar en la región y las oligarquías sometidas históricamente a los designios imperiales.

Ya Martí nos alertaba de la existencia en el seno de Estados Unidos de dos poderosas fuerzas enfrentadas y sentenciaba: ‘’Amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting’’. Se refería a Augustus K. Cutting, un oscuro aventurero que amenazaba con invadir a México.

El imperio yanqui seguirá cambiando sus maneras de intentar imponer sus designios a la nación cubana, pero, en esencia, mantendrá el mismo propósito. Las nuevas formas revolucionarias de luchar en defensa de Cuba tomarán nuevos alcances y sutilezas, estarán cargadas de peligros, pero estos riesgos no son solo para Cuba, sino también para el mundo.

El estudio y la divulgación lo más ampliamente posible del legado martiano, en estrecha colaboración con los centros de investigaciones sociales del país, con las instituciones martianas, en especial con el Movimiento Juvenil Martiano, constituye una importante contribución para asegurar la continuidad histórica de la Revolución.

Como ha señalado el general de ejercito Raúl Castro, para garantizar esa continuidad ‘’contamos con la pujanza y compromiso patriótico de la gran masa de intelectuales, artistas, profesores y maestros revolucionarios, así como con la firmeza de nuestros centros de investigaciones sociales, universidades y de su estudiantado, aún sin utilizar plenamente sus potencialidades’’.

El 26 de enero de 1895, en nota publicada en el periódico Patria, Martí formuló un concepto que tiene un significado cardinal en nuestros días: ‘’Patria es Humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca, y en que nos tocó nacer’’. Esta definición podemos relacionarla también con su toma de partido en aquel verso memorable: Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar.

Estas ideas inspiran y sostienen a los miles de médicos, enfermeros, educadores, entrenadores, constructores y otros trabajadores cubanos, presentes en numerosos países y en apartados lugares de ellos, para socorrer y apoyar a los que menos tienen o han sido víctimas de devastadores desastres naturales; a los que cumplieron su deber internacionalista en África, en Asia o en América Latina; a los que parten ahora para ayudar a combatir la epidemia del ébola en tierras africanas. Son también las que han inspirado el sacrificio y el combate de nuestros Cinco Héroes, compatriotas y hermanos secuestrados en cárceles norteamericanas por enfrentarse al terrorismo y ejemplos de dignidad, fidelidad y entrega.


Armando Hart Dávalos

 
Armando Hart Dávalos