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Publicado el 28 Agosto, 2020 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

ORIENTE MEDIO: Cambio de táctica, no de estrategia

María Victoria Valdés Rodda/ Oriente MedioPor MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

Fanfarroneando como siempre, Donald Trump, en sus afanes por ser reelegido, le ha dicho a su electorado que en cuanto se sitúe otra vez al frente de la Casa Blanca lo primero que hará en política exterior será un nuevo acuerdo con Irán. A lo que la nación persa ha respondido con argumentos irrefutables. El portavoz del Ejecutivo iraní, Ali Rabiei, ha desmentido esa posibilidad en tanto los Estados Unidos sigan su política de presión.

La misma que trató de ejercer sobre el Consejo de Seguridad de la ONU este 15 de agosto en su propuesta de prórroga al embargo de armas a la República Islámica de Irán. La pretensión de Washington se estrelló contra el muro del sentido común del resto de los miembros, porque la susodicha medida punitiva fue levantada en virtud del acuerdo nuclear firmado en 2015 por Teherán y el Grupo 5+1, integrado por el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania. Pero como Trump lo abandonó en 2018 pretende ahora utilizar sus supuestas prerrogativas de mandamás del orbe. Ahora, al menos en este asunto, el tiro le salió por la culata, en lo que se considera un acto vergonzoso para el imperio yanqui, y una victoria más de Rusia y de China en su ardua batalla por el multilateralismo.

Este triunfo también ha sido posible por el ejemplo de entereza del pueblo iraní. De eso se muestra orgulloso el presidente Hasan Rohaní, quien asevera que la política de máxima presión de los EE.UU. para conseguir un diálogo ha fallado ciento por ciento.

No obstante esta excelente noticia para el siempre convulso Oriente Medio, la región y el mundo no han tenido tanta suerte en otros temas clave, como es el irresuelto problema palestino, el cual se complejiza cada día más, precisamente por el incondicional apoyo de la Casa Blanca al sionismo.

Palestina sigue doliendo

Con la creación del Estado de Israel, en 1948, y sus sucesivas guerras de rapiña contra los árabes, estos juraron desconocer la existencia de un Gobierno cuya filosofía de vida es el aniquilamiento de sus vecinos. Pero a lo largo de todos estos años Tel Aviv ha mantenido conversaciones secretas con algunos de ellos llegando a resultados favorables; recuérdense los vínculos con Egipto y con Jordania. Detrás de esta distensión está el lobby judío de la política interna norteamericana.

De modo que el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos, este 13 de agosto, es asumido por Washington como una histórica alianza de “paz”. El analista Gabriel Ben Tasgal, en la publicación digital Semanario Hebreo Jai, se ufana de que según el acuerdo Israel suspenderá la anexión de nuevas áreas de Cisjordania. Este paso se selló con una llamada telefónica entre Trump, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu y el jeque Mohammed Bin Zayed.

¿Es válido el argumento de la supuesta protección a Palestina? Mera justificación oportunista, porque la anexión israelí de tierras cisjordanas continúa bajo la expansión de los colonos, en búnkeres militarizados hasta los dientes, que además usurpan infraestructura y agua. Hay que repetir sin cansancio que este pacto no hace nada para aliviar la presión israelí sobre la Franja de Gaza, bajo un bloqueo de 13 años y descrita como la mayor prisión al aire libre del mundo. Los palestinos de ese enclave se han enfrentado a importantes ofensivas militares israelíes en 2007, 2008, 2012 y 2014, y Tel Aviv lo ha estado bombardeando las últimas semanas.

Por eso, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, rechazó el mentado arreglo diplomático, con el señalamiento de que se trata de una realidad engañosa que no conducirá a nada positivo. En mi opinión, el universo árabe en su conjunto se siente impotente frente a la creciente beligerancia de Israel, que no ceja en atacar a diestra y siniestra. Al cierre de esta edición había realizado una serie de incursiones de misiles contra la Franja, pero como posee un aparato de propaganda muy bien articulado a nivel mundial, el malo de la película es el movimiento de resistencia palestino. Entonces, debía haber un planteo de cerrar filas, no de abrir brechas y permitir mentiras de Israel, pues se sustenta fundamentalmente en una economía militarizada.

Sospechas sobre el sionismo en Líbano

Aunque el Estado hebreo ha sido proclive desde su nacimiento a la confrontación, es durante el Gobierno de Netanyahu cuando ha “brillado” más que nunca su animosidad bélica: ataques contra Siria, atentados contra científicos iraníes, asesinatos masivos de palestinos, etcétera. Entonces no extraña que, tras la explosión en el puerto de Beirut, surja la duda. Los expertos Nicola Hadwa y Silvia Domenech se han hecho la siguiente pregunta: ¿un nuevo intento sionista? Ambos aseguran que no sería nada raro que las manos de Israel, de Arabia Saudí, y quizás también de la CIA, estén detrás del enorme estallido en el Líbano.

“País que Occidente está intentando asfixiar hoy con todo tipo de medidas coercitivas, buscando alimentar protestas que les facilite doblegarlo”, sostienen. Consideran que el objetivo “es acrecentar las dificultades económicas y al mismo tiempo acrecentar los problemas de toda índole en plena pandemia del coronavirus que afecta a la humanidad. Es el momento oportuno. Líbano acosado por la pandemia y el enorme bloqueo y conspiraciones contra todo el sistema financiero de esa nación. El imperialismo, el sionismo y sus secuaces saudíes cambian los hombres, pero no sus métodos”.

Estos expertos denuncian que de entre las añoradas reformas sobresale una “salida de inmediato de los partidarios de Hezbollah. Y, además, el control de las milicias armadas. En otras palabras, el desarme de esta organización de resistencia a la ocupación de tierras del Líbano, Siria y Palestina. Organización que ha infligido grandes derrotas militares al Ejército sionista”.

Siria, una pieza clave

Urge ver en toda su preligrosidad la articulación de los Estados Unidos e Israel. Luego de la derrota del Sha de Irán, y con la ascensión allí de la revolución popular, cambiaron las tácticas, pero la estrategia sigue siendo reconfigurar el Levante en un mosaico en el que sea fácil saquear las riquezas naturales. Por eso la agresión yanqui a Iraq, y el asesinato reciente del general iraní Soleimani.

Es en ese contexto donde al imperialismo y al sionismo les cuesta tanto asimilar el valor del pueblo de Siria, que no ha podido ser derrotado por los terroristas, ni siquiera por la ocupación ilegal de algunas de sus zonas, como es el caso de la base militar de USA en el enclave de Deir Ezzor. Se trata de una maniobra para reforzar las posiciones yanquis dentro del conflicto que se desarrolla en esa nación del Oriente Medio desde 2011. El reforzamiento de la ocupación ilegal israelí de los Altos del Golán supone también una carta de esas pretensiones hegemónicas del Tío Sam y de su fiel aliado, el mismo que, por cierto, año tras año defiende el bloqueo estadounidense contra Cuba.


María Victoria Valdés Rodda

 
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