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Publicado el 28 Noviembre, 2019 por Marieta Cabrera en Salud
 
 

Colaboración Médica

Con nuestra solidaridad contribuimos a cambiar el mundo de las personas

Afirma un profesional cubano de la salud que laboró en una zona rural de Bolivia

Por MARIETA CABRERA

Al principio, para realizar las visitas de terreno me apoyaba en los líderes de la comunidad, pero con el tiempo me fui ganando la confianza de la población, afirma el doctor Luis Gandul (Foto: ANARAY LORENZO )

Al principio, para realizar las visitas de terreno me apoyaba en los líderes de la comunidad, pero con el tiempo me fui ganando la confianza de la población, afirma el doctor Luis Gandul (Foto: ANARAY LORENZO )

Durante diez meses trabajó el doctor Luis Gandul Salabarria, especialista en Medicina General Integral, en el departamento de Cochabamba, en Bolivia, como parte de la colaboración médica cubana en ese país. Allí laboraba en un consultorio en la comunidad El Abra, perteneciente al municipio Sacaba, y dos días a la semana brindaba servicios también en un centro de salud de la propia localidad.

Desde Valle Hermoso -lugar donde residía la brigada médica cubana-, hasta el consultorio se trasladaba en un microbús, llamado ‘trufi’ por los lugareños, y el viaje duraba alrededor de una hora y media, relata a BOHEMIA el profesional cubano.

“En esa zona rural hay gran número de niños, sobre todo lactantes, y trabajamos en el programa de atención materno infantil que ya habían implementado médicos cubanos y bolivianos. Allí hay una alta incidencia de enfermedades infecciosas respiratorias, y también son comunes padecimientos reemergentes como la tuberculosis y la enfermedad de Chagas, en el caso de esta última vimos fundamentalmente personas con complicaciones crónicas debido a ese mal”, explica.

En el hospital comunitario Valle Hermoso, donde el doctor Luis también brindó asistencia médica (Foto: CORTESÍA DEL ENTREVISTADO)

En el hospital comunitario Valle Hermoso, donde el doctor Luis también brindó asistencia médica (Foto: CORTESÍA DEL ENTREVISTADO)

Los médicos cubanos que habían laborado anteriormente en ese sitio tenían a toda la población dispensarizada, afirma el también master en Salud Pública. “De ahí que nuestra labor era, por lo general, hacer visitas de terreno para diagnosticar precozmente las enfermedades o los factores de riesgo que pudieran favorecer su ocurrencia. Al principio, para efectuar la pesquisa me apoyaba mucho en los líderes de la comunidad, pero con el tiempo fui ganando la confianza de la población.

“Igual ocurría con el resto de los médicos cubanos porque éramos un equipo de trabajo. Cuando veíamos a un paciente que necesitaba otro tipo de atención, tratábamos de que fuera visto por algún miembro de la brigada.

“Eso no quiere decir que no hubiera médicos bolivianos calificados, pero los cubanos tenemos un sistema de trabajo diferente, muy enfocado en la educación y prevención de salud, por lo que le explicábamos al paciente acerca de la enfermedad en cuestión, qué debía hacer con los niños pequeños para preservar la salud de estos, la  importancia de que el adulto mayor tuviera un proceso de alimentación diferente, entre otros aspectos. Y eso lo hacíamos con mucha entrega y cariño”, subraya el profesor.

Al evocar algunos de los momentos más difíciles que tuvo como médico en tierra boliviana, el doctor Luis menciona a la mujer con un edema agudo del pulmón, cuya vida pudo salvar gracias a su rápida intervención; y a los dos niños pequeños que atendió por un síndrome diarreico importante, el cual les había provocado convulsiones y deshidratación.

“Los padres de los niños vinieron a buscarme y salí rápidamente para su casa. Como tenía sueros  en el consultorio se los puse a los pequeños y los mantuve estables hasta que llegó la ambulancia y los trasladamos para el centro de salud. La familia estaba muy agradecida, eran personas muy humildes que compartían con nosotros lo poco que tenían”.

Durante los meses que trabajó en la nación andina, el médico cubano pudo además realizar diagnósticos de enfermedades neurológicas en infantes que hasta entonces no se habían hecho, así como de cáncer bucal y de estómago en personas mayores. “Este último tipo de cáncer –que en muchos casos se había tratado como gastritis crónica- tenía una alta frecuencia en la población debido a los hábitos alimentarios y a los problemas con la calidad del agua”, precisa el doctor Gandul y añade que acerca de este tema, él y otros especialistas cubanos estaban comenzando allí un estudio.

“Sabíamos que la Patria nunca abandona a sus hijos”

Durante una feria de salud en la comunidad de Valle Hermoso, el profesor Gandul comparte la faena con otro médico cubano (Foto: CORTESÍA DEL ENTREVISTADO)

Durante una feria de salud en la comunidad de Valle Hermoso, el profesor Gandul comparte la faena con otro médico cubano (Foto: CORTESÍA DEL ENTREVISTADO)

“El 22 de octubre yo iba en el autobús para el centro de salud, cuando me llama la coordinadora de la brigada y me dice que por razones de seguridad se había decidido que no viajáramos, sino que regresáramos a la residencia porque ya comenzaban los bloqueos a las carreteras”, dice el doctor Luis al recordar lo vivido en Bolivia tras las elecciones del 20 de octubre y el posterior golpe de Estado perpetrado contra el expresidente Evo Morales.

“Fueron días muy tensos, pero el liderazgo de los compatriotas encargados de coordinar nuestra labor médica allí, y la unión entre los miembros de la brigada nos ayudó a sobreponernos a todo. Sabíamos que la Patria nunca abandona a sus hijos y confiábamos en que íbamos a salir de aquella situación.

“También  agradecemos mucho a la comunidad de Valle Hermoso por la protección que nos brindó. Hombre, mujeres, ancianos… todos se apostaban en la calle con palos y piedras para impedir el paso hacia la residencia donde estábamos los colaboradores cubanos”, cuenta el profesor.

Aunque debido a esas circunstancias complejas no pudo despedirse de sus pacientes, el médico refiere que recibió alrededor de 15 llamadas telefónicas de personas que agradecían a los colaboradores cubanos por su trabajo y les pedían que se cuidaran.

“Entre los que se comunicaron con nosotros había médicos graduados de la Escuela Latinoamericana de Medicina, en Cuba, con quienes habíamos trabajado en el centro de salud. Eran nuestra mano derecha allí, pues nos instruyeron en los protocolos de atención establecidos en ese país. Al despedirse nos dijeron que ellos iban a continuar la obra”.

Acerca de las últimas horas en Bolivia, el entrevistado recuerda que “miembros de la policía y las fuerzas armadas pasaban con las armas frente a nuestra vivienda; los cubanos no podíamos estar en la calle. Luego, en el aeropuerto de Cochabamba y en el de Santa Cruz sentimos similar agresividad, pues la policía estaba casi encima de nosotros con los perros.

“Los cooperantes cubanos de la salud, en cambio, con nuestro arsenal de solidaridad y humanismo contribuimos a cambiar el mundo de las personas, a mejorar su calidad de vida. Eso es lo que hicimos en Bolivia y es lo que no nos perdonan los enemigos de ese pueblo”.

 


Marieta Cabrera

 
Marieta Cabrera