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Publicado el 16 Mayo, 2020 por María Luisa García Moreno en Palabreando
 
 

Palabreando. ¿Baracoense, baracoeso o baracoano?

Las reglas para la formación de gentilicios son bastante flexibles. Hasta se ha dado el caso de que, con el tiempo, algún sitio cambia el suyo, como ha ocurrido en Baracoa
La belleza natural de Baracoa. (Foto: LaPrensa.hn)

Cualquiera de los tres podría ser el gentilicio para los naturales de Baracoa. (Foto: LaPrensa.hn)

Por MARÍA LUISA GARCÍA MORENO

Según el Diccionario de María Moliner, se denomina gentilicio “a los nombres y adjetivos que expresan naturaleza o nacionalidad”. La palabra procede del latín gentilitius y manifiesta la relación entre las personas y su lugar de origen, sea nación, provincia o estado, municipio e, incluso, barrio.

Existen numerosos sufijos para formar gentilicios. Los más usados en español son: -ano (cubano), -ense (marianense), -eño (pinareño), -ero (pinero), -és (francés) e í (iraquí); aunque también hay otros muchos: trinitario, jamaiquino, dominico… En fin, son muchos. Cada región geográfica escoge el suyo.

En cierta ocasión, un lector me preguntó cuál correspondía a los vecinos del capitalino reparto Camilo Cienfuegos, en La Habana del Este, ¿camilense, camileño o camilero? En verdad, las tres variantes están correctamente formadas y la determinación con respecto a una u otra debe imponerla el uso. Yo devolví la pregunta: ¿cómo se llaman entre sí o cómo les gustaría ser llamados a los residentes de ese reparto?

Vale decir –y eso sería un buen tema para otro comentario– que en Cuba existen unos cuantos pueblos o ciudades, cuyo nombre es el de una persona, por lo general, un personaje histórico real, a quien se rinde homenaje con la denominación. Curioso resulta el agramontino, -a, con que designamos a los oriundos de Camagüey.

Las reglas para la formación de gentilicios son bastante flexibles. Hasta se ha dado el caso de que, con el tiempo, algún sitio cambia el suyo, como ha ocurrido en Baracoa, a cuyos naturales tradicionalmente se llamó baracoenses; pero ahora ellos mismos se están diciendo baracoesos. Incluso, edité un trabajo donde se empleaba baracoano. Cualquiera de los tres podría ser y no hay por qué aferrarse a una tradición o norma: si las gentes que habitan una región usan otro gentilicio que no es el que aparece en los libros especializados, lo que hay que cambiar es lo que dicen los libros. No puede olvidarse que “la lengua se hace en la calle”, como afirmó Víctor García de la Concha, el anterior director de la Real Academia Española.


María Luisa García Moreno

 
María Luisa García Moreno