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Publicado el 4 Abril, 2020 por Liset García Rodríguez en Opinión
 
 

Cuba sale a buscar el coronavirus

Cara a cara.Por LISET GARCÍA

Por su edad, que se sabe por confesión propia, es de la tercera, o ¿cuarta? edad. El teclado intenta rectificar lo que escribo y quiere poner Edad Media. Pero le impongo mi pensamiento, porque la tecnología no se gobierna. El almanaque también traiciona porque leyéndolo da la idea de que es joven el intelectual Germán Piniella.

Ha puesto una pincelada original en su Facebook, al destacar palabras del ministro cubano de salud, José Ángel Portal, acerca de la enfermedad que tiene en vilo al mundo: Lo cita cuando afirmó que en Cuba “no estamos esperando el coronavirus, lo estamos buscando”, en alusión a la cantidad de pruebas de diagnóstico que se hacen en los barrios del país a toda la población vulnerable, a los sospechosos, a los que tienen infecciones respiratorias.

En su perfil de Facebook, Piniella ha descrito su propia situación, y lo que observa en los alrededores de su vivienda habanera. Así contó que “como en mi casa hay tres adultos mayores (mi suegra que en mayo cumple 100, mi esposa, de 72 y yo, 85), nos hacen diariamente el pesquisaje”. Quiere decir que recibe la visita del personal de salud, que los interroga para saber en qué estado se encuentran. Aunque se explica por sí solo, los internautas no saben qué está pasando en Cuba con el coronavirus, y si se guían por las barbaridades que se escriben… UFFF!!!

“Unas veces son los estudiantes de medicina, otras la enfermera de nuestro Consultorio de la Familia, y otras la doctora Flor, nuestra maravillosa médico de la comunidad”, escribió.

Más adelante narró que había tenido un poco de fiebre y no se había sentido muy bien. Esa razón le hizo pensar “responsablemente”, que debía avisar al consultorio.

Poco antes de salir, “llegó la doctora, con su sonrisa luminosa de siempre, esa que la hace tan querida en el barrio, ahora escondida tras la mascarilla”. Con su buena mano de escritor describió los procederes de la médico y su intercambio con él: “Me puso el termómetro (36 y medio, OK), me tomó la presión (120 y 80), y me auscultó concienzudamente los pulmones mientras comentaba: “Bien…, muy bien… perfecto”.

Piniella se quedó tranquilo, confiado. La doctora “me tranquilizó y me dijo que yo estaba campana y que no dudara en llamarla si me sentía mal”. Estar campana en Cuba es estar bien, vivo y dando la hora. Y aunque algunos de sus ciberamigos se preocuparon y volvieron a comunicarse con él para saber cómo seguía, gesto que agradeció, lo de él era transmitir: estoy súper bien.

Termina su parlamento haciendo alusión al suceso que conmueve a Cuba todas las noches, justo a las nueve. La lluvia de aplausos que rompe el silencio reinante en los barrios desde que la dirección del país convocó al distanciamiento social. Aplausos por los médicos, por el personal de apoyo, por los que salvan vidas aquí y más allá de las fronteras cubanas. “Esta noche, cuando a las nueve aplaudamos en el portal, también será para ella”, su doctora del consultorio.

Y agregó después: “Agradezco a todos sus buenos deseos, pero como dijo la doctora, estoy campana. Sigamos aplaudiendo a las nueve de la noche, e incluyamos en los aplausos a panaderos, trabajadores de comunales, obreros imprescindibles de la producción, policías, periodistas que no descansan y se arriesgan para llegar… y un pedacito de aplauso también a todos los que disciplinadamente nos quedamos en la casa, no solo por cuidarnos, sino también por cuidar a los demás.

La pregunta que se hizo Germán Piniella al final de su texto, no deja margen a dudas en la defensa de su tierra, de todo lo que ha logrado en materia de salud, de educación de cultura… Una pregunta que es, en sí misma, una respuesta a quienes no hacen más que difamar, acusar y atacar a Cuba. “¿No decían que el socialismo no funciona?”

“Fuerza, Cuba. Venceremos”.


Liset García Rodríguez

 
Liset García Rodríguez