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Publicado el 4 Marzo, 2021 por Mariana Camejo en Opinión
 
 

Bukele y el nuevo poder entre manos

Mariam Camejo-Foto de autoraPor MARIANA CAMEJO

Nayib Bukele es el presidente más joven de América Latina y quizá uno de los más polémicos con su gobernanza desde Twitter. Pese a las críticas y preocupaciones que genera el aplastante triunfo electoral de su partido, Nuevas Ideas, en la asamblea legislativa, los medios locales reportan un clima de optimismo y entusiasmo en la población.

Aunque no ha presentado una agenda definida de desarrollo, el gobierno de Bukele se ha granjeado el apoyo popular, haciendo acopio del descontento con los partidos tradicionales. Una encuesta realizada por la consultora Mitofsky a mediados del año pasado ubicaba al mandatario no solo como el más popular de la región, sino que lo colocaba por encima de líderes de Australia, Asia o Europa, como Angela Merkel. Además, en medio de la pandemia, ha entregado ayudas a familias vulnerables, asentando la imagen de estadista genuinamente preocupado por el pueblo.

Sin embargo, con las elecciones legislativas ganadas, realmente se distinguirán sus intereses, porque el poder que ha obtenido le abre todas las posibilidades para “hacer las cosas bien” o convertirse en un gobernante peligrosamente autoritario que socave la institucionalidad. Con esta victoria podrá lograr la aprobación de créditos de la banca multilateral, y decidir los funcionarios que en principio están llamados a hacerle contrapeso: el fiscal general, el procurador para la defensa de los derechos humanos y los jueces de la Sala de lo Constitucional o de la Corte Suprema, entre otras instancias.

Especialistas señalan la excepcionalidad de este escenario, porque en las últimas décadas los gobiernos salvadoreños necesitaron de alianzas entre partidos en el Congreso, lo que llevaba a que se distribuyeran los funcionarios de segundo grado. Ahora, por primera vez en años, el presidente no requerirá de esas coaliciones o de partidos bisagra.

La politóloga Nayda Acevedo advirtió en una entrevista a IPS de que el presidente ha respondido ofreciendo apoyos básicos a las personas pero sin un programa bien estructurado para enfrentar los males históricos del país: la pobreza, la exclusión social, etc. “Ahora veremos, con la acumulación de poder que ya tiene, si realmente hay interés de responder a la transformación del sistema, o si se va a responder a intereses de élites económicas nuevas”, señaló.

Por esta razón, crece también el temor de que el estado de cosas actual le permita a Bukele promover una reforma constitucional para mantenerse por un segundo mandato consecutivo y que se afiance la postura autocrática que ya había manifestado con anterioridad, cuando fue criticado por asumir medidas coercitivas “extremas” para frenar la covid-19, además de enfrentarse abiertamente a los medios de comunicación, a políticos que lo cuestionan y también al poder legislativo y judicial, a tal punto que llegó a enviar militares al Congreso y desafió abiertamente a la Corte Constitucional.

En medio de la pandemia y un creciente endeudamiento del país, solo queda esperar los próximos pasos de este gobierno. Ahí está Twitter para mantenernos al tanto.


Mariana Camejo

 
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