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Publicado el 15 Abril, 2020 por María Luisa García Moreno en Palabreando
 
 

Palabreando. ¿Neologismos o disparates?

Es el caso de términos como aperturar derivado de apertura, que por su ascendencia latina, constituye un cultismo, pero que significa ni más ni menos “acción de abrir” y es sinónimo de abertura; aunque, como suele ocurrir con los sinónimos, no se les da el mismo uso

Por María Luisa García Moreno

Neologismo. Aperturar

Ilustración en el Blog de María Elena

Se llama neologismo al “vocablo, acepción o giro nuevo en una lengua”. Desde finales del siglo xviii y principios del xix y más para acá, con la revolución científico-técnica, han aparecido numerosísimos vocablos que responden a ese acelerado desarrollo de las ciencias y la tecnología: constituye una necesidad dar nombre a las nuevas realidades.

Sin embargo, hoy se ha puesto de moda —no solo en Cuba— la tendencia de crear neologismos en casos en los que ya existe en el habla un término. Por lo general, el vocablo más reciente tiene un significado equivalente al ya asentado y no añade ningún valor semántico, por lo que resulta innecesario.

Es el caso de términos como aperturar derivado de apertura, que por su ascendencia latina, constituye un cultismo, pero que significa ni más ni menos “acción de abrir” y es sinónimo de abertura; aunque, como suele ocurrir con los sinónimos, no se les da el mismo uso: empleamos el último para referirnos a un agujero o grieta y el primero, en alusión al inicio de un evento o espectáculo. No obstante, hasta tal punto constituyen un mismo concepto, que el Diccionario de la lengua española (DLE, 2014), dentro de las acepciones de abertura incluye: Der[echo]. apertura (ǁ de un testamento)” yÓpt[ica]. apertura (ǁ diámetro de la lente)”.

Otra palabrita de moda es intencionalidad, usada en lugar de intención, que es “mira, propósito, fin, designio, finalidad, proyecto”, entre otros sinónimos. Sin embargo, intencional significa “deliberado” e intencionalidad “cualidad de intencional”. Por lo tanto, en este par no se repite un mismo significado, sino que se añade otro que no se corresponde ni lo enriquece, sino que tergiversa su sentido.

Los neologismos son útiles, sobre todo, para “dar palabras nuevas a ideas nuevas”;* pero no es cosa de lanzarnos a poner de moda un lenguaje paralelo e innecesario.

  • * José Martí: Cit. por Leticia Rodríguez y otros: Español Literatura 9.o grado, Pueblo y Educación, La Habana, 1997, p. 10.

 


María Luisa García Moreno

 
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