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Publicado el 14 Abril, 2020 por Lázaro Barredo Medina en Opinión
 
 

Trump: mentiras, desprecio y chantajes

Lázaro BarredoPor LÁZARO BARREDO MEDINA

Podrá no importarle a sus seguidores conservadores, que seguramente apostarán por su reelección, pero Donald Trump dejará con el nuevo coronavirus el legado de un irresponsable en el manejo de una crisis que va a costarle la vida a miles de estadounidenses y el drama de haber permitido que millones de sus conciudadanos hayan sido golpeados con la desigualdad social abusivamente.

Para no perjudicar su campaña electoral y dañar la economía, aparentemente, el mandatario hizo caso omiso a las recomendaciones sanitarias que destaparon las alarmas desde diciembre y enero. Y mintió a la opinión pública: “No se preocupen: el Dr. Trump tiene el problema bajo control. Estamos muy bien”, afirmó en un mitin con jactancia: “Solo tenemos 11 casos, y todos están mejorando… Parece que en abril, en teoría, cuando la temperatura aumente un poco, desaparecerá milagrosamente”. A mediados de este mes los contagiados en Estados Unidos por Covid-19 rondan el medio millón y son ya varios miles los muertos.

Peor aún es el engaño de asegurar ante la prensa que en Estados Unidos hay suficientes recursos para enfrentar la Covid-19; poco después, un informe de su propio Gobierno insistió en que los hospitales carecen de todo, desde ventiladores hasta termómetros. El reporte señaló que las instituciones asistenciales se encuentran al límite de su capacidad, en medio de una severa escasez de equipos de prueba y protección para el personal médico.

También han sido notorios los encontronazos entre el sabelotodo de Donald Trump, que recomienda a los ciudadanos consumir la hidroxicloroquina para combatir la epidemia, sobre la cual repite que es “genial” y “poderosa” y que “existen indicios de que funciona, indicios muy importantes”, mientras el director del Instituto de Enfermedades Infecciosas (NIAID), el doctor Anthony Fauci, uno de los expertos que integran el grupo de trabajo contra la enfermedad, junto con sus colegas considera que la eficacia de ese medicamento en el coronavirus no está probada y su uso entraña un riesgo de muerte del paciente.

Desagradable fue el desprecio y el racismo que el mandatario mostró hacia los inmigrantes indocumentados. Al inquirírsele de por qué no habrá ninguna ayuda del Gobierno para ellos pese a que no pocos han pagado impuestos de manera oficial y con esa decisión están en peligro de que no puedan sobrevivir, en una conferencia de prensa que tuvo lugar en la Casa Blanca, Trump respondió que “entraron ilegalmente y tenemos que atender a los que son ciudadanos en nuestro país”.

Pero el mundo se ha quedado más atónito con sus chantajes. Por ejemplo, la velada amenaza contra la Organización Mundial de la Salud con revisar el financiamiento que le aporta Estados Unidos, otra evidencia de que le importa un comino la multipolaridad. Acusa a esta entidad de las Naciones Unidas “de ser demasiado amable con China y emitir malos consejos durante el brote del coronavirus”, otra calumnia con la cual trata de echarle la culpa a la OMS de sus brutales pifias con el manejo de la pandemia.

O la intimidación pública tras una llamada al primer ministro de la India, Narendra Modi, para solicitarle que levantase los vetos a medicamentos como la hidroxicloroquina. Durante su comparecencia en la Casa Blanca dijo: “Si no permite que salga, bien. Pero por supuesto, podría haber represalias. ¿Por qué no?”.

La pandemia lo ha desnudado. No está apto para gobernar a la superpotencia. Pero el mundo tendrá que convivir con ese peligro.


Lázaro Barredo Medina

 
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