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Publicado el 27 Diciembre, 2015 por Armando Hart Dávalos en Opinión
 
 

El pensamiento de Nuestra América en el siglo XXI (III)

Estamos en pie para salvar la Revolución Socialista, y desde luego la Revolución de Martí y de Bolívar

Por Armando Hart Dávalos

Nuestra América debe presentar como respuesta a la fragmentación y decadencia bien evidentes del pensamiento occidental, la solidez de nuestra tradición cultural y su valor utópico encaminado al propósito de la integración y del equilibrio entre los hombres y las naciones. No nos perdamos en discusiones bizantinas que a nada conducen, estudiemos la historia concreta de nuestros pueblos y sus próceres y pensadores y encontraremos el camino de una identidad común.

El sistema social dominante intenta hacer pasar de contrabando una concepción de cultura que combina el empleo mal intencionado de las formas del lenguaje con la manipulación de las imágenes para presentar la realidad de manera distorsionada e influir así en millones de seres humanos a través del engaño o del escamoteo de la verdad con el fin de perpetuar intereses egoístas y parciales. Como ha señalado Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique: “Los medios ya no se dirigen a nosotros para trasmitimos informaciones objetivas sino para conquistar nuestros espíritus’’. Goebbels, ideólogo del nazismo, lo expresa así: ‘’No hablamos para expresar algo sino para obtener un determinado efecto”.

Los grandes cambios sociales y políticos en la historia han ido precedidos siempre de transformaciones en el campo de las ideas. Unamos esfuerzos para promover, en la intelectualidad latinoamericana y caribeña con los fundamentos de nuestras tradiciones, la reflexión acerca de nuestro presente y de nuestro futuro, sobre la base del respeto a nuestras identidades culturales nacionales y regionales. Recorramos este camino para abrirle paso al entendimiento, a la comprensión y, en definitiva, para que nuestro continente pueda desempeñar el papel que le corresponde en el mundo de hoy y de mañana. No hay modernidad genuina, de índole universal, si no entra en el debate y el análisis el papel de la cultura y de la tradición histórica de América Latina y el Caribe.

Hace falta la luz de la cultura, de nuestra tradición, de nuestra historia latinoamericana y caribeña, para iluminarnos el camino. Hagamos un alto, dejemos al lado, por un momento, las diferencias ideológicas que puedan separarnos y pensemos en todos los elementos de identidad y de cultura que tenemos y pueden unirnos. Las mejores ideas y los mejores esquemas serán aquellos que nos permitan enfrentar, en la América Latina y el Caribe, el presente y el futuro de forma unida. No hay para nuestros pueblos otra solución que la unidad. La hemos estado buscando por las vías políticas y se han realizado enormes esfuerzos, pero se han encontrado graves dificultades. La hemos estado planteando por las vías económicas y, en especial, por el rechazo a la deuda externa, y no se han encontrado fáciles caminos de comprensión. La planteamos ahora, además, por las vías de la cultura y de la promoción y exaltación de nuestros valores artísticos, intelectuales y morales.

Para ir a sus esencias y recorrer este camino orientémonos por José Martí cuando dijo que “Los pueblos que no se conocen han de darse prisa para conocerse, como quienes van a pelear juntos.” En cuanto a Cuba, estamos en pie para salvar la Revolución Socialista, y desde luego la Revolución de Martí y de Bolívar. Y en esa obra de salvamento y de servicio histórico, la unidad constituye el primer objetivo de los revolucionarios, precisamente porque el enemigo promueve la división. Para marchar por este rumbo, ha de comprenderse que el problema de la independencia y, por tanto, de nuestra identidad como nación, no es una cuestión simplemente de cambio de formas. Había, y hay, que cambiar el espíritu; había, y hay, que situarse del lado de los oprimidos; había, y hay, que afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores.

(Continuará…)

 


Armando Hart Dávalos

 
Armando Hart Dávalos