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Publicado el 21 Abril, 2021 por Delia Reyes Garcia en Opinión
 
 

Realidad retadora

Delia ReyesPor DELIA REYES GARCÍA

La guerra económica, comercial y financiera, desatada por el imperialismo desde hace más de seis décadas contra Cuba, es el principal obstáculo para construir una sociedad próspera, sostenible y democrática. Es una verdad objetiva, histórica por demás, contra la que se estrella cualquier intento de minimizar o disfrazar sus alcances. Esta espada de Damocles busca con saña sabotear el desempeño económico de la Isla, atemorizar a la comunidad internacional y, sobre todo, quebrar la decisión soberana de los cubanos de construir una sociedad donde –como decía Martí- la justicia alcance la altura de las palmas, y el bienestar se logre con el esfuerzo de todos, y para el bien de todos.

La despiadada naturaleza del imperialismo yanqui se hizo sentir de manera mucho más descarnada durante la presidencia del republicano Donald Trump, quien no vaciló en aprobar más de 240 medidas coercitivas para asfixiar la economía insular. Algunas de estas, impuestas en medio de una emergencia sanitaria provocada por la pandemia de covid-19.

Empresas cubanas, encargadas de abastecer a la red de comercio minorista, fueron incluidas en una lista macabra con restricciones adicionales a las ya aplicadas por la administración norteamericana. Persecución financiera, recortes a las remesas, restricciones de viajes, cacerías contra el suministro de combustible, activación del título III de la Ley Helms-Burton, ataques a la colaboración médica internacional, se practican sin el menor escrúpulo.

El Informe Central al 8vo Congreso del Partido Comunista de Cuba, presentado por el General de Ejército, Raúl Castro Ruz, constata: “Ese bloqueo, que nuestro pueblo ha enfrentado durante más de 60 años, con esfuerzos, sacrificios y creatividad, hubiera sido capaz de devastar la economía y la estabilidad social de cualquier país, aun de aquellos que son más ricos y poderosos que Cuba. Es la guerra económica más abarcadora, desigual y prolongada, que se haya desatado jamás contra nación alguna”.

Con mirada crítica

A ese escenario, de por sí ya complejo con el recrudecimiento del cerco imperialista, se suman los efectos de la crisis mundial provocada por la covid-19. La baja productividad, desabastecimiento de los mercados, falta de liquidez, exiguas tasas de recuperación de la inversión, inflación galopante, problemas estructurales, imponen retos mayúsculos a la economía cubana. Sin embargo, las soluciones no pueden seguir esperando a las calendas griegas.

Desde que en julio de 2020 fuera aprobada la nueva estrategia económico-social para enfrentar una situación prolongada de crisis mundial, y la recuperación del país, se ha avanzado un buen trecho. No obstante, en el último quinquenio, persisten dificultades que de manera crítica fueron señaladas por Raúl en el documento programático del Partido. Entre estas, resistencia al cambio, inercia, conformismo, falta de integralidad y chapucería en los procesos inversionistas, temor a ejercer las facultades aprobadas, prejuicio hacia las formas de gestión no estatal y las inversiones foráneas, burocracia, descontrol de los recursos, corrupción e ilegalidades.

La implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución no ha llevado buen paso. Por tal motivo, reconoció Raúl, el Buró Político adoptó la decisión de distribuir las responsabilidades en la conducción de la implementación entre la comisión, los Organismos de la Administración del Estado y las entidades nacionales, buscando mejores desempeños.

Una de las medidas que, sin pretender solucionar de manera mágica las deficiencias estructurales de la economía, puede imprimir mayor dinamismo a la implementación de los lineamientos y la nueva estrategia económico-social para enfrentar la crisis insular, es la aplicación de la Tarea Ordenamiento, con alto impacto en la sociedad cubana.

Con su despegue, en enero último, comenzaron a desenredarse los hilos de una complejísima madeja: devaluación de la moneda nacional, retirar gradualmente de circulación al peso cubano convertible (CUC), transformar los ingresos de la población (salario, jubilaciones y prestaciones de la asistencia social); reducir subsidios excesivos y gratuidades indebidas.

Sin embargo, en su implementación, subrayó el General de Ejército, salieron a flote problemas asociados a la insuficiente preparación y capacitación de cuadros y funcionarios, negligencias; faltas de exigencia, control y sensibilidad política, que conllevaron al establecimiento de precios excesivos e inconformidades de la población con las tarifas aprobadas para el cobro de servicios públicos y sociales. Asimismo, existieron errores y dilaciones vinculadas con la reforma salarial y los sistemas de pago.

“Todo ello, ha demandado un intenso trabajo por parte de la dirección del Partido, el Estado y el Gobierno, en interés de corregir con agilidad las desviaciones detectadas, y modificar aquellas que se apartaban del diseño esperado”, expresó el líder cubano.

Estremecer las fuerzas productivas

El mayor reto que tiene la economía para dar el salto productivo anhelado es acabar de soltar las amarras a las fuerzas productivas. Para ello, urge eliminar trabas, despejar el camino, barrer con los “viejos malos hábitos”, desterrar la visión paternalista e igualitarista en la conducción del modelo económico y social. Las distintas formas de gestión y propiedad, reconocidas en la Constitución de la República, requieren una clara y sólida base normativa que les permitan un accionar seguro, sin incertidumbres.

Dentro de estas formas, la empresa estatal socialista tiene el reto, como indicó Raúl, de demostrar en la práctica y afianzar su posición, como forma de gestión dominante de la economía. En tal sentido, están llamadas a un estremecimiento de las estructuras empresariales, desde arriba hacia abajo, y viceversa. “Es preciso cimentar un verdadero giro en la mentalidad en aras de defender el incremento de la producción nacional, en especial de los alimentos. Desterrar el dañino hábito de importarlos, y generar exportaciones diversificadas, competitivas”, convocó Raúl.

Las nuevas formas de pago, aprobadas para el sector empresarial, pueden convertirse en un estímulo efectivo a la productividad del trabajo, si la distribución de utilidades deja de estar atada a viejos conceptos, que luego de muchos ensayos, demostraron su ineficacia. Cada cual debe ganar por lo que aporta, sin límites preconcebidos.

Las formas de gestión cooperativas y privadas en la agricultura no son menos importantes para el país. “La producción de alimentos es una cuestión de seguridad nacional”, reiteró en múltiples ocasiones el General de Ejército. Ahora, en momentos de extrema escasez, resulta más urgente que nunca estimular a las fuerzas productivas en el campo.

En el empeño de continuar quitando trabas y obstáculos al agro, recientemente se aprobaron un grupo de medidas para disminuir costos productivos, aumentar los precios de acopio, ofrecer créditos bancarios, asegurar financieramente las producciones, eliminar la nociva práctica de impagos al campesino, y conceder beneficios fiscales.

Del paquete de medidas, las que más expectativas han provocado dentro y fuera del sector, son las relacionadas con la ganadería vacuna (venta liberada de leche y sus derivados, y carne de res –incluido el autoconsumo-, después de cumplir el encargo estatal y otros requerimientos), y las ventas directas al mercado minorista, tanto en pesos cubanos como en dólares.

Horizonte claro

La flexibilización e institucionalización del trabajo por cuenta propia también ha estado en el centro de atención del Partido y el Gobierno. Recientemente se amplió de manera considerable las actividades permitidas a ejercer, más de 2 000; mientras otras, permanecieron congeladas.

Sobre las opiniones encontradas que provocó esta medida, valoró Raúl, “esta decisión acogida con entusiasmo por la opinión pública nacional y extranjera, fue como era de esperar, cuestionada a los pocos días y calificada de insuficiente, por quienes sueñan con la restauración capitalista en el país, y la privatización masiva de la propiedad del pueblo sobre los principales medios de producción.

“Parecería que el egoísmo, la codicia, y el afán de mayores ingresos, provocan en algunos el aliento para desear que se inicie un proceso de privatización que barrería los cimientos y las esencias de la sociedad socialista, construida a lo largo de más de seis décadas. Por ese camino, en poco tiempo se desmontarían también los sistemas nacionales de educación, salud pública, ambos gratuitos y de acceso universal para todos los cubanos.

“Otros, esperando hacer estallar el principio socialista del monopolio del Estado sobre el comercio exterior, vienen reclamando que se autorice la importación comercial privada, en el ánimo de establecer un sistema no estatal de comercio interior. Son estas cuestiones que no pueden prestarse a la confusión, y mucho menos a la ingenuidad, por parte de los cuadros de dirección, y los militantes del Partido.

“Hay límites que no podemos rebasar porque las consecuencias serían irreversibles, y conducirían a errores estratégicos, y la destrucción misma del socialismo, y por ende, de la soberanía e independencia nacionales. No puede olvidarse jamás, que la propiedad de todo el pueblo sobre los medios fundamentales de producción constituye la base del poder real de los trabajadores”.

Precisamente en el ejercicio del trabajo por cuenta propia aparecen, como sostiene Raúl, grandes peligros para el sistema político cubano, y no menos retos para la economía. Un memorable discurso del líder cubano marcó para siempre el futuro de los emprendimientos privados en Cuba hace unos años atrás: “el trabajo por cuenta propia llegó para quedarse”. Ahora, la cuestión está en cómo articularlo al resto de los actores económico y dotarlo de la institucionalidad requerida, en una realidad donde el sistema de educación resguardado con celo, ha contribuido a la formación de cientos de miles de profesionales.

Quizás en sus inicios, los cálculos para absorber la fuerza de trabajo excedente de los procesos de disponibilidad que se previeron dentro de la actualización del modelo cubano, fueron después rebasados con creces. Al negocio familiar, pequeño, le siguieron otros de mayor envergadura. Los emprendimientos privados han desbordado los propósitos para los que fueron creados. Es otra realidad.

Incluso, dentro de las nuevas propuestas para la constitución de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), está concebida su incorporación. El reto está en la manera de regularlos, “con la mayor armonía posible, mediante la utilización de métodos indirectos, cada vez menos administrativos”, como se reconoce debe hacerse con el mercado, en el propio Informe Central.

En el sentido de controlar la concentración de la propiedad, la política fiscal juega un rol de primer orden, a partir del principio de que paguen más quienes más ingresos reciben, y luego redistribuir de manera social esos tributos que aportan las formas de gestión no estatal.

Por otra parte, a nuestro juicio, la justa crítica de Raúl a quienes pretenden hacer estallar el monopolio del comercio exterior para socavar el comercio interior, no entra en contradicción con el necesario perfeccionamiento de este importante sector externo, desde el entendido de que se amplíen estas posibilidades a muchas más empresas del sector estatal, e incluso a las cooperativas no agropecuarias, en donde la realización de la propiedad tiene un eminente contenido social, siempre que ambas logren altos niveles de eficiencia.

Efectivamente, como afirmó el General de Ejército, hay límites que nunca podrán ser rebasados: “las decisiones en la economía, en ningún caso pueden generar una ruptura con los ideales de la justicia e igualdad de la Revolución, y mucho menos debilitar la unidad del pueblo en torno a su Partido, el cual defenderá como siempre el principio de que en Cuba jamás se permitirá la aplicación de terapias de choque contra las capas más humildes de la población, y por tanto, nadie quedará desamparado”.


Delia Reyes Garcia

 
Delia Reyes Garcia