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Publicado el 25 Julio, 2020 por Prensa Latina en Opinión
 
 

La Rebeldía Nacional en Cuba y el 26 de julio

Martha Cabrales, Santiago de Cuba

Foto perfil de Facebook

Por Martha Cabrales *

La sensata decisión de celebrar desde la distancia aconsejada, debido a la Covid-19, los 67 años de los asaltos a los cuarteles Moncada, en esta ciudad, y Carlos Manuel de Céspedes, en la de Bayamo, trae de nuevo esa fecha al cenit del acontecer cubano. Esta prudencia que indica evocar la madrugada de aquel otro domingo, 26 de julio de 1953, de una manera diferente, sin aglomeraciones de personas, hará que recordemos el impacto de ese día, devenido con el tiempo como el de la Rebeldía Nacional, en la vida de varias generaciones.

Resulta significativo que el país festeje en la ocasión el exitoso enfrentamiento a la pandemia, un resultado solo posible por la inmensa obra social y económica edificada en las últimas seis décadas bajo la inspiración y la guía de Fidel Castro, que a su vez lo fue de aquella acción audaz, junto a sus jóvenes compañeros revolucionarios.

Fue justamente en 1959, a siete meses del triunfo de la Revolución Cubana, que se conmemoró por primera vez el acontecimiento histórico, lo cual sucedió en la Plaza José Martí, de La Habana, con la presencia de miles de campesinos llegados desde todos los rincones de la geografía nacional.

A partir de entonces, la celebración comenzó a recorrer el archipiélago y la obtención de la sede de esos festejos ha devenido norte del empeño de las provincias, en medio de propósitos encaminados a elevar resultados productivos y de otra índole que a la larga repercuten en la economía y el bienestar de sus gentes.

De tal forma, cada acto central ha simbolizado también las complejas circunstancias nacionales e internacionales por las cuales ha transitado la Revolución Cubana en estos 61 años y ha servido también para reconocer logros y errores en el camino, duro y difícil, de la construcción del Socialismo.

La espada de Damocles de la hostilidad de los gobiernos de Estados Unidos, con su bloqueo económico, comercial y financiero, además de otras acciones dañinas, han estado presente igualmente en ese recuento que cada año, al centro del verano, realizan los hombres y mujeres de esta tierra.

FESTEJAR POR LO QUE VINO CINCO AÑOS, CINCO MESES Y CINCO DÍAS DESPUÉS?

Ámbito principal del ataque a la segunda fortaleza militar en Cuba, esta ciudad acogió en 1962 su primera conmemoración, lo cual volvió a suceder en otros 13 años hasta el aniversario 65 en el 2018 y la convirtió, junto a la capital cubana, en los dos sitios con mayor número de celebraciones.

Ante la acentuada rivalidad entre provincias para ser anfitrionas de la fecha, en varias ocasiones esta fue compartida por dos o más. Por ser el lugar donde ocurrieron los hechos corresponde a este territorio la recordación central cada cinco años, que va siempre acompañada con el mérito ganado por la obra de sus habitantes.

Artemisa, la localidad habanera de donde procedían 28 asaltantes al Moncada, acogió el acto central en 1987 y 2014, con el tributo a los 11 que cayeron en la propia acción y en otras etapas de la lucha armada posterior en la Sierra Maestra.

Ninguna capital provincial ha quedado fuera del jubileo, que ha tenido también la presencia de personalidades del mundo como fueron las del primer cosmonauta Yuri Gagarin tan temprano como 1961, el presidente angolano Agostinho Neto y el mandatario de Kampuchea, Heng Samrin, así como el líder sudafricano Nelson Mandela en 1991.

Un hito resultó la recordación de los 60 años del acontecimiento, en julio del 2013 en el polígono del antiguo Cuartel con los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro; de Bolivia, Evo Morales; de Nicaragua, Daniel Ortega; y de Uruguay, José Mujica, junto a los primeros ministros caribeños Baldwin Spencer (Antigua y Barbuda), Kenny Anthony (Santa Lucía), Ralph Gonsalves (San Vicente y las Granadinas) y Roosevelt Skerrit (Dominica).

Durante su discurso en esta ciudad, a 55 años de la gesta, el General de Ejército Raúl Castro, uno de sus protagonistas, afirmaba que entonces ‘un puñado de revolucionarios intentamos tomar el cielo por asalto’.

El revés militar de los bisoños atacantes marcó, no obstante, el inicio de la última y definitiva etapa en pos de la libertad de Cuba. Por eso, a pesar de la represión brutal desatada por el dictador Fulgencio Batista y la pérdida de vidas en plenitud, el 26 de julio es un día para festejar en Cuba.

Tras encarnizados enfrentamientos en las serranías y de lucha clandestina en las ciudades, el Primero de Enero de 1959 entraba triunfante aquí el Ejército Rebelde y desde los balcones del Ayuntamiento Municipal, Fidel Castro proclamaba el triunfo de la Revolución Cubana.

*Corresponsal de Prensa Latina en Santiago de Cuba.


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