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Publicado el 18 Abril, 2021 por Redacción Digital en ¿Sabías?
 
 

FUNERALES A TODO COLOR

Morirse con buen humor: ¿ataúd como tableta de chocolate…?

Al empresario se le ocurrió la idea hace unos 15 años, cuando preparaba su testamento y ello le hizo reflexionar sobre su propia muerte
Ataúd con forma y colores de pastilla de chocolate

Foto Ross Hall / AP / En RT

Coloridos féretros personalizados con formas de camión de bomberos, tableta de chocolate, bloques de Lego u otras por encargo, son obra de un atípico empresario de Auckland, Nueva Zelanda. Su declarado propósito es aligerar la pesadumbre de la despedida de un ser querido, según reporta RT.

A Ross Hall se le ocurrió la idea hace unos 15 años, cuando preparaba su testamento y ello le hizo reflexionar sobre su propia muerte. Entonces decidió que le gustaría ser enterrado en un ataúd rojo decorado con llamas para, de esa forma, contrarrestar el ambiente fúnebre del sepelio. Seis meses después, propuso su revolucionaria idea a distintas funerarias, que, en un primer momento, acogieron su idea con frialdad. Sin embargo, la idea acabó materializándose con el paso del tiempo.

Una vez compone los ataúdes con tableros de fibra y de madera contrachapada, Hall recurre a una impresora digital de látex para elaborar los diseños según el deseo expreso de los clientes.

De sus manos han salido ataúdes cubiertos con joyas o con ilustraciones de playas de los destinos vacacionales predilectos de los fallecidos. A Hall incluso le encargaron uno con forma de cofrecillo inspirado en la película ‘Matrix’. El más complicado fue un ataúd-velero con quilla, cabina, timón, velas e incluso barandillas metálicas y poleas.

“Es una celebración de la vida más que un luto por la muerte”, resalta el empresario, cuyas creaciones oscilan entre los 2.100 y los 5.400 dólares.

El féretro ‘más dulce’ para su primo
Ataúd como dónut de crema

Ross Hall / AP / Foto en RT

Uno de los últimos ataúdes que hizo Hall fue para su primo Phil McLean, que falleció el pasado febrero por un cáncer de intestino. Como le encantaban los dónuts, se le ocurrió la idea de hacerse un féretro en forma del dónut de crema. De esa forma, logró lo que quería: que su funeral estuviera marcado por risas que aliviaron el ánimo de los dolientes.

Eclipsó la tristeza y los momentos difíciles de las últimas semanas. El último recuerdo en mente de todos fue ese dónut y el sentido del humor de Phil”, explicó su viuda Debra.

A diferencia de otros féretros biodegradables, el ataúd-dónut contenía poliestireno y espuma moldeable, por lo que el primo de Hall fue cremado en un ataúd liso.

Respecto a su propio funeral, parece que ahora ha cambiado de idea y quiere ser enterrado en un ataúd transparente decorado únicamente con un tanga estampado de piel de leopardo

¿Puede haber mejor buen humor? Claro, también un poco macabro. Yo me voy en cenizas, que nadie tiene que poner en ningún lugar. Pero conozco de los curiosos pedidos de algunos amigos, como uno que solicitó esparcieran las suyas en una zona costera abundante de camarones, para que esos sabrosos crustáceos de los que tanto había disfrutado en vida tuviesen su recompensa.  Tal vez no le falten buenas razones al neozelandés de los ataúdes multiformes y multicolores. Hay de todo en las viñas…

 


Redacción Digital

 
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