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Publicado el 18 Abril, 2021 por María Victoria Valdés Rodda en Opinión
 
 

China, ecuánime pero preparada

Por MARÍA VICTORIA VALDÉS RODDA

En más de una ocasión la República Popular China (RPCH) ha declarado que no tiene interés en iniciar ningún conflicto bélico, y menos entre chinos. El arte de la Guerra, del general y filósofo Sun Tzu, legó algunas reglas: “Las armas son instrumentos de mal augurio y la guerra es un asunto peligroso […]. Las armas solo deben utilizarse cuando no existe otro remedio”.  Todo lo anterior no soslaya el hecho cierto de que, junto con su fabuloso despegue económico, Beijing además vaya rumbo a convertirse en una gran potencia militar. Su flota marítima es de cuidado.

Un país indivisible

Para el Gobierno y el pueblo del gigante asiático Taiwán es esencial de su política toda, siempre guiados por las ideas del Maestro Sun. No obstante esta filosofía nacional, el 6 de abril de 2021 la Armada china anunció que seguirá llevando a cabo maniobras de entrenamiento en aguas cercanas a Taiwán “de forma rutinaria”, del mismo modo que Washington, que en marzo 2021 mandó un acorazado al Estrecho.

Ante la alharaca internacional y las especulaciones de que la RPCH se estaba preparando para invadir a la también llamada Taipei, el portavoz de la Armada, Gao Xiucheng, confirmó que el portaaviones Liaoning había ejecutado maniobras en la zona. Informó además que se trataba de “ejercicios de entrenamiento rutinarios organizados de acuerdo al plan anual mediante los cuales se pone a prueba la efectividad de las tropas, elevando su capacidad para defender la soberanía nacional y los intereses de una sola China”.

Desde hace más de 70 años es este un tema muy espinoso, harto debatido en la ONU, donde tras muchos años de conversaciones Beijing logró que Taiwán dejara de tener un escaño en esa instancia mundial para ser ella, la república popular, la representante legitima de todos los chinos. Sin embargo, a pesar del restablecimiento de nexos oficiales entre los Estados Unidos y la RPCH, los yanquis siempre se las han apañado para respaldar de muchas formas a la isla separatista, con la realización de ejercicios militares conjuntos inclusive.

Administración tras administración norteamericana este ha sido un tema neurálgico que según el Gobierno del gigante asiático entra en contradicción con las normas aceptadas en 1972, 1979 y 1982 sobre el principio de “Una sola China”, tanto por los herederos del Tío Sam como por los de Sun Tzu. Sin ir más lejos, en el mes de febrero de 2021 Xi Jinping y Joe Biden conversaron telefónicamente. Las notas de prensa trascendidas indican que el mandatario norteamericano ha mostrado su mano dura al transmitir “su preocupación por los abusos contra los derechos humanos y la coacción a Taiwan”. Este despacho fue publicado en El Mundo, de España.

La nota con la que ilustro esta complicadísima cuestión lleva la firma de Lucas de la Cal -corresponsal en Beijing-, quien continúa así, con una implícita toma de partido: “La llamada entre los presidentes se produjo pocas horas después de que el estadounidense anunciara que había creado en el Pentágono un grupo específico de 15 personas que revisarán la estrategia militar y de seguridad nacional de Estados Unidos en China. También, antes de la conversación, un alto funcionario del departamento de Estado de EE.UU. se reunió con un representante de Taiwán, la isla con un Gobierno elegido democráticamente pero que para China sigue siendo una más de sus provincias. Por ello, durante la conversación telefónica, Xi dijo que los asuntos que atañen a Taiwán (igual que Hong Kong y Xinjiang) son ‘cuestiones internas de nuestra soberanía y nuestra integridad territorial’”.

Un mes después, y tal como ha sido difundido por la prensa de Beijing, el portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán del Consejo de Estado de la RPCH, Ma Xiaoguang, reiteró la firme oposición de su país a cualquier forma de vínculos oficiales entre los EE.UU. y Taiwán. La agencia noticiosa Xinhua explicó que “los tres comunicados conjuntos China-Estados Unidos son sólidos compromisos del Gobierno de Estados Unidos con la parte china sobre la adhesión al principio de una sola China, y por ello se le exige (a la parte estadounidense) que los cumpla, y deje de enviar señales erróneas a las fuerzas separatistas […]”. Se le llama a “salvaguardar la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán a través de sus acciones”.

Falseando un problema

Aunque la Casa Blanca de Donald Trump exageró sobre el gran “peligro amarillo”, fundamentalmente en lo tocante al comercio y al desarrollo tecnológico, jamás perdió de vista que los chinos le empezaban a llevar gran ventaja en lo militar. Es muy sintomático que, en los últimos meses, y con un nuevo hombre al frente del Despacho Oval, la industria bélica de los yanquis esté encendiendo alarmas en ese último aspecto. El jefe saliente del mando estadounidense en la región de Indo-Pacífico, el almirante Philip Davidson, considera que los EE.UU. están perdiendo la ventaja que disfrutaban en el equilibrio militar regional. Equilibrio, dicho sea de paso, solo a su favor, habida cuenta sus recurrentes ejercicios militares con Corea del Sur o Japón, para poner dos ejemplos. Este 9 de marzo, en audiencia ante el Congreso, el militar llegó a decir que “China ahora representa la mayor amenaza a largo plazo para la seguridad en el siglo XXI”.

Y lo dice una nación cuyos gasto militar y ventas de armas a nivel mundial es colosal, y que se inventa pretextos para generar guerras. Aunque con una ligerísima disminución con respecto a Trump, Biden planea solicitar una cifra del presupuesto del Pentágono que espanta: 715 000 millones de dólares. La progresista publicación estadounidense Democracy Now ve en tamaño gesto “los esfuerzos para enfrentar a China y a Rusia mediante el avance de armas hipersónicas y el refuerzo de su Flota de Guerra con submarinos de misiles balísticos y barcos no tripulados”. El temor imperial se debe a que la RPCH muy pronto será lo que fue el Reino Unido de Gran Bretaña en su época de gloria: La reina de los mares.

Año tras año, el partido comunista chino declara que considera preferible lograr la unificación -su gran objetivo con Taiwán- por la vía pacífica. Pero ¿qué testificó ante el Congreso yanqui el almirante Philip Davidson?: “Taiwán se está convirtiendo en el punto más peligroso del mundo para una posible guerra que implique a Estados Unidos, China y posiblemente otras potencias”.


María Victoria Valdés Rodda

 
María Victoria Valdés Rodda