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Publicado el 4 Octubre, 2019 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

Venezuela, los lacayos la pagarán con creces

Lázaro Barredo Medina

Lázaro Barredo Medina

Por LÁZARO BARREDO MEDINA

La tragedia de proporciones históricas no la está viviendo Venezuela, como dijo el presidente Donald Trump en Nueva York, sino los gobiernos de la región que han plegado el ideal latinoamericanista para servir a los más ignominiosos propósitos de Washington en la agresión a ese hermano pueblo, al cual, como denunció en la ONU la vicepresidenta bolivariana Delcy Rodríguez, le han impuesto más de 350 sanciones en los últimos cuatro años en el vano intento de rendirlo por hambre y enfermedades.

Ciertamente es una vergüenza lo que ocurrió durante el segmento de alto nivel de la Asamblea General de la ONU, porque además de activar el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), que ha sido el instrumento de Estados Unidos para agredir a las naciones que no se someten a sus intereses, varios mandatarios actuaron como marionetas haciéndole coro a Trump, y se desgañitaron en discursos con frases llenas de yanquimanía para congraciarse con el inquilino de la Casa Blanca.

Resultó grotesco ver a  mandatarios asumiendo la pose de vírgenes vestales, profiriendo mentiras o secundando las exageraciones sobre  la  situación que afronta el pueblo venezolano por el heroísmo de su resistencia frente a la brutalidad más desfachatada de estos tiempos. La historia, digan lo que digan los Bolsonaro y compañía, les hará pagar con creces tanto servilismo, y lo prueba el rechazo que tienen entre sus conciudadanos los que “se dieron la lengua con Estados Unidos” en la arremetida contra Cuba.

Recordaré siempre la Cumbre de Cancún, en el año 2010 (que dio origen poco más tarde a la idea de crear la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe), cuando el entonces presidente colombiano, Álvaro Uribe, dirigió frases agresivas y provocativas contra el presidente Hugo Chávez y originó un altercado que pudo haber provocado una tragedia en aquel recinto, donde estaban reunidos solo los mandatarios de la región. La situación no llegó a más por la rápida y decisiva intervención del compañero Raúl, que paralizó a todos los presentes, y les recordó que era Cuba quien más reproches podía tener allí, por la manera aviesa y servil con que algunos Ejecutivos se plegaron a Washington y contribuyeron a justificar la agresión que llega hasta nuestros días.

Es tanto el descaro, que Trump  afirmó rampantemente en Nueva York ante mandatarios, cancilleres y medios de prensa que Estados Unidos “está haciendo todo posible” para derrocar al Gobierno constitucional de Nicolás Maduro. Por eso boicotean los esfuerzos de diálogo que, sin embargo, gracias a la tenacidad bolivariana, van hacia delante a la búsqueda de una reconciliación de paz con las fuerzas opositoras no entreguistas ni antipatrióticas.

Mientras, se abre paso la verdad, como se acaba de ver en el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, cuya resolución destaca el daño que ocasionan las medidas coercitivas de Washington  y establece que la crisis en el país sudamericano debe ser resuelta sin injerencia extranjera. De igual manera, se fortalecen las alianzas solidarias, cuya prueba es el encuentro de Maduro con el presidente Vladimir Putin en Rusia. Pero el elemento más diáfano es que el chavismo constituye la fuerza política fundamental de Venezuela: 13 millones de firmas respondieron al llamado de No Más Trump  y han sido entregadas al secretario general de la ONU, Antonio Guterres.


Lázaro Barredo Medina

 
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