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Publicado el 13 Agosto, 2020 por María de las Nieves Galá León en Opinión
 
 

Con las enseñanzas de Fidel

Por MARÍA DE LAS NIEVES GALÁ

Siempre los recuerdos de nuestro Fidel están presentes, en las alegrías y en los momentos complejos. En estos tiempos de la COVID-19, en que ha habido suficientes momentos para la meditación y las conversaciones en familia, más de una vez lo hemos recordado como el ser que nos alienta ante las adversidades. Para él la palabra derrota no existía.

Ahora, cuando el mundo se enfrenta a un combate decisivo contra un “enemigo invisible”, pienso en sus brillantes estrategias, que dejaban atónitos hasta sus más fieros adversarios. El 26 de Julio de 1953, cuando dirigió el osado ataque al cuartel Moncada, tenía como objetivo, según declaró, ocupar las armas del campamento, hacer un llamado a la huelga general de todo el pueblo. De no lograrse esto, irían hacia las montañas a librar una guerra irregular.

Luego del desembarco del yate Granma, cuando en Cinco Palmas ocurrió el reencuentro con Raúl, y contaron siete fusiles, aseguró de forma rotunda: ¡Ahora sí ganamos la guerra! Nada detuvo su fe en la victoria. Con ese ímpetu enfrentaron los combates. Y en julio de 1958, cuando el Ejército Rebelde libró la Batalla del Jigüe, afirmó que a partir de ahí ya no le quedaba duda alguna “del desenlace de la ofensiva enemiga e incluso, de la derrota relativamente cercana de la tiranía”.

El triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959 depararía alegrías y grandes desafíos. Cuba tendría que enfrentar la invasión de Playa Girón, la Lucha Contra Bandidos, la Crisis de Octubre, entre disímiles de agresiones que tendrían un alto costo humano y económico. No obstante, la Revolución, conducida por su líder indiscutible, siguió su curso.

Su visión de futuro irradió a todas las esferas de la sociedad cubana. Apostó por la ciencia desde los primeros años. Estaba consciente que “el futuro de nuestra patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, un futuro de hombres de pensamiento”. Así se inició la creación de importantes centros de investigación, hasta dar un salto a principios de la década del 80 del pasado siglo, al impulsar la industria biotecnológica.

Los resultados en ese campo han mostrado cuán claro estaba Fidel. Hoy, en medio de esta batalla colosal contra la COVID-19, muchas son las soluciones dadas por nuestros hombres y mujeres de la ciencia. Medicamentos como el interferón alfa-2B recombinante, el CIGB 258 y la Biomodulina T, entre otros, han nacido en ese cofre maravilloso que constituye el polo científico, para bien de la salud del pueblo y la economía de la Isla.

Y a todos nos inunda el orgullo, porque el nombre de Fidel está unido a esos resultados que tienen reconocimiento en muchas naciones.

El combate contra el “enemigo invisible” continúa. Y tenemos todas las condiciones para vencer, porque el país sigue poniendo sus recursos humanos y escasas reservas económicas para el bien del pueblo.

Tal como ha reiterado nuestro presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, mantener la disciplina y cumplir las medidas establecidas siguen siendo las cartas de triunfo. Cumplir lo orientado es también una manera de rendir homenaje al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en el aniversario 94 de su natalicio.

Al decir del general de ejército Raúl Castro Ruz: “la permanente enseñanza de Fidel es que sí se puede, que el hombre es capaz de sobreponerse a las más duras condiciones si no desfallece su voluntad de vencer”.


María de las Nieves Galá León

 
María de las Nieves Galá León