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Publicado el 29 Agosto, 2020 por Prensa Latina en Opinión
 
 

Trump y su Convención

Trump y su Convención/ Martha Andrés Romás/ PL

(Foto: Razones de Cuba)

Por Martha Andrés Román

El presidente Donald Trump fue el centro de la Convención Nacional Republicana que se desarrolló esta semana en Estados Unidos, y que lo confirmaó oficialmente como el candidato de su partido para las elecciones del próximo 3 de noviembre.
Si bien es cierto que el objetivo fundamental de estas citas es seleccionar al nominado de la fuerza política para los comicios presidenciales, la de este año, celebrada de lunes a jueves en Charlotte, Carolina del Norte, podría haberse denominado la Convención de Trump, tanto por el constante protagonismo del mandatario como por el de miembros de su círculo más cercano.

Debido al impacto de la pandemia de la Covid-19 en el país, el gobernante no pudo tener el evento multitudinario que hubiera querido, ya que se realizó en un formato muy reducido y los oradores de los horarios estelares intervinieron de forma virtual desde diferentes lugares de la nación.

Pero Trump estuvo en persona en la sede de la convención el lunes, y participó desde la Casa Blanca cada una de las noches siguientes a través de videos que lo mostraron realizando actividades propias de su cargo, y cuando pronunció el jueves el discurso de aceptación de la candidatura para los comicios en los que se enfrentará al demócrata Joe Biden.

Polémica campaña política desde la mansión ejecutiva

El hecho de que Trump escogiera la mansión ejecutiva como escenario de sus apariciones generó cuestionamientos de expertos en ética y otras fuentes que condenan el uso de un edificio del Gobierno para realizar campaña política.

Además de la presencia habitual del presidente, en cada jornada hubo oradores de su familia, incluidos cuatro de sus cinco hijos, y la primera dama, Melania Trump, quien también se dirigió a la audiencia desde un espacio de la Casa Blanca, para mayor polémica.

Tanto ellos como el resto de los participantes en la convención, entre los que estuvieron miembros del gabinete, trataron de mostrar una imagen positiva del gobernante y resaltar sus supuestos logros, para lo cual apelaron a comentarios descritos por la prensa norteamericana como exagerados, falsos o engañosos.

Al mismo tiempo, trataron de inculcar miedo a la base republicana sobre lo que sería el país con Biden como presidente, al calificarlo de socialista o referirse a un presunto escenario de crimen, impuestos altos y economía destruida.

El formato y el contenido de la cita quizás complació a los fieles seguidores del mandatario, quien, pese a todo, goza de gran popularidad en el partido, pero no está claro si mejorará su perspectiva de cara a noviembre, cuando continúa detrás de Biden en los sondeos y el país sigue afectado por la pandemia y su consiguiente impacto económico. (Prensa Latina)


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