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Publicado el 7 Septiembre, 2020 por Prensa Latina en Opinión
 
 

Cumple 33 años el Centro de InmunoEnsayo cuidando la salud en Cuba desde el vientre materno

Ana Laura Arbezú PL

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Por Ana Laura Arbesú

 Líder regional en el desarrollo de kits para el diagnóstico de enfermedades genéticas, VIH, hepatitis B y C, el Centro de InmunoEnsayo llega hoy a su aniversario 33 centrado además en el control de la Covid-19 en Cuba.
Todo comenzó en la segunda mitad de la década de los años 80 de la anterior centuria cuando se obtuvieron los primeros resultados en las pruebas para la identificación de malformaciones congénitas en fetos de gestantes: la conocida AFP, la alfafetoproteínas, una de las pruebas prenatales.

Desde entonces se ideó la creación de un centro que utiliza la técnica de inmunoensayo ELISA, Enzyme-Linked ImmunoSorbent Assay y la tecnología SUMA, Sistema Ultra Micro Analítico presente ya en esos momentos en el mundo, pero que Cuba adaptó para utilizar menos cantidad de reactivo y muestra.

Somos parte de la salud de las personas desde que están en el vientre de la madre, comentó a Prensa Latina su directora, Niurka Carlos, incorporada desde su graduación al grupo de científicos que aporta al sistema de salud cubano disímiles kits de reactivos para los programa materno-infantil, el control y prevención de cáncer, la vigilancia epidemiológica y de certificación de sangre.

Nos avalan todos estos años de experiencia en la organización junto al Ministerio de Salud Pública de estos programas de pesquisa y sin el apoyo de los trabajadores del sector no pudiera ser posible que llegue esta tecnología y sus facilidades a todo el pueblo, resaltó.

Fundado el 7 de septiembre de 1987 por el líder histórico de la revolución cubana, Fidel castro, en la actualidad más de mil 900 laboratorios SUMA están diseminados por el país con sus estuches de reactivos para el pesquisaje y el diagnóstico de enfermedades infecciosas como el dengue, chagas y lepra.

A estos se suman kits para detección de embarazo, marcadores tumorales y otros como la IgE, inmunoglobulina que detecta la predisposición en recién nacidos a padecer enfermedades alérgicas.

Quizás uno de los más sensibles por su alcance familiar es el grupo de diagnosticadores para descartar enfermedades en los primeros instantes de la vida, incluidos en el programa materno infantil.

Involucrados desde el comienzo de la pandemia en Cuba en su control y manejo, sus científicos aportan nuevos kits rápidos para la detección del virus SARS-Cov-2.

Nos sentimos como en aquellos primeros años, que entrábamos al laboratorio y no sabíamos cuando podíamos salir, relata a Prensa Latina Aurora Delahanty, miembro del equipo que trabaja en ese paquete de diagnosticadores junto a Ariel Palenzuela, Darien Ortega e Irina Valdivia.

Ellos junto a los casi 500 trabajadores de la institución, han logrado que Cuba se convirtiera en uno de los países del mundo con un programa completo de alfafetoproteina para la detección de malformaciones del tubo neural, al registrar que más de cuatro millones de gestantes pesquisadas, e identificadas más de nueve mil malformaciones.

El centro logró además con sus pruebas que Cuba se convirtiera en el segundo de América con cobertura total para hipotiroidismo congénito y en 2015 hicieron sus aportes para la declaración de este país como el primero libre de trasmisión de VIH de la madre al feto.


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