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Publicado el 6 Marzo, 2019 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

Otra amenaza de Pompeo

¿Sabrá que cuando él nació ya los cubanos llevábamos rato enfrentados a la descomunal agresión de su país?

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

El secretario de Estado Mike Pompeo reiteró ante medios de prensa estadounidenses que Washington pretende cambiar los gobiernos no solo de Venezuela, sino también de Nicaragua y Cuba. “La oficina del presidente Trump lo hace y lo seguirá haciendo, trabajando diligentemente”, afirmó sin ningún recato.

Pompeo subestima o desconoce (esto es posible) que cuando él nació (30 de diciembre de 1963) ya los cubanos habían enfrentado a las asesinas bandas contrarrevolucionarias que Estados Unidos fomentó y pertrechó en las montañas; derrotaron  en 1961 la invasión mercenaria de Playa Girón, organizada y escoltada por una flota de buques y aviones estadounidenses; asumieron el reto de la Operación Mangosta, que, dirigida por la CIA, desarrolló más de 5 000 acciones terroristas durante 18 meses; estuvieron dispuestos a inmolarse durante la Crisis de Octubre de 1962 en defensa de su soberanía; y desde entonces hacían frente al criminal bloqueo comercial, económico y financiero que pretendía rendirlos por hambre y enfermedades.

No podemos echar en saco vacío estas amenazas. El curso cada vez más hostil y agresivo contra Cuba que sigue la actual administración prueba que no son simple retórica, al provenir de sectores intransigentes que quieren impedir soluciones políticas de buena vecindad y proseguir en el empecinamiento fallido de provocar un cambio de régimen, mucho más cuando ya empiezan las campañas electorales en EE.UU., con lo cual toda la racionalidad se puede ir al piso ante la necesidad de cortejar el voto de la Florida, cuarto en el número de votos compromisarios y uno de los estados péndulos en sus definiciones partidistas.

Con la administración Trump se ha visto mucho más cómo los grupos de poder, liderados por Washington, están dispuestos a llevar adelante su esquema de Gobierno mundial con la intención de legitimar el dominio político y militar sobre el resto del orbe, y globalizar sus concepciones políticas e ideológicas en una mancomunidad sin precedentes con la intolerancia y la pusilanimidad mediática, donde todo se mide al estilo de un filme de vaqueros en el que rápidamente se despejan los papeles de buenos y malos.

Hace casi 70 años, el eminente periodista, escritor y sociólogo Charles Wright Mills, con el concurso del Consejo de Investigación Social de la Universidad de Columbia, advirtió en su obra titulada La élite de poder acerca de los peligrosos cambios que se podían originar de arribar los halcones al mando de la Unión, porque “en Estados Unidos el único plan seriamente aceptado para la paz es la pistola cargada hasta la boca”.

Trump, el vicepresidente Pence y el secretario Pompeo quieren poner a los cubanos en situaciones con más represalias, mientras alebrestan a la mafia de Miami, que se aferra, como “empresariado político”, a la ubre del dinero del contribuyente, convirtiendo la agresión contra la Isla en mercancía de fácil consumo.

Pompeo ha querido también demonizar los resultados del referendo constitucional, pero la memoria histórica demuestra que mientras más han tratado de llevar a este pueblo caribeño contra la pared, mucho mayor ha sido su capacidad de conciencia y de determinación para comprender que su objetivo supremo es no perder la independencia.


Lázaro Barredo Medina

 
Lázaro Barredo Medina