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Publicado el 19 Diciembre, 2019 por Delia Reyes Garcia en Opinión
 
 

Exportaciones en tres y dos

Por DELIA REYES GARCÍA

El modelo de desarrollo económico y social cubano arrastra debilidades estructurales que frenan la capacidad exportadora del entramado empresarial en el país, arrojó una pesquisa realizada por investigadores del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC) y la Universidad de La Habana.

La verticalidad en la planificación, insuficiente encadenamiento inter empresarial y con las universidades, baja tasa de inversión, falta de autonomía e incentivos, entre otros problemas de fondo, dan al traste con el potencial exportador de los actores económicos en Cuba.

La participación de las exportaciones en el crecimiento del Producto Interno Bruto pudiera ser mayor si se soltaran las amarras que atan a las fuerzas productivas. Humberto Blanco Rosales, investigador del CEEC, comentó en exclusiva para BOHEMIA que los actores económicos son diversos en cuanto a propiedad, gestión y tamaño, y sí tienen potencial para aportar mucho más.

“Queda suficientemente claro que es una urgencia de la economía orientarse a la exportación, con un importante significado para la estructura  productiva, y va más allá de un renglón puntual o un mercado específico”, consideró el experto.

Precisamente por eso hay que lograr la horizontalidad en los nexos inter empresariales y con otras formas de gestión no estatal, en igualdad de condiciones; las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones deben ir más allá de la mera automatización de procesos administrativos, y entrar de lleno en problemas medulares como los modelos de negocios; aplicar un programa de incentivos adicionales, no solo los fiscales; incorporar a pequeñas y medianas empresas exportadoras (Pymex), compuestas por diversas formas de propiedad; promover la innovación y los emprendimientos de base tecnológica, en vínculo con las universidades, y buscar formas más complejas de exportación de los servicios profesionales.

Blanco Rosales insistió en los necesarios encadenamientos entre todos los actores de la economía, en una dinámica que puede ser regulada, fomentada y apoyada, pero no puede ser administrada de manera centralizada.

En la actualidad hay un acercamiento a las experiencias de los años 90, para aprender de estas y sacar lecciones para el presente. Acinox S.A. es un ejemplo que ilustra cómo se puede estimular el potencial exportador, y cuán competitiva puede ser una empresa. Esta fue una sociedad anónima con capital ciento por ciento cubano, a la cual se le aprobó entonces un esquema de funcionamiento que le permitió administrar y operar tanto sus finanzas como sus bienes, y alcanzó resultados exitosos sin que el Estado erogara un solo centavo adicional.

En tanto la riqueza material del país es creada por los actores económicos, les corresponde estar en el centro de un modelo socialista, participativo, sostenible y próspero.


Delia Reyes Garcia

 
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